El escritor Francisco Eloy Bustamante, publicó su décimo libro, esta vez aborda el doble y sangriento crimen de dos periodistas de la Villa de  Magdalena, quienes murieron por ejercer la libertad de Expresión.

Este par de casos estremecieron a la sociedad magdalenenses, y por muchos años pervive el recuerdo de esta tragedia que enlutó al pueblo. Reuniendo material importante así como varias entrevitas, el autor en su característico estilo ameno, aborada tan escalofriantes sucesos que de seguro le darán al lector una visión más completa de la historia.

Francisco Eloy Bustamante ha dedicado muchas horas a la investigación de este caso, realizando entrevistas con familiares y vecinos de la población.
Viniendo a enriquecer la obra los testimonios y escritos de varios cronistas que también han abordado el doble asesinato.

No ha sido nada fácil con mucha paciencia recopilar documentación seria y veraz, sobre todo, testimonial de las autoridades, de la muerte de dos periodistas muy recordados aun hoy en día en Magdalena de Kino.

Archibaldo Clark colaborador del medio de don Enrique Woolfolk, primeramente sería asesinado por supuestas represalias; y poco después correría la misma suerte al director de “La Revista “.

El 3 de octubre de 1928, víspera del día de San Francisco fue asesinado arteramente el ex alcalde y periodista.

Obteniendo el 80 por ciento de los sufragios, fue alcalde electo del Municipio de Magdalena por el período de un año 1922 a 1923 conforme se estilaba en esos difíciles tiempos.

Nuevamente en 1928, año de su asesinato, fungió como alcalde del 16 de marzo al primero de abril. Seis meses después ocurriría la tragedia que enlutó a su familia y causó grande movilización de la justicia para esclarecer el crimen, el cual eximió a las autoridades, principalmente al titular del gobierno, decisión que jamás satisfizo a sus familiares.

Al medio día, del 4 de octubre un agente de la policía municipal comunicó al agente del Ministerio Público que había encontrado a una persona asesinada cerca del río. Presentaba fractura completa del cráneo y, entre otras cosas, una gran herida con arma punzo cortante en el cuello que le destrozó el esófago.