Que no desaparezca del Pueblo Mágico la magia de sus calles. Alucinemos que el pasado aun está aquí, se ha detenido, no nos quiere dejar, no debemos verlos partir, pidamos con vehemencia que ese espíritu de paz de solaz de vida bucólica siga siendo parte inherente, interminable, eterna de Magdalena de Kino, hoy por hoy un pueblo con magia, tanta que las autoridades el programa federal Pueblos Mágicos le dieron esta versión oficial, pero ya la tenía en forma intangible.

 Los que velamos por que se siga conservando un pueblo de superstición, de leyenda, de dichos y refranes, de anécdotas y de magia plena por todos los confines como el polen que anda en el ambiente, queremos a toda costa que no nos vayan a dar la trastada de desconocernos y decirnos que siempre no es Pueblo Mágico.alt
 Hay un comité que se reúne periódicamente y algo tiene que salir de provechoso, son gentes buenas y bien intencionadas que luchan conforme a la medida de sus capacidades, buscando armar proyectos para que algún día
aterricen y de esa manera la fisonomía del centro y de gran parte de la ciudad tenga ese aspecto de pueblo colonial, bicentenario de ser posible, y para ello se requiere imperiosamente que no se sigan tirando edificios, que se siga conservando el empedrado en mejor forma y si es posible poner más piedra en ciertas áreas sobre  todo en esa parte que huele a magia como lo es la parte más antigua, el barrio la Industria, el Paseo Guadalajara, jardines, fachadas, etc.
 Urge, no lo dudamos ni tantito, el factor divulgación, para que la gente sepa de qué se trata, y así valoren lo que significa Pueblo Mágico. De esa forma concientizándonos todos podemos aportar, cuidar, velar y hacer que las cosas sigan así de sencillas, como la gente lo es, como la vida transcurre, pero que sea todo a la par con el entorno al que no debemos modernizar, antes al contario conservar.