NOTA: Dada la importancia que tiene para la Historia de Sonora la odisea de Alvar Nuñez Cabeza de Vaca y sus compañeros, me voy a permitir hacerles un resumen de su obra literaria, de la accidentada expedición de Pánfilo de Narvaez, con el fin de aclarar algunos hechos y aspectos cronológicos ya que nuestros historiadores caen con frecuencia en contradicciones.

Quiero agradecer por este conducto, a las autoridades del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey por haberme facilitado copias de las obras originales:

* Ternaux-Compans, H., Voyages, Relations et Mémoires, COMMENTAIRES, D’ Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, la. ed. Arthus Bertrand, Libraire-Editeur, Paris, 1837.
* Ternaux-Compans, H., Voyages, Relations et Mémoires, RELATIONS ET NAUFRAGES, D’ Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, la. ed., Arthus Bertrand, Libraire-Editeur, Paris, 1837.

El 17 de junio de 1527 partieron del puerto de San Lucar de Barrameda el Gobernador Pánfilo de Narvaez por órdenes del Emperador Carlos I y V de Alemania para conquistar y gobernar las provincias que están desde el río de las Plamas hasta el cabo de la Florida.

 

Eran cinco navíos con aproximadamente 600 hombres; Alvar iba como tesorero y alguacil mayor; además iban cinco frailes de la orden de San Francisco. Llegan a la Isla de Santo Domingo donde permanecen 45 días, quedándose en ese lugar 140 hombres; prosiguen hacia Puerto Santiago, Cuba, luego a Trinidad y en el Cabo Santa Cruz los sorprende una tormenta donde mueren 60 hombres y pierden 20 caballos.

En Trinidad permanecen hasta el 5 de noviembre en que ven llegar al Gobernador con cuatro naves. Cerca de ahí, en el Puerto de Xagua, pasan el invierno y contratan nuevos marinos y compran caballos.
Finalmente, el 20 de febrero de 1528, salen rumbo a La Habana; eran 400 hombres con 80 caballos en cuatro navíos y un bergantín. Rodean el Cabo San Antón y escribe Alvar: “Estando otro día por entrar a La Habana nos tomó un tiempo sur que nos apartó de la tierra” (¡¡Da la impresión de que llegaron a la Florida por mera casualidad!!). Llegan a Florida el martes 12 de abril de 1528 y… “fuimos costeando la vía de la Florida; y jueves Santo surgimos en la misma costa, en la boca de una bahía”.

Todos los historiadores coinciden en afirmar que esta bahía era de Tampa, ya que posteriormente, los españoles que llegaron a Florida encontraron restos de la expedición.`El gobernador (dice Alvar), levantó pendones por vuestra Majestad y tomó la posesión de la tierra en su real hombre”. Otro día, lunes 18 de abril, se acordó entrar por tierra. Habían contratado en Trinidad un piloto llamado Miruelo, pero no daba confianza por sus errores, y al ordenársele que se fuera costeando en el bergantín en busca del puerto que él conocía declaró que no sabía la posición en que se encontraban, y el gobernador le ordenó regresar a La Habana.

Al comenzar la primera exploración por tierra, se encuentran con un grupo de indios que huyen al verlos pero los siguen hasta sus casas, y al atrapar algunos de ellos… “señaláronos que muy lejos de allí había una provincia que se decía APALACHE, en la cual había mucho oro”. Caminan 10 ó 12 leguas (unos 50 km) y… “después de dos días que allí estuvimos, nos volvimos donde el contador y la gente y navíos estaban”. El gobernador reúne a todos y les dice: “que tenía en voluntad de entrar por tierra adentro y los navíos se fuesen costeando hasta llegar a un puerto seguro”. (Decisión que habrían de lamentar después).

Según Alvar, el gobernador creía que estaba cerca del río Pánuco, por las informaciones que recibía de sus pilotos, y que no estaba de acuerdo con él en separarse de los navíos, aventurándose por esa tierra desconocida. El gobernador entonces le propone que se quede esperando el regreso de ellos, pero Alvar le dice: “yo quería más aventurarme al peligro que él… y no dar ocasión a que se dijese… me quedaba por temor, y mi honra anduviese en disputa”.
Total, un domingo 1 ° de Mayo de 1528 entran por tierra, y surge aquí lo que han llamado “El naufragio de la expedición de Pánfilo de Narváez” ya que no volverían a ver las naves y morirían casi todos.
Eran ahora 300 hombres, cinco frailes y los oficiales… “la gente de caballo que con estos íbamos, éramos cuarenta de caballo; y así anduvimos quince días sin hallar otra cosa que comer, salvo palmitos”.

Al pasar un río con gran dificultad, les salen 200 indios y los llevan a sus casas donde encuentran maíz. Alvar junto con Alonso del Castillo y 40 hombres siguen buscando por tierra algún puerto, pero sin éxito. Después mandan a otro de apellido Valenzuela con 70 hombres y seis a caballo y regresan a los dos días diciendo que en los ancones les llegaba el agua a la rodilla, por lo que temían que las naves no podrían fondear en ellas, y que habían visto indios con penachos en canoas.
Poco después se asocian con algunos indios y se dirigen hacia Apalache. Pasan por un río grande (posiblemente el Suwanee) y llegan a su objetivo, después de recorrer 300 km. en 56 días, el 25 de junio de 1528.

En Apalache encuentran mucho maíz a punto de cosecharse y mucho seco almacenado, además, cueros de venados, mantas de hilo pequeñas, con lo que se cubrían las mujeres. Después de permanecer ahí durante 25 días, en los cuales se dieron cuenta que no había las riquezas que tanto los habían motivado en aquella aventura, y deciden caminar… “llendo a la mar nueve jornadas, había un pueblo llamado “Aute” que los de Apalache les hacían guerrilla continua”. En el camino, al pasar por una laguna, les matan a flechazos a muchos hombres y caballos… “cuantos indios vimos desde Florida aquí, todos son flecheros… y como son tan crecidos de cuerpo y andan desnudos, desde lejos parecen gigantes”.

Cuando llegan al poblado Aute, solo encuentran casas quemadas y todo deshabitado. Esto vino a provocar un desaliento general; además la gente comenzó a enfermarse, hasta una tercera parte de ellos, incluyendo al gobernador. Siguieron caminando por caminos muy difíciles y… “la gente de caballo se comenzó la mayor parte de ellos a ir secretamente”.

Viendo esta situación tan lastimosa, el gobernador los reunió… “los llamó a todos y a cada uno por sí, pidiendo parecer”… entonces… “acordamos en un arco difícil… hacer navíos en que nos fuésemos”. Comenzaron a construir las barcas el 4 de agosto de 1528, y en 45 días terminaron. Sólo había entre ellos un carpintero. Usaron brea de unos pinos; de las colas y crines de cabaIlo hicieron cuerdas. Las velas se hicieron con las camisas, y desollaron las piernas de los caballos para hacer botas de agua.