Quienes manejan la siniestra táctica hitleriana de repetir una mentira hasta hacerla verdad, o aparecer como la verdad, saben ya que en Cananea y en todo Sonora, ésta campaña ha convencido aun a quienes eran partidarios de la lucha obrerista que desde siempre ha sostenido el pueblo de México.

 La familia Larrea o Grupo México con esta campaña de odio pagando medios escritos y electrónicos, los hace aparecer a ellos como una un blanca palomita, las victimas y no los victimarios.

Debieran de colocar a la entrada del pueblo una estatua gigante si es posible de oro, de don German Larrea, el gran benefactor de Cananea y derribar  el mausoleo  a los Mártires de 1906, llamado el mango de acha.

Incluso el Monumento a los Mártires en el plaza a Juárez que mandó hacer mi padre estando al frente de la Sección 65, lo debieran desaparecer y colocar un obelisco de los Larrea. Eso debieran hacer. Eso es lo que ellos piden, que se les honre en un pueblo al que han pisoteado hasta el cansancio.

Al estadio Mártires de 1906, a la secundaria Mártires de 1906 también deberían quitarles el nombre, y darle el de Germán Larrea o Grupo México. Eso es lo que nomás falta en Cananea. Muchos cananenses sin duda estarían encantados.

 Dicen incluso algunos compañeros periodistas otrora de izquierda, ahora pro panista que son sólo 25 o 27 los trabajadores que sigue en el Sindicato luchando con todo por sostener a este, y al contrato colectivo pisoteado por los Larrea y el propio gobierno calderonista.

 

 Qué gobierno es éste tan anti obrerista, y qué empresa es esta que vorazmente reprime hasta hacer desparecer al sindicalismo, pudiendo sentarse y conceder a los 25 obreros -SIC- sus peticiones, que son las más sentidas de la población.

 Desde que los Larrea llegaron a Cananea luego de que el pillo de Calos Salinas les vendió a precio irrisorio la mina más grande de México empezaron a hostigar al pueblo, les suspendieron apoyos vitales como lo es el subsidio del gas, luego el agua, servicios médicos, apoyos para le cooperativa, para la clínica, incluso llegaron al colmo de cerrar el hospital del Ronquillo.

Quienes hemos perdido a un hermano en la mina, es el caso de este aplastateclas, sabemos del dolor que causa verlos con sus pulmones acabados, y morir a una edad joven relativamente dejando en la orfandad a sus hijos.

 En cambio los hermanos Larrea se pasean en sus Jet privados y desde allí despachan sin pararse jamás en Cananea. Lo mismo Napoleón Gómez Jr., que por lo demás, cuando menos no ha dejado solos a los mineros de la Sección 65. Hubiera sido lo último de parte de un líder perseguido por el sistema.

No es como dice las campañas de desinformación y facciosas de los Larrea, el culpable no es Napito, ni lo es Tolano, ni los mineros que están en pie de lucha, no son los culpables de que la mina del Grupo México siga parada.

Es su política, política de estado, política del presidente Calderón de pretender acabar con el sindicalismo. De querer hacer de México una estrella más de la Unión Americana.

Como si no lo fuéramos ya.

 Calderón y su partido no quieren a Juárez y los liberales, no quieren a Baca Calderón, ni a los Hermanos Flores Magón; el gobierno panista no quiere a los revolucionarios, no quire al sindicalismo. Los bustos del benemérito de las Américas están ya siendo bajados de los pedestales y descansan bajo tierra porque ninguna Fundidora se prestaría a destruirlos.

 

Aunque por un lado para llegar al poder el PAN gobierno apapacha y corrompe el sindicalismo como es el caso de la sempiterna líder del magisterio.

 

Los sindicatos charros, corrompidos hasta la médula de los huesos esoS si le sirven al PAN gobierno porque lo ayudan en arrebatar el poder.

 El sindicalismo independiente le estorba.

Cananea no morirá nunca, la Sección 65 de la que mi padre don Octavio “el Cotichi” Bustamante y mi hermano Octavio “el Poco” Bustamante fueron líderes, permanecerá por siempre.

 ¡Que Viva la Sección  65!, que vivan los obreros, quienes con el mismo sentimiento de 1906, entonces contra la tiranía, ahora tiranía del color que sea, nacional o extranjera, siguen en pie de lucha.

 Es la hora de definiciones, y no de arrancar a agarrar hueso como los jilgueros perredistas Servando Flores e Hiram Sallard que despotricaban contra el gobierno panista y los Larrea, ahora los maicearon. Y de esos desgraciadamente hay muchos cananenses.

jefe.busta@hotmail.com