Cementerio prehispánico en Sonora revela tradición funeraria

En el sitio también conocido como “Loma de las cremaciones”, se ubicaron 145 vasijas que contenían restos óseos humanos y animales incinerados, así como dos cremaciones en fosa de piedra y una más depositada directamente sobre el suelo.

Ciudad de México • Tras la detección de un cementerio prehispánico de aproximadamente 700 años de antigüedad, en la Zona Arqueológica Cerro de Trincheras, en Sonora, investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) aseguran que una de las prácticas funerarias en esta región fue la incineración de los muertos y posterior entierro en vasijas.

De acuerdo con la arqueóloga Elisa Villalpando Canchola, quien dirige el proyecto de investigación en el sitio prehispánico también conocido como “Loma de las cremaciones”, se ubicaron 145 vasijas que contenían restos óseos humanos y animales incinerados, así como dos cremaciones en fosa de piedra y una más depositada directamente sobre el suelo.

“Las vasijas estaban a menos de cinco centímetros de la superficie. Se encontraron muy juntas entre sí y las de los niveles inferiores se hallaron rotas por la superposición de otras”, detalló la investigadora del Centro INAH-Sonora.

“Pudimos identificar al menos dos conjuntos de vasijas que nos sugieren que podrían haberse realizado ritos comunales para enterrar juntas a personas fallecidas en diferentes tiempos. Es probable que esto sucediera entre los años 1300 y 1450 después de Cristo, dentro del periodo que llamamos Prehispánico Tardío”, explicó.

Entre las intervenciones arqueológicas realizadas para conocer el contexto de la tradición funeraria en la zona, se hallaron evidencias de las piras donde se cremaba a los muertos.

En las piras, abundó, se hallaron 17 vasijas depositadas a modo de ofrendas fúnebres, pues fueron colocadas en el lugar de la cremación, y más de la mitad son policromas y proceden del área de Casas Grandes (Chihuahua).

Lo anterior, dijo, confirma que los grupos de la Tradición Trincheras del norte de Sonora mantenían un vínculo más estrecho con éstos, que con grupos de lo que hoy es el suroeste de Estados Unidos.

El proceso de la incineración de los cuerpos, comentó Villalpando Canchola, se hacía a altas temperaturas (por horas o tal vez por días), hasta que la pira enfriaba. Posteriormente, los restos eran limpiados, manipulados y depositados en objetos cerámicos, lo que explica la ausencia de carbones y residuos de las piras en el interior de las vasijas.

Del conjunto de piezas sobresalen cinco cascabeles de cobre con la representación del dios Tláloc o Masau (deidad hopi de la tierra y la muerte), los cuales pueden considerarse un indicador de estatus diferencial entre los individuos cremados, dado la rareza de este material que es de origen foráneo.

“Estos dos momentos de un mismo proceso de disposición de los muertos (los crematorios y su depósito en vasijas funerarias) nos ayudan a completar la visión sobre el Cerro de Trincheras, además de cómo vivían sus habitantes, ahora conocemos cómo representaron la vida a través de los muertos y lo que hicieron como ceremonias previas para la cremación”, destacó.

Por ahora continúan los análisis osteológicos de las cremaciones, los exámenes arqueozoológicos y la estabilización y restauración de piezas cerámicas, informó la fuente.

Es de mencionar que los hallazgos e interpretaciones formarán parte del guión museográfico de lo que será la sala de exposición permanente del Centro de Visitantes de Cerro de Trincheras, la primera zona arqueológica abierta al público en Sonora.


Caborca, la zona más grande de petroglifos de América Latina

La ciudad sonorense posee una gran muestra de patrimonio cultural e historico

Está integrada por seis mil grabados en piedra con formas antropomorfas, zoomorfas, fitomorfas, geométricas y astronómicos.

Tesoros ancestrales que expresan la historia, identidad, cosmovisión y aspiraciones políticas de la etnia Tohono Ootham son los Petrograbados del sitio arqueológico “La Proveedora”, ubicado en el Municipio de Caborca.

Se trata de la zona de petroglifos más grande de América Latina en cuanto a diversidad en dibujos grabados en piedra, informó Israel Nava Benítez, quien desde hace una década se dedica a ofrecer recorridos eco-culturales por los cerros de La Proveedora y San José.

De acuerdo con Nava Benítez, existen estudios sobre esta herencia que señalan que en este complejo montañoso existen seis mil petrograbados, mismos que se clasifican en zoomorfos, antropomorfos, fitomorfos, geométricos y astronómicos.

Sobre los significados de cada pictografía, aseguró, que los arqueólogos aún no los identifican plenamente; sin embargo, estas pueden ser interpretadas con base en su cosmovisión, lo que acerca a los especialistas a temas sobre la casería, a la recolección y un rito de iniciación.

Al respecto, licenciado en turismo arqueológico, indicó que se pueden identificar el modo de vida de los Hohokam, quienes se desarrollaron cerca del año 1400, después de Cristo, lo que es igual a 600 años de antigüedad.

Respecto a la técnica, señaló que las piezas están hechas con cincel y martillo, quitando la capa superior de la piedra hasta dejar esa coloración, y también al pulido, en donde se utilizó arena y agua desgastando la piedra.

Otra de las técnicas es la del rayado, que consiste en tomar otra piedra y rayar simplemente dando forma a los petrograbados, compartió el experto.

Asimismo, indicó que fueron los pobladores del desierto, cazadores y recolectores con conocimientos de agricultura, y que lograron además establecer importantes sistemas de riego para el cultivo del maíz.

En entrevista con Notimex, comentó también que esta cultura estableció una gran red de comunicación y caminos que les permitió desarrollar un convenio de intercambio comercial, cultural y social de gran alcance con otras culturas como la Mogollón y la Anasazi.

Para Israel Nava Benítez “La Proveedora” es uno de los museos más modernos que existen en México, porque las vitrinas y los escaparates están en perfecta armonía con la naturaleza, algo que ningún museo puede recrear, concluyó.

Es importante mencionar que Nava Benítez, junto con otros guías ofrecen recorridos por el gusto y la pasión de dar a conocer la riqueza arqueología de este municipio, que este domingo celebra el 155 aniversario de su gesta heroica, a través de encuentros cívico-culturales.


 

Encuentran Investigadores más huellas de dinosaurios en Esqueda

Ejidatarios de Esqueda, municipio de Fronteras, localizaron hace una semana cinco huellas más de dinosaurio, cuyas longitudes son de casi 60 centímetros, de su base a la punta, las que para el responsable del proyecto “Dinosaurios en Sonora”, Rafael Pacheco Rodríguez, son consideradas las más grandes encontradas ennuestra entidad.

El académico universitario dijo que el hallazgo ocurrió al momento en que los ejidatarios realizaban en las inmediaciones de Esqueda sus labores de trabajo sobre trozos de piedra laja de esa región noroeste de la entidad.
Con esto, dijo, se fortalece el proyecto de investigación sobre restos de fósiles de dinosaurios, que impulsa nuestra casa de estudios en coordinación con el Instituto de Ciencias Geológicas de la UNAM.

Adelantó que este fin de semana, el comité de investigación del proyecto —en ese grupo participan académicos y alumnos de la División de Ingeniería de la Universidad de Sonora— se trasladaron hacia aquella comunidad para evaluar y orientar los trabajos de excavación, con la enorme posibilidad de encontrar más huellas.

Pacheco Rodríguez comentó que esos dinosaurios habitaron esta región hace alrededor de 70 millones de años. “Pisaron un suelo blando, cercano a un cuerpo de agua, pero con el paso del tiempo se formó la cantera y quedaron sus pisadas para la posteridad”, apuntó.

Destacó que estos hallazgos refuerzan la necesidad de continuar con la investigación de los dinosaurios y de otros organismos de la región, y al mismo tiempo proyectar estrategias que sirvan c

omo detonantes turísticos, educativos y culturales, que posicionen a la entidad como uno de los sitos de dinosaurios más atractivos de México.


 

Enrique Woolofolk Fundó la escuela que lleva su nombre

Siendo presidente de Magdalena en 1923 el Sr. Enrique Woolfolk Sosa llevó a cabo una labor educativa impresionante pues estableció más de 5 escuelas en las comunidades rurales, asímismo puso los cimiento de lo que sería el Colegio que hoy lleva su nombre.

 Al término de su período que era tan sólo de un año, lo dejó a más de la mitad, concluyéndose después luciendo como hasta ahora su recia y hermosa estructura. He aquí lo que dijo el presidente en el periodo 1922-1923, con respecto a estas obras:

 

 “En cuanto a mejoras materiales, aparte de la crítica situación, que recibió el erario municipal, no había  esperanzas de que pudiera desarrollar ninguna labor en este ramo: pero la voluntad con que llegamos al poder derribó todos los obstáculos y así podemos informar que con ayuda secundaria del gobierno del Estado y por medio de colectas privadas, pudimos conseguir 9,346.65 Pesos.

   Asimismo  llevar a cabo la construcción de un edificio escolar en la Comisaría de San Lorenzo; otro en la delegación de La Misión; otro en la congregación de El Esterito; otro en la congregación de La Cebolla; otro en la congregación de El Carrizo, y otro que quedó sin terminar en la plaza de San Juan dentro de la población”. Se refiere a la actual Escuela Enrique Woolfok que quedó inconclusa.

 

  Señala que estos varios edificios escolares son de construcción moderna, con pisos y cielo de madera  amachimbrada, techos de lámina, ventanas y puertas estilo americano, suficientemente ventilados y con capacidad para más de 40 alumnos.

 

  En cuanto al edificio escolar que quedó sin terminar en la plaza de San Juan (hoy Escuela Enrique Woolfolk), acota: “es de ladrillo, con tres salones con capacidad para 40 alumnos cada uno, con servicio de lavamanos, escusados  y fuentes sanitarias, con 30 ventanas y seis puertas  sin terminar. Indudablemente uno de los mejores edificios de Magdalena”, cita el informe. 

 


HALLAN EN SONORA RESTOS DE GONFOTERIO

Histórico hallazgo de restos de gonfoterio y puntas de flecha en Sonora
Es el primero localizado en América del Norte. Las armas pertenecen a la cultura Clovis, los primeros pobladores de lo que hoy es México

Hermosillo, Sonora
Enero 20 de 2011. Jueves

Descubren arqueólogos del Centro INAH Sonora tres puntas de proyectil de la cultura Clovis junto con los restos de un gonfoterio, de una antigüedad de por lo menos 12,000 años, al norte del estado. Por ahora, el sitio exacto se reserva para mantener la zona de la excavación segura y evitar alteraciones.

Este hallazgo es de gran relevancia debido a que se trata de las primeras evidencias encontradas en Norteamérica y México de este animal extinto vinculadas con los primeros pobladores en la región.

Las puntas de lanza se encontraron el 3 al 8 de enero pasado, en el sitio comúnmente conocido como Fin del Mundo, donde se llevaba a cabo la tercera temporada de excavaciones por parte del personal del Centro INAH Sonora, la Universidad de Arizona y con el apoyo de National Geographic Society.

Con este descubrimiento, se completa una “escena” en la que los arqueólogos pueden visualizar que grupos de Clovis (primeros pobladores de México) cazaron a este tipo de proboscídeo (antepasado del elefante).

Sonora comienza a ser reconocida como un lugar fundamental para estudiar el poblamiento de América por el hombre durante el Pleistoceno terminal, entender las relaciones de los humanos con los grandes mamíferos de ese periodo y reconstruir el modo de vida de los primeros pobladores de México y del continente.

La arqueóloga Guadalupe Sánchez Mirada, directora del proyecto de Investigación Fin del Mundo y directora del Museo de Sonora, mencionó que este sitio fue descubierto desde el 2007, y desde entonces se han llevado a cabo temporadas de excavación que permiten estudiar y registrar información acerca de grupos Clovis.

Sánchez Miranda, informó que este lugar ha sido identificado como un área de caza y destazamiento de animales del pleistoceno (hace 12,000 años) y que en ningún sitio similar se había encontrado vestigios de este gonfoterio; además resaltó que la capa de tierra donde se encontraron los huesos y las puntas de proyectil tienen una antigüedad estimada de 11, 200 años de acuerdo a estudio de fechamiento por carbono.

Las puntas de flechas, eran elaboradas por los Clovis para cazar grandes animales, y las encontradas en este sitio específicamente están elaboradas en sílex, dos de color rojo vino y motas café, y la otra blanca moteada de rosa. Destacó que dos de las puntas están enteras y de la otra sólo se halló un fragmento que corresponde a la punta del proyectil, sin su base (el distal).

De acuerdo con las investigaciones hechas, hasta ahora Sonora es el estado del país que ofrece más vestigios de esa cultura, considerada por muchos años la más antigua de América.

Hasta ahora, los vestigios del animal solo se habían localizado en América del Sur, desde Colombia al norte, Ecuador, Bolivia (Tarija). Sus restos se han encontrado en zonas montañosas andinas, en Colombia hasta el norte de Argentina.

Los restos más antiguos encontrados en América del Sur, corresponden al Pleistoceno Inferior- Medio en Imbabura (Norte de Ecuador). Los restos más recientes corresponden al Pleistoceno Superior de Tibitó en Colombia y Tagua – Tagua en Chile.

 


Patrimonio arquitectónico de Cajeme en vías de extinción

bello ejemplo de las Californias Houses (Casas) construidas en el primer fundo legal de nuestra centenaria ciudad. Asegura el arquitecto Francisco Sánchez López comprometido con la conservación de la diversidad arquitectónica de nuestra ciudad.

Es lamentable la desaparición de esta otrora bella Lo que fuera una de las residencias señoriales más hermosa sobre la avenida Miguel Alemán esquina con la calle Vicente Guerrero ha sido demolida por una compañía constructora sin considerar su valor histórico y patrimonio arquitectónico de Cajeme. residencia orgullo de los ricos agricultores del pasado en Cajeme junto a otros ejemplos de arquitectura histórica de chinames, casas con muros de adobe, arquitectura agro industrial, casonas de Cócorit y las residencias modernas funcionalistas de variados estilos por la avenida Nainari que es

Lamentándose de la falta de interés de la ciudadanía y gobierno municipal y estatal por la conservación de nuestro invaluable patrimonio.

La residencia que una vez habitó la familia del agricultor Espiridón Castelo, construida en la época del auge agrícola del Valle del Yaqui, hace 70 años, fue hasta el domingo pasado, un magnífico icono arquitectónico y más ta sucediendo cada semana, incluyendo, las localizadas por las calles Chihuahua, No reelección, Sinaloa, entre otras más–.

 La destrucción de casas, edificios, monumentos y residencias antiguas es sistemática y precisa, por todos lados se puede observar esta denigrante acción que atenta contra el patrimonio arquitectónico y artístico de los cajemenses o en algunos de los casos, las remodelaciones no ha sido apropiadas como la realizada en la ex residencia colonial acondicionada como museo de historia de la Revolución Mexicana, le faltó armonía y equilibrio plástico entre las fachadas antiguas con los nuevos espacios y sistema constructivo con paneles laminados, que se miran como pegostes arquitectónico. Misma situación la está padeciendo Cócorit en sus casonas construidas a partir de 1895.
 En 1948, se decretó la Ley 50 que ampara a las casas antiguas de Cajeme según consta en las placas colocadas en las fachadas de algunas casas que todavía están de pie y no han sido demolidas por la acción del progreso y modernidad de la ciudad, pero, creo, que esta ley es sólo para efectos prediales.

El arquitecto Ramón Méndez, director de la Dirección de Fomento Urbano del Municipio de Cajeme y encargado de otorgar o negar licencias para demoliciones, tiene sus manos atadas por no haber un documento legal que ampare y proteja las construcciones antiguas,   la imposibilidad de aplicar la ley federal por ser edificaciones posteriores a 1900 y no contar con documento legal por el municipio que las proteja, como en Álamos y algunas casonas de Cócorit que han sobrevivido a la extinción arquitectónica.

Desde hace seis años he solicitado a varios diputados locales y a las pasadas administraciones municipales, la elaboración de un reglamento o ley para el Municipio de Cajeme que proteja el patrimonio artístico, cultural, arquitectónico y sitios naturales pero no he tenido eco ni respuestas positivas; espero, que el gobierno que encabeza el actual Alcalde Manuel Barro Burgarro y su Cabildo Municipal, emitan una ley o reglamento de protección y conservación de nuestro patrimonio o que el Congreso del Estado de Sonora, se involucren en este vital asunto con carácter de emergencia para amortiguar esta ominosa e indeseable  extinción de nuestro pasado arquitectónico y artístico.

Parte de este patrimonio lo he documentado e inventariado independientemente para el libro Los Anales del Arte y Arquitectura de Cajeme/ Región Sur de Sonora, pero no he podido abarcarlo todo porque me gana la destrucción.

-Quisiera elaborar los levantamientos físicos de plantas arquitectónicas y fachadas, detalles constructivos y elementos constructivos para un futuro Museo de la Arquitectura que podamos construir en la ciudad… Comenta este profesional de la arquitectura, afirmando con cierta nostalgia al estar viendo como los dompes acarreaban los escombros de esta bella ex California House de nuestra ciudad:

 -Estos ejemplos arquitectónicos quedan sólo en mis colecciones de fotografías que he recabado desde 1979 y al repasarlas, veo con tristeza, la desaparición de muchos de ellos, cuando debemos de conservar y proteger nuestra arquitectura histórica como legado artístico y cultural a las próximas generaciones que lo reclamarán.

El valioso petroglifo llamado El Idolo de Banámichi

El llamado “Idolo” es un glifo grabado en una de las seis caras de un paralepido de piedra de una sola pieza, que se encuentra desde tiempo inmemorial en un lugar localizado a unos 3 kilómetros al norte de Banámichi, entre la carretera y el valle agrícola de esta población del Río de Sonora.

El dibujo de Sandomingo atrajo la atención del arqueólogo norteamericano William E. Doolittle quien publicó un artículo en la revista Journal Historical Geography en octubre de 1984, sugiriendo que el petroglifo de Banámichi puede ser un mapa del sistema de irrigación utilizado por los habitantes ópatas de ese valle antes de la llegada de los primeros europeos a Sonora.Para reforzar su sugerencia, Doolittle inserta en su articulo un dibujo logrado a partir de una fotografía aérea tomada del valle en 1973 y que muestra las acequias, el canal principal y los secundarios, así como núcleos habitacionales en la orilla que ofrece una gran coincidencia con los grabados del petroglifo.

Actualmente, “La piedra histórica” como se le conoce en Banámichi, está sentada al pie de una pequeña loma de cuya parte superior todo hace creer que fue rodada, pues el dibujo de Sandomingo la hace aparecer arriba. Además, nuestro guía un vecino de la región, nos dijo que se había hecho el intento de llevar el monolito a la plaza publica de Banamichi, pero que dicho intento solo quedo en la bajada del mismo a la parte donde ahora se encuentra.

Sobre este petroglifo de Banámichi el Prof. Sandomingo dice lo siguiente:
“A poca distancia al Norte de Banámichi, existe un lugar situado en el lado derecho de la ribera del río… y en un antiguo recodo del río, hay un anfiteatro natural con extenso piso limpio y blanco circundado de pequeñas lomas que sirvieron de cómoda gradería a multitudes de indígenas que asistían a las fiestas celebradas en ese lugar en honor de Baatzin, o dios del agua, cuyo monumento de piedra esta clavado en el mismo lugar donde fue venerado por el minotauro del fanatismo antiguo …. Es un monolito de roca intrusiva de 2 metros de altura y 1.25 de ancho sobre el pequeño muro de loma donde esta clavado, con un peso aproximado de 10 toneladas ….

Esta piedra es única en el lugar y debieron traerla nuestros opatas a costa de grandes esfuerzos desde considerable distancia para clavarla en el anfiteatro donde se halla.
Si el lugar donde se encuentra fuera hecho por la mano del hombre no podría estar mejor dispuesto, por constar de un lugar plano, de algo mas de una hectárea, graderías de lomas de poca altura, vista hacia el Este, sombra, agua y un valle bien poblado por la nación opata.”

Por su parte el arqueólogo Doolittle dice que: “el petroglifo puede ser uno de los pocos mapas que se conocen que haya sido hechos en tiempos prehistóricos en el Nuevo Mundo”, -pero advierte que- “la interpretación del glifo como un mapa puede ser otra cosa que una especulación”, y añade que ha sido rechazada por dos historiadores de arte que argumentaron que los indios americanos no pintaron grandes imágenes desde una perspectiva aérea. “Sin embargo –sostiene Doolittle- son conocidos varios casos de imágenes antiguas vistas únicamente desde el aire y varios glifos encontrados en varias partes del mundo, incluyendo el Nuevo Mundo que han sido identificados como mapas aborígenes, algunos de tierras agrícolas.

Una de estas pinturas reproduce aspectos fisicos y culturales encontrados a lo largo del río Colorado, en un estilo similar a los reproducidos en el glifo de Sonora.”
Además -asevera Doolittle- numerosos indios americanos de la época prehispanica, no solo hicieron mapas sobre diversos materiales, sino que también mantenían registros de las tierras agrícolas que superaban en detalle a los registros europeos de la fecha.

W.E. Doolittle utiliza el petroglifo de Banámich: como un nuevo argumento para probar el uso, entre los habitantes de la zona serrana en la época prehispanica, de sistemas de irrigación complejos y eficientes que les permitía mantener una población de 90,000 gentes entre opatas y pimas bajos; cifra estimada por Carl Sauer y que muchos antropólogos e historiadores se han negado a aceptar por considerarla exagerada.

En el petroglifo de Banámichi, la línea marcada con el número 2, -según la interpretación de Doolittle,- sería el canal principal. El 3 la acequia madre y el 4 los canales secundarios. Todos los círculos con el punto en el centro son las áreas de cultivo y probablemente indicaran los cultivos que se hacia en cada área.

Por su parte los círculos concéntricos; según Doolittle, pueden indicar habitaciones, ya que es un símbolo iconográfico, utilizado por otras culturas para ese propósito.

Igual que el circulo con el punto en el centro, también ha sido interpretado como maíz, frijol o calabazas en otras partes de México, como por ejemplo, en las pictografía de la Peña pintada en Jalisco.
Estos sistemas de riego en la antigüedad, les permitían a los indígenas de la sierra sonorense hacer en sus sementeras dobles cultivos y levantar cosechas con suficiente valor calórico para mantener la población indígena mas numerosa del noroeste, la opata y la pima bajo.

El arqueólogo Doolittle considera que el área aprovechable en agricultura en la zona serrana, es de aproximadamente de 53 Mil hectáreas de las cuales mas o menos la mitad corresponde a cultivos de temporal y a cultivos irrigados y considera que en base a esos datos, los agricultores prehispánicos podrían sostener una población de por lo menos 94,000 habitantes y quizá hasta 15,000.

Estas cifras son muy parecidas a las obtenidas en los Censos Nacionales de población para la misma área hasta mediados de este siglo. Y dado que la dieta del indígena prehispánico y aun en la época colonial, incluía la carne de venado, liebre, conejo y hasta roedores. Además de los frutos silvestres de la sierra como la pitahaya, maguey, lechuguilla, etcétera.

Es fácil suponer que una población del número propuesto por Sauer, podía fácilmente obtener el valor calórico y nutritivo para un desarrollo fuerte y sano, como el alcanzado por nuestros indígenas.
Independientemente de que la hipótesis del arqueólogo Doolittle pueda obtener mejores y mayores testimonios para considerarla un hecho definitivo, seria altamente recomendable que el monolito fuera cambiado de lugar y quedara en exhibición permanentemente en la plaza pública de Banámichi.

EA su vez, en el lugar donde antes se asentaba el monolito, se podría construir una sombra que se utilizara como mirador del valle y donde los visitantes podrían comparar el diseño del petroglifo, con el trazado actual de riego. Para ello bastaría con una reproducción del petroglifo y una explicación al respecto.

En virtud de que el lugar donde actualmente se encuentra el monolito no es el original y la localización y orientación exacta, seria ya imposible de lograr.

Su cambio a la plaza pública de Banámichi no significaría ninguna falta a la verdad arqueológica; por el contrario, estaría mejor protegido y llenaría una función didáctica y de beneficio turístico.
Respecto a la conservación del monolito, considero fácil de lograr una capa protectora de la piedra, sin alterar absolutamente en nada su apariencia ni su valor histórico.


 

EL FIN DEL MUNDO, SONORA CASADORES CLOVIS DE MEGAFAUNA DEL PLEISTOCENO TERMINAL

Guadalupe Sánchez Miranda, Edmund P. Gaines, Vance T. Holliday

La ubicación y componentes arqueológicos de Fin del Mundo, Sonora, lo convierten en un sitio único que permitirá reflexionar sobre temas como las transformaciones ambientales entre el Pleistoceno Terminal y el Holoceno Temprano, la subsistencia de los primeros pobladores, la integración regional entre los grupos, el papel de los humanos en la extinción de los animales del Pleistoceno y cómo lograron los primeros pobladores adaptarse a la región de Sonora.

. Esta punta de proyectil Clovis, elaborada en cristal de cuarzo transparente, se localizó en la localidad 1 del sitio del Fin del Mundo. Los lasqueos que sirvieron para tallarla la convierten en un prisma que refleja y descompone la luz en colores similares a los del arco iris.
Foto: Boris de Swan / Raíces


E
l 5 de febrero de 2007 descubrimos el sitio del Fin del Mundo, donde grupos Clovis cazaron y destazaron mastodontes americanos y otros animales del Pleistoceno. Vestigios de estos eventos se preservaron en un depósito en una ciénaga; acamparon a 500 m de ésta, y explotaron un yacimiento de cristal de cuarzo para hacer puntas de proyectil y otros artefactos. Se trata del primer sitio de caza y destazamiento de megafauna del Pleistoceno que se descubre en México desde 1957.

El objetivo principal de la temporada de primavera 2007 del proyecto “Geoarqueología y tecnología lítica de los sitios paleoindios de Sonora” fue visitar todos los sitios y localidades conocidos en Sonora como de los primeros pobladores. En nuestra lista se hallaba una localidad remota, en un rancho del municipio de Pitiquito, donde hace más de 30 años se encontraron unos huesos de mamut poco fosilizados, que se exhiben en el museo municipal de la localidad más cercana.

Los animales del Pleistoceno se encontraron en los depósitos que, a manera de isla, se conservaron en un paisaje erosionado. Los depósitos miden entre 2 y 20 m de ancho por 60 de largo, con estratos expuestos en tres de sus lados. Mientras examinábamos el perfil estratigráfico, descubrimos un tajador de calcedonia que recientemente se desprendió del estrato superior, donde se observaban varios restos de animales del Pleistoceno.

Minutos después de este descubrimiento, encontramos a tres metros de la isla un bifacial grande de riolita lasqueado al estilo Clovis; en el lado norte, la parte media de un bifacial de cristal de cuarzo, y después una punta Clovis completa de sílex blanco, aproximadamente a ocho metros de la isla.

Las exploraciones
Hasta la fecha hemos realizado dos temporadas de campo en el Fin del Mundo (invierno de 2007 y otoño de 2008). Los estudios de contextos arqueológicos, geocronología, estratigrafía, paleontología, análisis lítico y los estudios ambientales (diatomeas, polen y gasterópodos) están en proceso; sin embargo, podemos presentar algunas conclusiones preliminares.

El sitio está compuesto por siete localidades geológicas y arqueológicas; las más importantes son la 1, representada por la isla con fósiles y artefactos asociados, y la 5, compuesta por varios campamentos Clovis. Además de su importancia arqueológica, el descubrimiento del Fin del Mundo reviste considerable valor para la reconstrucción del medio ambiente antiguo, ya que contiene depósitos que abarcan aproximadamente 24 000 años.

 


TEMPLO LA NATIVIDAD DEL SEÑOR EN VÍCAM PUEBLO RÍO YAQUI

Estimados bloggers: Los cordiales. Con este reportaje para la gustada sección  En la Puma de… Del periódico El Diario del Yaqui termino la serie dedicada a la arquitectura de la Revolución Mexicana, porque ya no tengo solvencia económica para continuar con ella, excepto, claro está, si consigo un patrocinador aunque lo dudo.

 

Proyecto de la Restauración del  Templo La Natividad del Señor en  Vícam Pueblo, Río Yaqui, Sonora.

 

Fue muy grato regresar a Vícam Pueblo, centro político y social de la tribu Yaqui situado frente de la majestuosa sierra del Bacatete, porque me hizo recordar la fantástica década de los ´70 y la pasada experiencia de realizar una investigación de campo sobre las viviendas tradicionales yaquis para cumplir con el Servicio Social y  la Tesis Profesional:

“Problemática y Soluciones de Vivienda en las Comunidades Yaquis del Estado de Sonora”, para obtener el título de Arquitecto por la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara,  logrando  la calificación de 100 en el Examen de Tesis y subirme al podium de los cinco arquitectos en obtener la máxima evaluación en la historia de la facultad desde su  fundación en 1948.

Vícam fue una antiquísima  ranchería con una gran explanada central y  diez siglos después los jesuitas fundaron  el pueblo de  misión de la Natividad del Señor de Vícam en 1623, quedando sólo como remanente, un pedestal de adobe con vieja cruz de madera a la entrada del poblado.

1767, fue  secularizada por los franciscanos debido a  la expulsión de los jesuitas;  durante la época de los pueblos autónomos yaquis y asentamientos ocupados por el ejercito nacional el sitio fue abandonado por sus moradores y el templo original destruido, hasta que,  por  el tratado de  paz con Adolfo de la Huerta en 1920, reedifican  su pueblo conservando el plano urbano tradicional adhiriéndole  nuevos elementos arquitectónicos entre la iglesia-campo santo y la cumunila-cuartel y ramadón de asambleas en su eje sur-norte, en ambos extremos, las ramadas ceremoniales de San Juan y las habitacionales entre los matorrales contiguos, ocupadas por  la autoridad religiosa.

 

Estaba un día boceteando el espacio sagrado  entre la iglesia y la comunila desde la sombra de un mezquitón cuando un numeroso grupo de señoras tenanchis y cantoras de la iglesia  se aproximaron saludándome de mano a su estilo y hablando en su lengua materna me pidieron algo que no entendí; Felipe Espinosa, jefe de los  danzantes matachines, me lo tradujo al Castilla: –La autoridad religiosa  quiere arreglar el templo para celebrar  las fiestas

Me sorprendió tal petición por no haberla considerado en el plan de trabajo y hasta cierto punto me agradó, porque desde el día en que la observé cautivo quedé por su belleza arquitectónica externa compuesta por  el viejo cementerio con la Cruz del Perdón y su fachada principal con pórtico de entrada,  arcos de medio punto,  columnas clásicas adosadas  al muro y  un campanario sin campanas: Las elevaciones este y oeste, también con pórticos y arcos botareles, y la sur, una superficie plana de adobe con dos ventanas en forma de arco, construida en 1922 por algún maestro albañil asistido por peones yaquis.

Su fantástico interior,  compuesto por tres naves: La central era usada para bailar la danza de los Matachines en Cuaresma, las otras dos laterales  para uso de los asistentes pero sin bancas, delimitadas por dos arcadas con columnas jónicas pintadas de color azul cielo que  terminaban frente al Altar Mayor, decorado con imágenes de sus Santos Patronos y vírgenes, junto a dos altares menores, la sacristía y un cuarto para guardar los ornamentos, mascaras y objetos sagrados según la liturgia propia.

Fue construida con muros de ladrillo aparente  y enjarrados,  techo de terrado con vigas de madera sin labrar pero estaba sucumbiendo por falta de mantenimiento contra la lluvia y filtraciones de agua dañando las vigas carcomidas por termitas y mucho excremento por la  anidación de aves; la afectaba el agrietamiento en sus muros por hundimiento de la cimentación de piedra y era notable la falta de carpintería en vanos de ventanas y puertas.

Dejé lo que estaba haciendo y nos encaminamos al templo, donde, les contesté a su petición: -La iglesia todavía está rescatable pero hay que elaborar  un proyecto arquitectónico de  restauración y se los voy a regalar como parte de mi  servicio social–.

¡Qué felicidad y exclamaciones de alegría! Denotaron los rostros morenos cubiertos con rebozos multicolores Santa María. 

El domingo siguiente, las señoras expusieron la propuesta  de restauración ante los cobanahuas, el Pueblo Mayor y el capitán militar en una prolongada asamblea, donde, sólo entendí un “Ehui” (Sí) generalizado; Felipe, me tradujo la resolución dictada por el secretario: –Ándale pues, la autorizamos por ser  necesaria para celebrar las fiestas tradicionales–.

Entre los más viejitos que trabajaron como peones indagué el diseño original  y proseguí con el levantamiento arquitectónico de la edificación, varios  bocetos  a mano alzada y con algunas fotografías, regresé a Guadalajara para obtener la autorización  de la misma por  mi maestro de tesis, orientándome en teorías de conservación y restauración de monumentos religiosos.

En mi taller dibujé todos los planos del proyecto optando por  conservar su autenticidad estilística arquitectónica, el sistema constructivo y los espacios sagrados colaterales.

Meses después, regresé  a Vícam Pueblo para entregar las 74 láminas  y fotografías de la tesis y el proyecto de la iglesia: Las señoras yaquis, después de observar los dibujos, exclamaron: ¡Que bonita! Pero el gobernador, me indicó: –La tribu yaqui está muy pobre y no tiene dinero por ahora pero la vamos a restaurar:  ¡Diosemchoque utezia!, que fue acompañado por un  “Ehui” de gratitud por el pueblo y todas las autoridades tradicionales yaquis.

Diez años más tarde regresé, durante mis recorridos turísticos con extranjeros del Club Med de San Carlos, me reencontré con Felipe, quien, al preguntarle sobre quién realizó la restauración, respondió: –Años después que te fuiste, vino otro estudiante de México y la construyó según a tus dibujos–.

Desde el año de 1977, tengo los derechos de autor del proyecto arquitectónico respetados por los 8 Pueblos Yaquis más no así, por la dirección de Culturas Populares e Indígenas de Hermosillo y por otras instituciones del gobieno federal mexicano y del estado de Sonora que han rehusado reconocer este copy rights para la publicidad. ¡No se vale!

 

Pie de foto 1: Templo de la Natividad del Señor de Vícam Pueblo, estado de conservación en 1976.

 

Pie de foto 2: Proyecto de Restauración: Bella fachada principal dibujada a la tinta china y coloreada
con lápiz Prisma color en 197
7.

 

Pie de foto 3: Fachada sur del proyecto de Restauración en 1977.
Misma técnica a la anterior.

 


Pie de foto 4: Hermosa Fachada oeste según el proyecto de Restauración de 1977
.

 

Pie de foto 5: Sección transversal del interior del templo.

 

Pie de foto 6: Armoniosa fachada principal actual estilo neoclásico
observada desde la Comunila de Vícam Pueblo.

 

 

Pie de foto 7: Fachada oeste actual, después de 33 años del proyecto
de Restauración aún conserva el ritmo de los elementos arquitectónicos.

 

Pie de foto 8: Fachada sur actual, a pesar de las tres décadas todavía se ve
una hermosa construcción.

 

Fotografía por el arquitecto Francisco Sánchez López. ¡No me las roben!

Derechos Reservados (Copy Rights). Material protegido por derechos de autor del titular Arq. Francisco Sánchez López.   Registro SEP/CP-509989/78/Son.  Se prohíbe la reproducción total o parcial de este articulo y fotos con fines de lucro, se requiere la autorización escrita por el autor. Se puede reproducir con fines didácticos, previo concentimiento por el autor,   mencionando la fuente, el autor y otorgando los créditos editoriales en cualquier medio de comunicación. ¡Di No a la Piratería!.

 

Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, escritor, periodista en crónicas y críticas de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico El Diario del Yaqui y articulista de la revista Yuku Jeeka de la Agrupación para las Bellas Artes, de Ciudad Obregón, Sonora, México. 

 


 El molino de Camou sin fleje

Efectivamente sin el camuflaje, el establecimiento en cuestión llenó toda una época en la historia regional en un paralelo de propiedad con la Hacienda del Carmen y toda el área circundante, que probablemente se inició con la compra efectuada en 1853 por Don José Camou Bascou del rancho conocido como “Cerro Colorado”, comprendidos los “huecos y baldíos” entre los ejidos de la ya ciudad de Hermosillo y la Hacienda de “El Alamito,” los ranchos de “La Lista Blanca,” “La Cercada” y “La Paloma,” con una extensión de siete sitios y veinticinco caballerías de terreno, más un solar de cinco mil varas cuadradas, “medidas, valuadas y pregonadas en favor de dicho Sr. Camou” tal y como dice el registro
correspondiente, en el Legajo No. 4, letra “C” en la página No. 56.

Especulando de la misma manera y debido a que todas las operaciones se hacían en beneficio de la firma Camou Hermanos, es de suponer que llegado el momento, los bienes se repatieron en “petit comité”, quedando en poder de Don Pedro Andrés, aquellas porciones que le servirían posteriormente para establecer en forma individual las dos haciendas, que a su muerte pasaron como herencia: El Carmen a poder de Don Pablo Andrés, otros bienes a Don José Carlos y el Molino de Camou o San Isidro a favor de Don Alberto, quedando las hijas Victoria, Esperanza, Julia y María, acomodadas entre medio y sabrá Dios que forma, pero como todas quedaron solteronas, no pintaron huella significativamente hasta que llegó la hora de los conflictos internos, donde se autoeliminaron por muerte temprana José Carlos, María y Julia que murió en 1926.Don Alberto en 1892 contrajo matrimonio con Doña Teófila Olea Castro, con la que procreó ocho hijos que en orden de aparición fueron: José Alfredo, María Emilia, José Alberto, Angel Armando, María Armida, Enrique, Alicia y Marco Antonio, los que en 1911 quedaron huérfanos de madre, por lo que las tías Victoria y Esperanza pesaron como plomo en la dirección de la casa y de la prole, las que impusieron una disciplina Victoriana, particularmente Esperanza que tuvo como apodo Doña Pera, también sabrá Dios con qué connotaciones, sin que esto significara abandono directriz de parte del patrón de la casa el que según crónicas familiares, no tocaba mal las rancheras en cuanto a manita dura.

En 1918, una partida de yaquis alzados, cayeron por la tarde en el Molino de Camou atacando con su ferocidad acostumbrada, emprendiendo la defensa los de la familia que en ese momento estaban: Alberto, Armando y Enrique junto a los primos Juan Camou Camou (a) Kiupi y Héctor Camou Loaiza (a) el Güero, los que más o menos armados repelieron la agresión al Iado de la peonada que se había refugiado en el recinto de la hacienda.

Cuando vieron que no llegaba el auxilio que habían ido a buscar, decidieron de conjunto, emprender la retirada, haciéndolo por una acequia que venía del Río de Sonora, sin embargo, por esos episodios que se dieron, Alberto quedó acorralado en uno de los corredores, cayendo en manos de los atacantes, los que llenos de su rencor ancestral, lo ataron a una palmera que estaba en el patio interior, donde literalmente lo dejaron como alfiletero, troncón vegetal que hasta en fechas recientes todavía estaba en las lamentables ruinas de la propiedad.

Superada la nueva pena, Don Alberto continuó incrementando su patrimonio de sus hijos y en alguna época no registrada, prestó alguna cantidad a Don Rafael Encinas Dessens, quien para garantizarla dio en prenda el predio San Luis de la Costa de Hermosillo, que llegado el momento y no pudiendo satisfacer el compromiso hizo entrega del bien, por lo que el beneficiario, comisionó para deslindar y mojonear al Ing. Larios -padre del diputado Panista- mandando como ayudante a su hijo Enrique, quienes cumplieron con la comisión en un tiempo que estas tierras tenían un escaso valor, pero que fueron conservadas sin imaginar que a su muerte serían todos sus bienes, fruto de la discordia entre los herederos.

Don Alberto, a quien no le faltaron “tiradoras” para alejarlo de la viudez, continuó su vida solitaria, aglutinando esfuerzos de sus hijos, los que fueron con- trayendo estado conyugal: Emilia con Alfonso García Peralta; Alfredo con Dolores Gándara Romo; Armando con Rosa Duarte; María Armida con Salvador Lutteroth González; Enrique con Hortensia Mendoza Almada; Alicia con Lucas Pavlovich Escoboza y Marco Antonio con Delia Platt, los que cronológica y paulatinamente fueron incrementando el patrimonio humano del clan, excepción hecha de los primeros que tuvieron descendencia biológica, sin embrgo su influencia en los asuntos familires siempre resultó determinante, toda vez que don Alfonso, cuya prestancia personal le hizo ganarse el apodo de “El Conde”, gozó siempre de gran relevancia, particulrmente doña Pera, que de una u otra forma llevaba la voz cantante. Fue este personaje nativo de Villa de Seris un tipo de dialéctica vivaz, orador aficionado que no desperdició oportunidad para hacer oir su voz engolada que daba la impresión de que su palabra los asfixiaría con su ligero tartamudeo, habilísimo como “jinete” de dineros ajenos que en su buena época medía con unos ojos amarillos fríos y calculadores, gestor de amigos en un circulo reducido y coleccionista de deturpadores que lo rechazaban po no conocerlo o por conocerlo de más.

En 1928, al tiempo de que Don Enrique contrajo matrimonio, su padre le facilitó quinientas hectáreas de San Luis, las cuales con brujez y entusiasmo desmontó para buscar su vida, sin embargo el 28 de Diciembre de 1932 murió Don Alberto como consecuencia de la gangrena que se le declaró por un diabetes mal cuidado, siendo atendido en sus últimos momentos por los doctores José de la Fuente Riveroll y Domingo Olivares, y en artículo de muerte, le fue presentado un testamento que firmó dejando como beneficiarios a sus hermanas vivas, las que probablemente consideraron terier un mejor derecho sobre los bienes que los hijos del difunto, quienes por atontamiento natural o por un sentido de disciplina en general aceptaron el hecho consumado a pesar de que existía otro condicilio en que los beneficiaba a prorrata.

Lógico fue que no todos se plegaron ante la arbitrariedad, que afloró cuando Alfonso a nombre de las tías, determinó la salida de Don Enrique de San Luis, dándole en compensación por el esfuerzo, trescientas hectáreas enmontadas del predio La Casita, lo que lo obligó a reiniciar el empeño para salir del atolladero; de igual manera dieron marcha atrás a una cesión hecha de una casa que el testador le había dado en la esquina de Obregón e Hidalgo, lo mismo que diez vaquillas que se esfumaron a pesar de su precedencia de voluntad.

Esto, lógica humana, trajo consigo un resquebramiento en las antes armoniosas relaciones que controlaba el padre, máxime cuando salieron a relucir las condiciones en que fue cocinado el último documento, en la práctica inconciencia del testador, ante lo cual el Dr. Riveroll estuvo dispuesto a testificar en beneficio de la verdad, no así el Dr. Olivares, quien se excusó alegando compadrazgo inviolable con el Conde García.

Todo esto el afectado lo había comentado con su íntimo amigo Don Enrique Tapia Fourcade, el que a su vez lo hizo del conocimiento de su hermano Rodolfo, en ese momento Tesorero General del Estado en el régimen de Rodolfo Elías Calles, quien al conocer del cisma ocasionado, citó a García para que explicara el caso, quien hizo caso omiso del requerimiento, por lo que un buen día en la Mercería de la Paz fue apresado y conducido por fuerza pública a lo largo de la Avenida Serdán hasta el Palacio de gobierno, con gran regocijo para los que no lo querían y con el escándalo de los pueblerinos que habían agarrado partido a su favor, pero particularmente de parte de las tías solteronas, las cuales excomulgaron al sobrino reblede que había cuestionado lo inapelable de su comportamiento, como quiera que fuera, arbitraria decisión, que como ha quedado dicho acataron, marginándose del caso Armida y Alicia, las que quizá por recmendación de sus esposos, no quisieron verse involucradas en algo que al final de cuentas, provocó un alejamiento de más de veinte años entre las partes en conflicto, aunque con cierta tolerancia de parte de los otros hermanos, que no pudieron o no quisieron en frentarse a las reglas draconianas de las matronas y del sobrino político reinante.

Como resultado natural, el huevo ya pasad por agua caliente quedó a punto y Don Enrique con su natural derecho tomó posesión legal del bien que le tocó, no en suerte, sino a las de afuerza y el Conde por su lado reinó omnipotente tomando siempre las decisiones unilaterales que los otros interesados sumisamente le concedieron; más o menos por el año de 1953, en forma inexplicable procedió a desmantelar el Molino de Camou que ya había entrado en franca decadencia, utilizando las hermosas vigas de cedro canadiense para reconstruir locales que tenía por la A venida Juárez, vendiendo al mejor postor los remanentes, hasta que al empezar su colapso económico con motivo de la crisis algodonera, empezó a malbaratar todos los bienes familiares, siéndole embargados otros por los bancos que lo habían acreditado en sus operaciones, después de todo mágicas, iniciándose en él una relativa decadencia física, aunque sin perder por completo aquel afán de ser el orador oficial en todo evento que le permitía su lucimiento, que culminó con su trágica y solitaria muerte al precipitarse en la alberca vacía de su casa, donde permaneció exánime todo una noche sin poder dejar oir su voz de orador necesitado de auxilio.

Es claro que esta historia salida de una recámara mental, podrá ser cuestionada por la posible, parcialidad del autor, que entró al abolengo familiar para “mejorar los genes” aportando su propio y doble
apellido, aunque sin el disfrute de los bienes ya mermados de un controvertido grupo, que durante el siglo anterior creó un emporio en el Molino de Camou, donde todos los bienes de consumo fueron autoproducidos para deleite regional, desde los quesos, conservas de frutas y legumbres, harina y carnes procesadas, generando una fuente de trabajo que en la actualidad sólo quedan de ellas unas ruinas patéticas, que no dicen nada en si mismas para las actuales generaciones; aquí está el relato para que otros mejor informados, lo mejoren o lo rectifiquen.

Tomado de la revista de Historia de Sonora publicada por la Dirección General de Documentación y Archivo, número 78 Marzo de 1993.

 


 

Entrega el INAH catálogo de bienes de Bacadéhuachi

El Instituto Nacional de Antropología e Historia, Centro INAH Sonora entregó hoy el Catálogo de Arte Sacro del Templo de Nuestra Señora de Loreto de Bacadéhuachi Sonora, como parte del Programa Nacional de Identificación de Registro y Catálogo de Monumentos Históricos Muebles.

Esta catalogación tiene por objetivo la protección y el resguardo de las piezas con valor histórico que se albergan en los templos del estado de Sonora, interactuando con la población y autoridades eclesiásticas de las comunidades, que asumen la responsabilidad de cada uno de ellos.

En esta ocasión  el INAH catalogó más de 88 piezas que van del siglo XVII a principios del XX, entre los cuales se encuentran  esculturas de bulto y para vestimenta, objetos litúrgicos, pintura de caballete, mobiliario antiguo, instrumentos musicales, joyas y accesorios, entre otros.

La realización de estos catálogos continúa como programa permanente en el estado de Sonora, donde hasta la fecha se han entregado en las comunidades de: Rayón, Pitiquito, Caborica, Opodepe, Oquitoa, Huepac, Arizpe, San Miguel de Horcasitas, Ures, Ónavas y en esta ocasión en Bacadéhuachi; coordinados por Raquel Padilla Ramos y actualmente por  Esperanza Donjuan Espinoza, investigadoras del INAH.

Donjuan Espinoza mencionó que “el trabajo inicia, ubicando cada pieza del templo, mediante una base de datos que el INAH resguarda en una red institucional a nivel nacional, incluyendo su ficha técnica, histórica y fotográfica, paralelamente se realiza un catálogo específico de la comunidad y/o templo, para su posterior compilación en un trabajo de investigación y diseño, que arroja datos del invaluable valor histórico de cada una de las piezas”.

En esta ocasión, los trabajos antes mencionados se realizaron con el apoyo de las historiadoras, Zulema Bujanda Álvarez, Raquel Padilla Ramos, Emmanuel Meraz Yépiz, Rocío Preciado Quintana, personal del INAH Sonora.

La ceremonia de entrega se llevó a cabo a medio día en el templo donde el INAH hizo la entrega oficial en manos de las autoridades religiosas y municipales de dicha entidad.


la casona demolida deberá ser reconstruída

Aparece Mario González Valenzuela, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia 
INAH saca la cabeza y sentencia: el dueño de la casona demolida deberá reconstruirla

Por Oscar Castro / Dossier Politico

Dia de publicación: 2010-03-18

Por fin dio la cara…
 

Luego de que este Dossier Político, diera a conocer a la opinión pública la impune e irresponsable demolición de un edificio histórico, cuestionando el hecho de que las autoridades del INAH guardaran ominoso silencio y grosera indiferencia ante los reclamos de los vecinos de la casona ubicada en Niños Héroes número 97 entre Guerrero y Garmendia en la colonia Centro, finalmente fue hasta hoy que Mario González Valenzuela, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dio la cara para confirmar que la demolición del histórico inmueble fue realizada de manera ilegal por lo que se solicitará su reconstrucción.“Estaba clasificada desde 1993, se hizo una actualización del catálogo de monumentos históricos y ahí se agregó la casa que data de principios del siglo XX”, explicó el funcionario.

La denuncia fue inicialmente hecha por Claudio Escobosa Serrano, periodista director del portal ContactoX, hijo de quien en vida fuera cronista de la capital del estado, Gilberto Escobosa, quien en un artículo entregado a este Dossier Político relató la construcción que en unas cuantas horas  quedó reducida a escombros. La casona fue construida a principios del siglo pasado por don Francisco Salazar y su esposa doña Lolita Girón de Salazar.

“Ellos fueron los padres del profesor Ernesto Salazar Girón ex director de Educación Pública y de su hermano Germán, entre otros destacados hermosillenses hijos del matrimonio”, abunda don Claudio Escobosa.

Y reseña: “Ante la indignación de algunos vecinos del antiguo barrio de la “Niños Héroes”, me acerqué al operador del tractor para cuestionarle sus intenciones, recibiendo como respuesta de que se iban a “echar” todo el edificio, y que si tenía dudas, me dirigiera al dueño del inmueble que estaba detrás de la misma (señalándomelo con cierto gusto y ansias de demolición). Me acerqué al dueño, (mismo que se dedica a la venta de “hot dogs” y que había adquirido hacía unos años al anterior propietario Don Germán Salazar Girón), y le hice saber que esta casa tenía un valor histórico en nuestra ciudad, a lo cual me respondió a través del corredor “que no servía para nada”. Le pregunté si tenía la intención de derribar el frontispicio de la misma, y sin hablar, giró su rostro negándolo, a su vez el corredor de apellido Valenzuela como interlocutor de aquel propietario mudo, afirmó que se tenían planes de dejar intacta la fachada de la antigua propiedad de los Salazar Girón.

Le comenté (al dueño de la casona) que algunas personas, vecinas de esta avenida, y algunas de ellas que han vivido en este viejo barrio desde pequeños, como es el caso de la familia Escobosa, Pasillas, Sáenz, Moreno y Nájera sentían que con este acto, les arrancaban un pedazo de su vida, y que en alguna ocasión se había acercado algún empleado del INAH, quizá para catalogarlo dentro del patrimonio cultural de Hermosillo, incluyendo la casa que había construido mi abuelo don José María Escobosa Romero y su esposa mi abuela doña María Gámez Lucero de Escobosa con el producto de su trabajo de comerciantes de naranja en los estados de Sonora y Sinaloa, a principios del siglo anterior, con número 91 y vecina del inmueble devastado totalmente, en la cual crecieron mi padre don Gilberto Escobosa Gámez, y sus hermanos Gloria, Jesús, Socorro, Elena, Marco Antonio y Víctor Manuel (este fallecido en 1932 debido a una infección de tétano, y amigo de la infancia del Sr. Germán Salazar Girón).

Al retirarme de dicho acercamiento con el dueño, y observando la cara de mentira del mismo, entre algunos vecinos hicimos una llamada telefónica el INAH, y el resultado fue que el director o encargado del mismo no se encontraba en su oficina, pero que le hablarían a su teléfono celular para informarle tal suceso. Suceso al fin que “Le valió madre”, hasta hoy martes 16 de marzo, 3 días después del hecho, no se han tomado cartas en el asunto. Cabe aclarar que el director del Centro INAH, que lo conocí en una reunión en donde se nos presentaba el hallazgo de unas huellas de dinosauro en la localidad de Esqueda, Sonora, al hacer el uso de la palabra cuando los presentadores preguntaban por apoyos sobre el tema, dijo textualmente “…que tenían que hallar más huellas, ya que por una ‘Huellita de dinosauro’ no justificaba la acción del INAH…”, ante el absurdo comentario del funcionario, reprimí mi ira para cuestionarle su incapacidad de dirigir tan importante institución,… al fin de cuentas, su cargo es producto de los compromisos políticos, sin importar su preparación para encabezar una dependencia que supuestamente cuida y preserva el patrimonio cultural de nuestro Estado.

Pero siguiendo con la demolición, la suspendieron el mismo sábado, dejando intacta la fachada de la antigua casona, sin embargo, se escuchaban “risotadas” detrás de la misma, y se observaban rostros llenos de alboroto desesperados por saciar sus ansias de destrucción.

Ese mismo día (el sábado 13) se le hizo una llamada al periódico El Imparcial, que después de un buen rato envió a un reportero, el resultado, una pequeña fotografía en la última página de su sección Metro, en la misma sección en que se denuncian los baches o los focos fundidos en el alumbrado público.

El domingo 14 de marzo, al día siguiente de lo narrado con anterioridad, llegaron los mismos desconstructores y derribaron la fachada a las 7:00 a.m., todos con los mismos rostros alegres después de haber logrado su cometido, y por supuesto, repito, a nuestra sociedad “Le importó madre” lo acontecido, quedando solamente un lote baldío, que borró en un momento tanta historia de nuestro querido Hermosillo, como sucedió con anterioridad con el Hotel Arcadia y muchos más por el estilo”, termina don Claudio Escobosa, su triste narración.

Este miércoles, luego de la publicación de esta historia negra de un crimen al patrimonio cultural de Hermosillo, las autoridades del Centro INAH Sonora están en busca del dueño de la propiedad para que repare los daños

 


Y el INAH… como siempre una inutilidad

Derriban casa antigua en Hermosillo,
usual sabadazoDia de publicación: 2010-03-16

Ante la soledad de las calles y avenidas hermosillenses, debido al puente vacacional, por la “celebración anticipada” del natalicio de don Benito Juárez García, temprano, empezaron a llegar frente a mi domicilio varios dompes y un tractor tipo trascavo, acompañando a los choferes de éstos el propietario actual del inmueble y su corredor de bienes raíces.

Esta construcción con dirección Niños Héroes No. 97, estimo que databa de principios del siglo XX, construida por Don Francisco Salazar y doña Lolita Girón de Salazar, padres ellos del profesor Ernesto Salazar Girón ex director de Educación Pública y de su hermano Germán, entre otros destacados hermosillenses hijos del matrimonio.

Ante la indignación de algunos vecinos del antiguo barrio de la “Niños Héroes”, me acerqué al operador del tractor para cuestionarle sus intenciones, recibiendo como respuesta de que se iban a “echar” todo el edificio, y que si tenía dudas, me dirigiera al dueño del inmueble que estaba detrás de la misma (señalándomelo con cierto gusto y ansias de demolición). Me acerqué al dueño, (mismo que se dedica a la venta de “hot dogs” y que había adquirido hacía unos años al anterior propietario Don Germán Salazar Girón), y le hice saber que esta casa tenía un valor histórico en nuestra ciudad, a lo cual me respondió a través del corredor “que no servía para nada”.

Le pregunté si tenía la intención de derribar el frontispicio de la misma, y sin hablar, giró su rostro negándolo, a su vez el corredor de apellido Valenzuela como interlocutor de aquel propietario mudo, afirmó que se tenían planes de dejar intacta la fachada de la antigua propiedad de los Salazar Girón.

Le comenté que algunas personas, vecinas de esta avenida, y algunas de ellas que han vivido en este viejo barrio desde pequeños, como es el caso de la familia Escobosa, Pasillas, Sáenz, Moreno y Nájera sentían que con este acto, les arrancaban un pedazo de su vida, y que en alguna ocasión se había acercado algún empleado del INAH, quizá para catalogarlo dentro del patrimonio cultural de Hermosillo, incluyendo la casa que había construido mi abuelo don José María Escobosa Romero y su esposa mi abuela doña María Gámez Lucero de Escobosa con el producto de su trabajo de comerciantes de naranja en los estados de Sonora y Sinaloa, a principios del siglo anterior, con número 91 y vecina del inmueble devastado totalmente, en la cual crecieron mi padre don Gilberto Escobosa Gámez, y sus hermanos Gloria, Jesús, Socorro, Elena, Marco Antonio y Víctor Manuel (este fallecido en 1932 debido a una infección de tétano, y amigo de la infancia del

Sr. Germán Salazar Girón).

Al retirarme de dicho acercamiento con el dueño, y observando la cara de mentira del mismo, entre algunos vecinos hicimos una llamada telefónica el INAH, y el resultado fue que el director o encargado del mismo no se encontraba en su oficina, pero que le hablarían a su teléfono celular para informarle tal suceso. Suceso al fin que “Le valió madre”, hasta hoy martes 16 de marzo, 3 días después del hecho, no se han tomado cartas en el asunto.

Cabe aclarar que el director del Centro INAH, que lo conocí en una reunión en donde se nos presentaba el hallazgo de unas huellas de dinosauro en la localidad de Esqueda, Sonora, al hacer el uso de la palabra cuando los presentadores preguntaban por apoyos sobre el tema, dijo textualmente “…que tenían que hallar más huellas, ya que por una ‘Huellita de dinosauro’ no justificaba la acción del INAH…”, ante el absurdo comentario del funcionario, reprimí mi ira para cuestionarle su incapacidad de dirigir tan importante institución,… al fin de cuentas, su cargo es producto de los compromisos políticos, sin importar su preparación para encabezar una dependencia que supuestamente cuida y preserva el patrimonio cultural de nuestro Estado.

Pero siguiendo con la demolición, la suspendieron el mismo sábado, dejando intacta la fachada de la antigua casona, sin embargo, se escuchaban “risotadas” detrás de la misma, y se observaban rostros llenos de alboroto desesperados por saciar sus ansias de destrucción.

Ese mismo día (el sábado 13) se le hizo una llamada al periódico El Imparcial, que después de un buen rato envió a un reportero, el resultado, una pequeña fotografía en la última página de su sección Metro, en la misma sección en que se denuncian los baches o los focos fundidos en el alumbrado público.

El domingo 14 de marzo, al día siguiente de lo narrado con anterioridad, llegaron los mismos desconstructores y derribaron la fachada a las 7:00 a.m., todos con los mismos rostros alegres después de haber logrado su cometido, y por supuesto, repito, a nuestra sociedad “Le importó madre” lo acontecido, quedando solamente un lote baldío, que borró en un momento tanta historia de nuestro querido Hermosillo, como sucedió con anterioridad con el Hotel Arcadia y muchos más por el estilo.

El barrio de la Niños Héroes, fue uno de los primeros en nuestra ciudad, ha sido cuna y alojamiento de muchos personajes de nuestra ciudad, como el profesor Mauricio Sáenz (+), maestro de música de cientos de hermosillenses, Don Ignacio Inzunza “Don Nacho” el peluquero de esta parte, los señores don Miguel Romo Kraft y su esposa Doña Anita propietarios de la “Dulcería Romo” la mejor que ha habido en la ciudad, Don Ángel Nájera contemporáneo a mi abuelo, la familia Hurtado, Doña María Luisa de Moreno madre del exitoso constructor Alejandro Moreno (Canoras) y también lugar de alojamiento de personajes del actual Hermosillo, ya que algunas personas hospedaron a éstos en sus hogares ya que venían como estudiantes a la UNISON, y se quedaron con el cariño de este viejo barrio.

En mis primeros años de vida, se observaban a los vecinos y sus huéspedes convivir fuera de sus casas, por la tarde, cuando soplaban los vientos frescos, multitudes se veían fuera de sus domicilios, sentados con en sus poltronas, sillas, bancos y hasta en las banquetas, platicando sobre el tema del día, o en su caso de sus amores.

Este barrio fue igualmente testigo de los enfrentamientos de la misteriosa y cruel Ola Verde contra los estudiantes y simpatizantes del auténtico movimiento estudiantil y social de por allá en 1967, me tocó respirar y llorar por los gases lacrimógenos que lanzaban contra éstos las fuerzas del desorden. Igualmente desde aquí fui testigo del lanzamiento de los militares que aterrizaron en el campus universitario para poner fin al movimiento a base de botas y fusiles amenazadores.

No cabe duda que en la actualidad, gran parte de nuestros conciudadanos han perdido su identidad de mexicanos patriotas, han desdeñado su historia, ellos son parte de esa masa de oportunistas pragmáticos que sencillamente son culpables del mayor de los delitos contra la nación: El Secuestro de México. Secuestro que tiene tomado nuestro país y que ha evitado el progreso, todo en beneficio de sus intereses económicos y políticos, en todos los niveles sociales.

Por lo tanto, no dejo de pensar, que tanto abuso y despojo que ha habido en nuestra nación, no han tenido totalmente la culpa los políticos y dirigentes económicos de nuestro país, sino que está compartida esta triste, frustrante e impune realidad la sociedad misma, aquella oportunista y pasiva, aquella que sólo le interesa la componenda, el rumor, el análisis vano de café y de columna periodística, la espera de la oportunidad de que un conocido cercano o indirecto se coloque como funcionario en turno, aquella que calla, aquella que ejerce competencia en lugar de solidaridad, aquella que valora la vida por el éxito económico en lugar de la realización personal, en fin, aquella que conoce el precio de todo y el valor de nada.

Esta apreciación no es sólo para la sociedad actual, sino de la que ha vivido sometida a otros durante toda la historia de nuestro país, aquella que permitió todos los despojos a México, aquella que se sumió a los dogmas y los miedos que éstos provocan e inventan. ¿Cómo no habría de haber pasado todo lo malo y en detrimento de nuestra querida patria con esta clase, gran parte de los habitantes de México en toda su historia? ¿Cómo es posible que en el siglo XIX se haya tolerado al máximo traidor del país, a Antonio López de Santa Anna durante más de un cuarto de siglo?

Por esas razones fuimos despojados, y todavía estamos corriendo el riesgo de que la historia se repita ante tal desmemoriado pueblo. La rapiña continúa y nadie la detiene, solamente se puede acabar con lo que más falta nos hace: LA CONCIENCIA CIUDADANA Y EL PATRIOTISMO.

Mientras tanto, luce un vacío en lo que fue esta casa, cual vacío es evidente en los corazones de nuestro pueblo.

Muchas gracias por su atención.

   www.contactox.net


La indefensión de nuesto patrimonio

Las ruinas que hemos venido admirando, si cabe la expresión, en esta revista a lo largo de 5 números, no fueron los resultados de la cólera de la naturaleza ni de la fatalidad de la guerra. Todas fueron destruidas a conciencia o sometidas a la erosión del abandono.

Tenemos aquí el reverso exacto de la fachada prestigiosa de nuestra cultura. El sacrificio de estas obras no era necesario y no fue útil; su destrucción es el signo de unas pulsiones de las que no hemos logrado liberarnos.

Estas cicatrices están aquí porque hace más de doscientos años los gobernantes de un imperio quisieron mejorar y engrandecer sus reinos y para ello -al tiempo que proponían medidas provechosas-derribaron también lo que les parecían rémoras del pasado, y luego perecieron bajo los escombros del cataclismo que provocaron por su prisa autoritaria.

La desolada belleza de estos vestigios es la voz de un mundo desaparecido que sigue irradiando su luz y nos recuerda las urgentes tareas que nos esperan en los terrenos de la restauración y conservación de nuestro patrimonio, y en el conocimiento y la comprensión de un pasado que tiene todavía hipotecado nuestro futuro.

La más paradójica de las bellezas es la de las ruinas: la de aquellas obras cuya nobleza de materiales y cuya excelencia de ejecución les han permitido sobrevivir mutiladas como testimonio de las grandes expresiones del espíritu.


MOLINO LA FAVORITA

Hay de huracanes a huracanes, los que hacen mucho daño, y los que se degradan a tormenta tropical; pero los ciudadanos sufren al verse impotentes ante la presencia devastadora de la fuerza de la naturaleza humana pues  los daños irreversibles  provocados por los propios hombres es algo inaudito.

El Huracán llamado Adriana Hoyos que tanto propugnó por el “pueblo mágico” desde inicios de trienio, en total contradicción  empezó a hacer estragos, primero cayó el Molino Harinero que estaba considerado como un testimonio de la valentía de los locales leales al gobierno Maytorenista, contra las fuerza Callistas.El Molino fue atacado en 1915 y en él se parapetaron sus propietarios los hermanos Munguía con una pláyede de patriotas que defendiendo a balazos la municipalidad.

Finalmente los Callistas los derrotaron y los cadáveres fueron quemaran en una pira en el atrio de la iglesia.  Fue detenido Serapio Dávila y otros, que luego salvaron el pellejo providencialmente.
Todavía se veía las balas en las paredes del edificio, que a nadie estorbaba, era un monumento histórico,  parte del pueblo mágico, del pueblo colonial, de la industria molinera que por más de un siglo funcionó en este pueblo antiguamente llamado la Villa de Magdalena.

Pero llegó el ciclón llamado Adriana y lo derribó en complicidad con Maruca Garmendia Haro, que dizque para hacer  una calle, pero en honor a la verdad el molino no era obstáculo alguno.

Para resarcir el daño la  alcaldesa dijo que allí iba a hacer una especie de museo al aire libre con maquinaria del molino bajo las pocas paredes que quedaron en pie luego del paso del devastador huracán.

Pero nada, todo quedó como lo del pueblo mágico, a medias, en promesas, en sueños guajiros…..


MOMIA DE BAVISPE

Encuentran momia en sierra de Bavispe

viernes, 24 de julio de 2009  La momia de una mujer que vivió en el periodo colonial de Sonora, y que se presume era una curandera o partera  de la tribu Ópata,  fue descubierto en la sierra de Bavispe por investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en mayo pasado, anunció el arqueólogo Júpiter Martínez Ramírez, responsable del hallazgo.

En conferencia de prensa, Mario González Valenzuela, director del Centro INAH, destacó la gran trascendencia de este descubrimiento del cual dijo, es sumamente importante para la cultura del Estado ya que hasta el momento ninguna momia había sido encontrada y extraída con trabajo científico y de investigación.

Agregó que también puede ser trascendental, ya que actualmente se desconoce casi en su totalidad a la civilización ópata, y han sido muy pocos los descubrimientos y estudios que se han realizado acerca de esa comunidad ligada con la llamada Cultura Casas Grandes, asentada en Chihuahua.

Felicitó al equipo de trabajo por el descubrimiento de “Óqui”, como “bautizaron” a la momia de la mujer, y comentó que después de realizar los estudios pertinentes podría ponerse en exhibición en el museo de Sonora.

Martínez Jiménez mencionó que la fecha en que fue enterrada, es probable que se trate de un entierro protohistórico, cercano a la época del contacto español – indígena, lo cual se podría traducir en la primera evidencia de las costumbres funerarias de los ópatas.

Comentó que varios elementos hacen pensar que se trató de una mujer que tenía algún cargo dentro de la etnia ya que se encontraron una serie de vestigios de cuando se realizó el ritual de su entierro, como el haber sido atada, amordazada y colocada dentro de un saco mortuorio y cubierta con petates como parte de un ritual poco conocido; además de que asociado a ella, se encontraron gran cantidad de restos de fibras, un cuenco de cerámica decorado, hilos y los restos de un infante cremado, decapitado y con el cráneo adjunto.

Ahondó que se encontró un menor en el regazo de la mujer, dentro de una vasija de mimbre, pero que al parecer no es su hijo, cosa que se definirá con las muestras de ADN, sino que se trató de algún sacrificio realizado por los integrantes de la etnia tras el fallecimiento de la mujer.

El cuerpo momificado fue encontrado en el interior de una cueva en el Municipio de Bavispe, mientras los arqueólogos del INAH indagaban sobre los antecedentes de las etnias que habitaron esa región, es decir, que el proyecto tiene como objetivo reconstruir la vida de las comunidades prehispánicas de la Sierra Madre, asentadas en la cuenca del Río Bavispe, y en la segunda etapa del mismo se efectuaron excavaciones en una “casa en cueva” ó “casa en acantilado”, sitios arqueológicos caracterizados por presentar dentro de las cuevas o en abrigos rocosos, cuartos construidos en adobe, en ocasiones con varios pisos, y ahí se hizo el hallazgo.

Manifestó que un factor relevante de las cuevas de la Sierra Madre son sus condiciones de sequedad y temperatura constante que permiten la conservación de elementos arquitectónicos y de una amplia variedad de materiales orgánicos que, por regla general se desintegran en los asentamientos prehispánicos.

La cueva en donde fue encontrada la momia tiene un largo de 50 metros y una altura máxima de aproximadamente 25 metros, contiene más de 20 cuartos colapsados en su interior, algunos de ellos con evidencia de hasta tres pisos, mostrando una considerable cantidad de postes de pino y encino que hacían de soporte de la compleja estructura, todos cortados con hacha de piedra.

Del trabajo que se realizó en Bavispe, Martínez Ramírez explicó que se seleccionó un área a excavar de 12 metros cuadrados en dos cuartos de la cueva, enumerados como 13 y 14, utilizando cucharillas, brochas y aire comprimido.
Además  con las técnicas apropiadas fue posible recuperar olotes, hojas, cañas, tallos y granos de maíz, cáscaras y semillas de calabaza, fríjol en varias especies, chilicote, nuez, bellota, ágave en diversas presentaciones, ágave mascado en gran abundancia, guaje, restos de cordelería, fragmentos de petate, cuero, algodón, fragmentos de textil, cuentas de concha.

También cerámica, lítica, carbón, huesos de animal, plumas, pequeños restos de animales momificados, fragmentos de madera utilizados para encender fuego, amarres de parra como sistema constructivo, coprolitos, artefactos sin función conocida, entre otros materiales por identificar.

El descubrimiento se realizó en mayo y durante casi dos meses trabajaron en la extracción del cuerpo; las arqueólogas que trabajaron junto al investigador fueron: Carolina Bucio Pacheco y Maribel Cruz García.

Actualmente la investigación sobre la momia se encuentra en fase de planeación y búsqueda de financiamiento para llevar a cabo de manera inicial  un estudio completo de rayos X, tomografía computarizada, ADN, endoscopia y muestreo de alimentos en vísceras, y todo aquel análisis que permita conocer edad, posible causa de muerte, filiación entre el infante y la mujer, objetos asociados dentro del bulto mortuorio, costumbres alimenticias, etc.

El arqueólogo lamentó que en aquellos sitios se ha encontrado una grave destrucción causada por saqueadores y buscadores de supuestos tesoros, pero que a pesar de eso confía en encontrar más material para seguir investigando las costumbres ópatas.

Las investigaciones de campo van a continuar en la segunda temporada a realizarse preliminarmente en la primavera del 2010.  .

En conferencia de prensa, Mario González Valenzuela, director del Centro INAH, destacó la gran trascendencia de este descubrimiento del cual dijo, es sumamente importante para la cultura del Estado ya que hasta el momento ninguna momia había sido encontrada y extraída con trabajo científico y de investigación.

Agregó que también puede ser trascendental, ya que actualmente se desconoce casi en su totalidad a la civilización ópata, y han sido muy pocos los descubrimientos y estudios que se han realizado acerca de esa comunidad ligada con la llamada Cultura Casas Grandes, asentada en Chihuahua.

Felicitó al equipo de trabajo por el descubrimiento de “Óqui”, como “bautizaron” a la momia de la mujer, y comentó que después de realizar los estudios pertinentes podría ponerse en exhibición en el museo de Sonora.

Martínez Jiménez mencionó que la fecha en que fue enterrada, es probable que se trate de un entierro protohistórico, cercano a la época del contacto español – indígena, lo cual se podría traducir en la primera evidencia de las costumbres funerarias de los ópatas.

Comentó que varios elementos hacen pensar que se trató de una mujer que tenía algún cargo dentro de la etnia ya que se encontraron una serie de vestigios de cuando se realizó el ritual de su entierro, como el haber sido atada, amordazada y colocada dentro de un saco mortuorio y cubierta con petates como parte de un ritual poco conocido; además de que asociado a ella, se encontraron gran cantidad de restos de fibras, un cuenco de cerámica decorado, hilos y los restos de un infante cremado, decapitado y con el cráneo adjunto.

Ahondó que se encontró un menor en el regazo de la mujer, dentro de una vasija de mimbre, pero que al parecer no es su hijo, cosa que se definirá con las muestras de ADN, sino que se trató de algún sacrificio realizado por los integrantes de la etnia tras el fallecimiento de la mujer.

El cuerpo momificado fue encontrado en el interior de una cueva en el Municipio de Bavispe, mientras los arqueólogos del INAH indagaban sobre los antecedentes de las etnias que habitaron esa región, es decir, que el proyecto tiene como objetivo reconstruir la vida de las comunidades prehispánicas de la Sierra Madre, asentadas en la cuenca del Río Bavispe, y en la segunda etapa del mismo se efectuaron excavaciones en una “casa en cueva” ó “casa en acantilado”, sitios arqueológicos caracterizados por presentar dentro de las cuevas o en abrigos rocosos, cuartos construidos en adobe, en ocasiones con varios pisos, y ahí se hizo el hallazgo.

Manifestó que un factor relevante de las cuevas de la Sierra Madre son sus condiciones de sequedad y temperatura constante que permiten la conservación de elementos arquitectónicos y de una amplia variedad de materiales orgánicos que, por regla general se desintegran en los asentamientos prehispánicos.


EL ORIGEN DEL PALACIO DE GOBIERNO

El origen del Palacio de Gobierno, en Hermosillo, Sonora, según don Fernando Galáz, en su libro Dejaron Huella en el Hermosillo de Ayer y Hoy:

El edificio que albergaba las oficinas municipales en 1878, frente a la Plaza de Armas, estaba en muy malas condiciones, por lo que la autoridad comisionó al maestro albañil Javier Jara a que hiciese las reparaciones más necesarias para evitar el derrumbe.

EI 20 de mayo de ese año acudió el Gobierno del Estado a auxiliar al ilustre Ayuntamiento, como se llamaba en ese tiempo, en el sentido de alquilar el inmueble para alojar allí al H. Congreso local y a la Secretaría de Gobierno, cubriéndole por el alquiler por los últimos ocho meses de ese ejercicio la cantidad de $1,800.00, condicionando que esa suma fuese invertida en las reparaciones que efectuara el maestro Jara.

Sin embargo, el Gobierno del Estado, en el año de 1881, sin tomar el parecer del ilustre Ayuntamiento empezó la demolición del inmueble, con el proyecto de construir en ese lugar un edificio que debería albergar a una escuela de altos estudios, el “Instituto Sonorense”, sueño dorado de don Carlos Rodrigo Ortiz Retes.

Palacio de Gobierno de Sonora Desgraciadamente el licenciado Ortiz Retes no pudo ver realizados sus sueños. Su distanciamiento político con sus antiguos amigos Ramón Corral Verdugo, general Luis Emeterio Torres y, sobre todo, con el jefe de la Zona Militar, general don José Guillermo Carbó, le obligó a dimitir y fijar su residencia en la Capital de la República.

No obstante que el proyecto del “Instituto Sonorense” fue echado en saco roto por los nuevos hombres que gobernarían el Estado hasta mayo de 1911, la construcción del edificio continuó al principio en forma lenta; posteriormente con más celeridad, pero ahora con otras miras y con cambios en el plan original.
Hacia el año 1884 se pudieron trasladar a los departamentos del lado Norte del edificio, el despacho del Ejecutivo y algunas oficinas más.

. En el lapso 1885-86 se suspendieron las obras por haberse dedicado la mayoría de los recursos estatales a la campaña del Yaqui.
El 31 de agosto de 1887 estaban concluidos todos los techos de las piezas y tanto en la planta baja como en la alta, se habían terminado el frente y el costado Norte, con excepción de los corredores de la planta alta y el Salón de Recepciones.

Durante los años 1888-89-90 se erogaron en la construcción más de cincuenta mil pesos. Se tapizaron e instalaron las puertas y los balcones de las sección del lado Sur y la posterior; se construyó la escalera en su totalidad y el techo de esa parte de la obra; se hicieron los corredores con columnas de hierro y con barandales de herrería, y se terminó también la escalera de hierro en forma de caracol, que da acceso a la azotea.

Fue en el año de 1906 cuando se terminó de construir el flamante Palacio de Gobierno, faltando únicamente la instalación del reloj de la torre.

Según don Fernando Galaz, lo erogado en la construcción del Palacio de 1882 a 1906 ascendió a $248,202.97 sin incluir valor del solar. Esto lo dice el cronista en la página 696 de su libro “Dejaron Huella en el Hermosillo de Ayer y Hoy”.
Con motivo de las constantes adaptaciones conforme a los nuevos tiempos imperantes, se ha trstocado la fisonomía interior de las oficinas principalmente bajando los techos al colocar un entretecho o “cielo” que dejó sepultadas la gruesas vigas originales.

Además en los patios se colocaron sendas esculturas de los generales Ignacio Pesqueiera y Jesús García Morales. Así también se le dotó de murales tanto en la planta baja como en la alta para atractivo del visitante.

wRecorriendo los murales de Palacio y la Historia de Sonora, se encuentra la Danza del Venado, símbolo que identifica al Estado no solamente en México sino en todo el mundo. En este fragmento están representados Yaquis, Mayos, Guarijíos, Opatas y Pimas, con sus características propias, símbolos rituales, máscaras, canastos e instrumentos musicales.

También aparece plasmada la danza del Pascola, que con ligeras variantes ejecutan todos los grupos indígenas. En la parte superior identificamos los rostros de Cajeme y Tetabiate, caudillos de la tribu Yaqui, enmarcándolos la silueta impresionante y majestuosa de la sierra del Bacatete.

 


UN PIE DEL PADRE KINO

DONA NERO DE LA PEÑA UNA PIE DEL PADRE KINO FUNDIDO CON LLAVES DE BRONCEFue fundido totalmente con llaves de bronce, y mide más de 30 pulgadas que será colocado en el nuevo espcio de la Casa de la Cultura donde habrá un corredor cultural con un auditorio y sala de lectura, así como un recinto especial para recordar el acto de Hermandad Magdalena-Trento.

En las oficinas de la presidencia, una obra de arte más, engalana el espacio acogedor en donde la alcaldesa Lic. Adriana Hoyos Rodríguez trabaja a favor de Magdalena.Esa pieza es del ameritado muralista y escultor Nereo de la Peña, una artista muy reconocido y apreciado en esta ciudad como en toda la región.

Debajo de dicha obra que es un pie del Padre Kino fundido en bronce, como de  50 pulgadas, elaborado con llaves, se haya una masiva que a la letra dice:

Egregia Sra. Presidenta:

Mis disculpas por no escribirle mi interpretación sobre la escultura que le hice llegar en días pasado, sólo que estoy atravesando por una etapa crítica y muy dolorosa y decadente, pero ya voy saliendo de ella.

Seleccioné esta obra porque tiene muchas similitudes con usted, veamos: por su hechura y su constitución ambas son fuertes y pesadas por consecuencia son firmes y seguras, dejan profundas huellas por donde pasan, sólo que la escultura no tiene corazón, pero Ud. le presta el suyo, esto aunado a la capacidad suya, equilibrando la Política y la Cultura, factores indispensables para el desarrollo de un pueblo.

Por otra pare Ud. me recuerda un pasaje del Quijote, “Señor nos ladran los perros, señal de que vamos cabalgando”.

Atentamente Nereo del Peña.

Esa pieza a la que se refiere el maestro es un pie que hace juego con el busto también donado gracias a su generosidad al pueblo de Magdalena y que fue colocado en la Plaza Monumental el año pasado dentro del marco del Festival Kino.


600 PIEZAS DE ARETE SACRO

Datan de los Siglos XVII, XVIII y XX, y su registro sirve para evitar el saqueo de este patrimonio cultural de Sonora

Un total de 629 piezas de arte sacro de los siglos XVII, XVIII y XX han sido catalogadas por el Centro INAH Sonora, como parte de las actividades preventivas para evitar el robo y saqueo de este patrimonio cultural resguardado en misiones y templos de la entidad.

Coordinados por la historiadora Raquel Padilla Ramos, un grupo de especialistas del Centro INAH-Sonora se han avocado, desde hace cuatro años, a la clasificación de piezas, lo que se ha traducido en la integración de doce inventarios pertenecientes a los templos de las comunidades de Rayón, Pitiquito, Caborca, Opodepe, Oquitoa, Huepac, Maicoba,

Arizpe, San Miguel de Horcasitas, Ures, Pimería Alta y Ónavas.La mayor parte del patrimonio cultural que resguardan estos templos pertenece a los siglos XVII y XVIII; se compone de esculturas de bulto y para vestimenta, objetos litúrgicos, pinturas de caballete, mobiliarios antiguos, entre otros.Esta catalogación, tiene como objetivo elaborar un registro pormenorizado de los bienes muebles de cada sitio, así como la ficha técnica de los inmuebles misionales. La labor también pretende rescatar las leyendas entorno a los santos, las tradiciones y las historias que se tejen alrededor de las antiguas casas de predicación

.Estas medidas de control del acervo histórico de los templos, permiten que en caso de saqueo o robo sea mucho más fácil boletinar las piezas a las diferentes instituciones para su búsqueda, tal es el caso de la Procuraduría General de la República y la Interpol.

Otro de los objetivos del programa de catalogación, es involucrar a la población en el cuidado y protección del patrimonio religioso, mediante la interacción con la comunidad y las autoridades eclesiásticas.”Cuando llegamos a las poblaciones hablamos con la comunidad y les pedimos su apoyo para hacer la catalogación; involucrándolos en el programa reforzamos la conciencia sobre el “Lo que logramos al estar en contacto directo con la gente, es que nos avisen sobre las actividades que realizan en sus templos y con los bienes muebles, a fin de evitar accidentes o pérdidas”, dijo.Al término de la catalogación se entrega un ejemplar impreso y otro digital al arzobispo, al párroco y al custodio civil de la comunidad.

El inventario de piezas forma parte del Programa Nacional de Identificación de Registro y Catálogo de Monumentos Históricos Muebles del INAH, que a su vez forma parte del Programa de Prevención de Tráfico Ilícito de Bienes Culturales.Cada catálogo, está integrado a la base de datos que el INAH resguarda en una red oficial a nivel nacional, que incluye la ficha técnica, histórica y fotográfica cuidado del patrimonio cultural, además de hacer que se sientan más orgullosos de tener ese tipo de piezas en sus templos”, añadió Padilla Ramos.


RESCATAN MUSEO

Inicia rescate de Museo Regional

El objetivo, lo precisa el arquitecto Carlos Salomón Madrigal, responsable del rescate y restauración del Museo Regional de Historia de Sonora, conocido como la antigua penitenciaría, es que la ciudad y el Estado cuenten con un museo de Primer Mundo.

Y para ello se han fijado objetivos ambiciosos que tienen dos fases esenciales: Primero restaurar la arquitectura del edificio preservando su valor histórico, y como una segunda fase crear al menos dos salas de exhibiciones, una permanente y la otra con exposiciones de otro tipo.

“El edificio por sí solo tiene un valor propio por su historia, por su arquitectura. Por ello lo que tenemos que hacer primero es ver las condiciones y ver el deterioro que ha sufrido el inmueble.

“Ya con este diagnóstico”, explicó, podemos entonces determinar una serie de intervenciones que detengan esos deterioros”.

Una de las condiciones adversas que hay que revertir es que hay escurrimientos de los sitios aledaños, principalmente del cerro contiguo.

Luego se estaría trabajando en la restauración del edificio para lograr mantener su valor histórico.
“La restauración es un satisfactor de la historia. Hay que conservar todos los vestigios naturales de la historia y ver qué ha pasado en su historia”, sostuvo.

El dibujo original

Por ello han empezado a trabajar en la documentación de la historia del inmueble y tuvieron suerte:

Cuando revisaron los documentos que hay en ese sentido se dieron cuenta que el creador y fundador del Museo Arthur Francis Wrotnowsky había dejado, y se conservaba, el dibujo original del diseño arquitectónico.

El documento les fue facilitado por el director de la institución, Zenón Tiburcio, y ahí se puede ver que el proyecto original tuvo sus cambios.

“Funcionó como cárcel, pero no como centro de readaptación como fue concebido”, resaltó.

En esta tarea ha auxiliado mucho el que ahí se encuentren las oficinas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) del Estado y ellos han estado en la mejor disposición de compartir información.

“Ellos no han sido egoístas”, reconoció el especialista.

El segundo destino

Salomón Madrigal agregó que una vez rescatado el inmueble, la fase siguiente es adaptarlo a un segundo destino.

“Estaremos adaptando un proyecto arquitectónico moderno al nuevo edificio. Quizás en algunos casos se realicen cambios pero buscando alteraciones mínimas…”, explicó.

El objetivo es contar con al menos dos salas, una para exposiciones temporales, en la cual se ha proyectado sean aspectos de historia regional y la otra para permanentes.

En el caso de la sala de exposiciones temporales se estima puede ser de una extensión de alrededor de 470 metros cuadrados, y la permanente hasta de 850 metros cuadrados, pues hasta se considera incluir el patio.

EL PLAN Duración:
3 años
Inversión:
21 millones de pesos (estimación)
Primer año:
Conservación en el que se incluya la impermeabilización, recuperación de acabados, protección del edificio y el aspecto de las instalaciones eléctricas, además de incluir algunos aspectos de carpintería.

Segundo y tercer año:
Habilitar dos salones para exhibición. Uno de ellos sería para exposiciones temporales y uno permanente.

En esta fase se trabajaría la posible reubicación de la biblioteca con el fin de ofrecer un mejor acceso a los usuarios.

Fuente: Arq. Carlos Salomón Madrigal.

Nota Publicada: 07/10/2008 06:09

 


PROPUESTA DEL CAMBIO DE NOMBRE

Llega al Cabildo propuesta para cambiar el nombre a Hermosillo

Los regidores del Ayuntamiento someterán a consulta ciudadana la propuesta de agregar al nombre de nuestra ciudad las palabras “Villa del Pitic” o “Hermosillo del Pitic”.

Esta propuesta fue recibida por el mismo alcalde Ernesto Gándara Camou quien la turnó a la comisión de Educación y Cultura del Cabildo para su revisión.

Las personas que presentaron esta solicitud, basada en hechos históricos de nuestra comunidad, son los integrantes de la fundación Habitantes del Pitic, quienes recuerdan que antes de ser elevada a calidad de ciudad, a Hermosillo le llamaban Villa del Pitic.

“Varios autores que han escrito sobre la historia de la antigua Villa del Pitic coinciden en que José María González Hermosillo fue derrotado en Sinaloa, sin llegar a conocer El Pitic, y no existe contundencia histórica sobre su muerte”, manifestó el regidor Francisco Javier Franco Coronado, presidente de la Comisión de Educación y Cultura.

Ciudad del Pitic, Municipio de Hermosillo, es una de las propuestas que la fundación Habitantes del Pitic desea que se tome en cuenta para darle mayor coherencia a nuestra identidad histórica como ciudad. La otra opción es la de Ciudad Hermosillo del Pitic.

Estas opciones serán puestas a discusión por parte de la Comisión de Educación y Cultura del Cabildo de Hermosillo para tomar en cuenta el sentir de los ciudadanos, quienes podrán expresar sus opiniones en varios foros a celebrarse en el mes de octubre.

Al recopilar las voces de los hermosillenses, se formulará un documento que será presentado al Congreso del Estado, donde se tomaría la decisión final sobre el nombre que le dé identidad a nuestra ciudad.

Francisco Javier Franco manifestó que los foros de información y opinión comenzarán a partir del día 8 de octubre en diferentes sedes, abarcando a asociaciones civiles, altruistas, empresarios, académicos, personas de la tercera edad, sindicalistas, grupos artísticos y culturales, y la población en general.

El regidor señaló que también se podrán realizar mesas de dialogo, información y hasta instalación de buzones donde los hermosillenses puedan depositar su opinión sobre las propuestas.

Agregó que en próximas fechas se dará a conocer la información para participar en la consulta, y al término de ésta, se harán públicos los resultados.

En estos foros de discusión de contará con la presencia de distinguidas personalidades del acontecer diario de nuestra ciudad y estudiosos de su historia, con quienes se dialogará sobre las propuestas dadas a conocer por la Fundación Habitantes del Pitic.

 


FIESTA EN URES

Celebran primer Feria de la Pitahaya en Urespitahayas 

Hubo actividades artísticas, culturales y las gastronómicas, todas elaboradas con el tradicional fruto sonorense

El pasado domingo se celebró la I Feria de la Pitahaya en el municipio de Ures, donde se realizaron actividades artísticas, gastronómicas y culturales con el fin de preservar y difundir las costumbres de la región.

El evento fue organizado por la asociación civil Ateneo Ures, presidida por la Profesora Marcia Romo, con el apoyo de las autoridades estatales, legislativas y municipales de Carbó, Ures y Rayón, así como de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) en Sonora.

En dicho evento se premió la mejor receta elaborada por este fruto del desierto sonorense, así como la recolectada de mayor tamaño, misma que pesó 250 gramos; el mejor ensayo literario en torno a la Pitahaya y también quien se comiera mas frutos en 30 segundos.

En el evento estuvieron presentes más de 100 pitayeros de la región quienes pudieron ofertar sus productos entre los múltiples visitantes de Hermosillo y pueblos del Río Sonora que se dieron cita.

Presidieron el evento el Presidente Municipal de Carbó, Daniel Córdova Bon, quien en su intervención mencionó que era un gusto enorme que a esta actividad productiva, que se da principalmente en esta región, se le reconozca y se brinde la importancia y promoción debida.

Por su parte, el Dip. Víctor Martínez Olivarría comentó que es importante este tipo de actividades sociales, económicas y culturales que dan vida a los municipios y que él está apoyando a toda la región.

Al respecto, el Secretario General de la CNOP, Guillermo “Memo” Moreno, mismo que en compañía de su hija Victoria, corrió el corte del listón inaugural, felicitó por la iniciativa y voluntad a los organizadores y a los pitayeros de la región, a quienes les mencionó de los distintos apoyos que el sector está promoviendo entre los diversos grupos productivos.

Moreno Ríos recordó apoyos otorgados a los chiltepineros de Nácori Chico, a los soldadores de Rosario Tesopaco, a los Vendedores Ambulantes en Poblado Miguel Alemán y a las productoras de bolsas artesanales en Etchojoa, entre otros, grupos a quienes se ha apoyado mediante gestión en los programas de vivienda, económicos, de capacitación y de ventas, entre otros.

“Es una nueva manera con la que el PRI Sonora busca acercarse a la gente, con resultados tangibles a sus distintas necesidades”, concluyó.

 


ARTE SACRO

ROBO DE ARTEEN EL DESIERTO

Capos de la droga, empresarios y políticos, cómplices

Por Imanol Caneyada / Dossier Politico

La clase clerical en repetidas ocasiones ha señalado que a las autoridades no les interesa proteger el arte sacro porque no lo consideran como arte, además de que las diferentes policías en el país no están capacitadas para perseguirlo.

A esto, Heinrich Pfeiffer, especialista en arte sacro y miembro de la Comisión Pontificia para los bienes culturales de la Iglesia, añade que el arte sacro sigue la ruta del narcotráfico, florece en la impunidad y los políticos y las clases poderosas la solapan.

Según el catedrático, los capos de la droga aceptan reliquias como pago por dos motivos. El primero, porque colocarlas en el mercado es fácil ya que nadie exige factura de un cristo del siglo XV, por poner un ejemplo; y el segundo, porque desean ingresar al círculo del poder y la posesión de estas piezas les da estatus.

Por otro lado, este mercado complaciente, compuesto por altos empresarios y políticos, paga muy por óleos, tiaras o esculturas cuya exclusividad es garantizada y el riesgo de posesión mínimo.

Mientras que las iglesias en Europa reciben millones de visitantes al año por el valor de sus pinturas, esculturas y arquitectura, en México, el arte sacro está a merced de bandas del crimen organizado que han convertido el robo de reliquias en un negocio lucrativo y relativamente seguro, ya que ni la PGR ni las procuradurías estatales dedican esfuerzos y tiempo a perseguir el delito.

El principal problema del robo de reliquias, que en los últimos años ha cobrado un protagonismo inusitado, es la ausencia de denuncias, entre otras cosas, porque el sector clerical no cree en la eficacia de la policía mexicana.

Según datos de la PGR, entre 2000 y 20007 se presentaron 192 denuncias por robo de arte sacro, de las cuales, 165 se archivaron por falta de indicios y únicamente 17 siguen en trámite.

Juan Alcocer Flores, ex director del Instituto de Cultura de Guanajuato, tercera entidad
en la República con más robos de reliquias, en su momento señaló que las escasas denuncias existentes se debían a que párrocos y sacristanes de los templos de pequeños pueblos se sentían intimidados o, bien, en franca complicidad con los delincuentes.

Otro de los inconvenientes que enfrentan feligreses y clérigos en el robo de arte sacro es la inexistencia de un inventario de las piezas de algún valor que contienen las más de 19 mil iglesias registradas en todo el país.

De tal suerte que ni la PGR ni la policía ni el Episcopado sabe qué debe proteger o buscar una vez que desaparece.

A pesar de los compromisos entre Iglesia y Gobierno que datan de 2004, la primera para registrar las reliquias y el segundo para perseguir el delito de una manera mucho más enérgica, a cuatro años, los avances han sido nulos y los delitos de este tipo se dan cotidianamente en cada rincón de la República.

El propio Alcocer Flores lo define así: “En la iglesia más recóndita de la entidad se pueden encontrar verdaderas obras de arte que datan de entre los siglos XVI y XVIII, pero que no están catalogadas aún y que sólo están ahí en los templos a la buena de Dios”.

Sustraer una reliquia de un pequeño templo es algo relativamente sencillo. Son espacios públicos, abiertos, sin vigilancia y con un constante entrar y salir de personas.

Hace tres años, expertos de Conaculta y el INAH elaboraron un Manual de prevención de robo en recintos religiosos que circuló en las Diócesis del país. Las recomendaciones son las siguientes:

-Instalar sistemas de protección de las imágenes religiosas, tales como alarmas y vitrinas seguras, de común acuerdo con los especialistas del INAH, a fin de evitar que dichas instalaciones dañen físicamente esculturas, pinturas, etc.

-Instalar cerraduras seguras en puertas y ventanas, provistas con alarmas conectadas directamente a las autoridades policiacas más cercanas al lugar.

-Contar con personal de vigilancia que custodie el templo durante las 24 horas del día.

-Integrar un registro documentado y con fotografías de las pinturas, esculturas, retablos, custodias, etc.

-Formar una comisión de vigilancia de los bienes del templo, integrada por miembros de la comunidad, para verificar el cumplimiento de las tareas mencionadas, planificar y llevar a cabo otras que se adviertan necesarias para incrementar la mayor seguridad de los bienes del templo.

-Siempre que vaya alguna persona a realizar el registro, estudio o inspección, pedir identificación y verificarla; sáquele copia a ésta y guárdela.

-Finalmente, que los miembros de la comunidad mantengan una actitud vigilante respecto a la seguridad de los bienes de la iglesia, actitud a tal punto decidida, que disuada a quienes pretendieran realizar un robo.