Extraño pero valiosísimo libro escrito por Herbert Eugene Bolton titulado

EL INCANSABLE JINETE

 

Fue donado a www.Sonoramagica, com, y su contenido nos da un bosquejo de la vida de Eusebio Francisco Kino, Apóstol de los Pimas.

 

Fue publicado en el año de 1940 por la Editorial  Buena Prensa que tenía sus oficinas en Donceles 99-A con el Apartado 21181 de México, D.F.   El autor dedica el libro “a todos los admiradores de los espíritus esforzados”. 

Por su parte la editorial  dedica el libro “a la memoria del gran misionero y de todos los misioneros jesuitas civilizadores del norte de la República, en el cuarto centenario de la aprobación de la Compañía de Jesús.

Por ser una editorial católica, contó con la aprobación  Nihil Obstat de De Groot, SJ consejero eclesiástico con fecha del 31 de julio de 1940.

 

Igualmente tiene su Imprimi Potest de Franciscus Robinsón, Padre Provincial de la Compañía en México, y finalmente el Imprimátur de Luís María Martínez Arzobispo de México.

Su portada es sencilla aunque dañada, pero verdaderamente bella diseñada por los editores de Nueva Prensa, podemos ver a un Kino a caballo desde luego conversando con un indio pima muy erguido seguido de otro de su raza y algunas bestias cargadas con víveres. No se da el nombre del autor de la viñeta pero tiene una gran calidad estética.

 

El autor dice en el preámbulo: Gran interés ha despertado, entre los renovadores de la historia de América del Norte, la figura del incomparable colonizador de la costa sureste del Pacífico.  Notable entre sus contemporáneos y alabado por sucesores, había gradualmente desaparecido de la memoria de los modernos. Más, un día, salió su autobiografía del polvo de un archivo.

 

El precioso manuscrito, perdido siglo y medio, reveló una personalidad sorprendente. Estudiada por especialistas, renació en el horizonte histórico y arrancó aplausos de admiración y aprecio.  Desde entonces no hay quien no se interese en honrarle.. Europa y América, estudian con intereses las admirables hazañas de su vida. Se escudriñan los archivos, se saquean los desvanes de su familia y se pagan sumas fabulosas para acaparar los autógrafos de sus cartas.

 

Los Jesuitas dan un lugar distinguido en sus largas listas de apóstoles del gentilismo americano. El “cow boy” del Sudeste queda espantado y casi incrédulo  al leer sus casi increíbles, pero bien probadas, correrías en sus en su cabalgadura. Proclaman su fama los geógrafos a la par de los cartógrafos y de los exploradores.

 

Italia lo saludan como a un hijo esclarecido, si bien casi olvidado.  Alemania se gloría de haber sido su maestra.  España lo señala como uno de los más esclarecidos constructores de su imperio colonial.  México guarda cariñosamente la memoria de uno de los más famosos colonizadores de su extensa costa occidental.

 

Californiano lo reclama como el inspirador de Salvatierra, su primer afortunado colono.   Arizona lo venera como el modelo y el más prodigioso de sus primeros colonizados.

Fruto de este renacimiento histórico es el KINO MEMORIAL COMMITTE destinado a levantar un monumento digno de este preclaro misionero del sudeste.

Está al frente de esta grata empresa el ilustrado y enérgico Frank C. Lockwood. de la Universidad Arizona.

Al mismo fin va dirigido este bosquejo de la figura de Kino que ahora presentamos.  Son en sustancia las mismas ideas expresadas, sin pretensiones científicas, en un discurso que pronunciamos en las fiestas celebradas en honor de Kino en la ciudad de Tucson  en marzo de 1992.

Son en la mayor parte los datos que apunte en la introducción de mi edición de los FAVORES DELESTIALES de Kino que publiqué en 1919, a la fecha agotada.

Y mayor deseo es que, a su tiempo, se levante al P. Kino un monumento digno de su grandeza. No podemos imaginarnos a este campeón sino a caballo y ninguna estatua puede ser más apropiada a este “Caballeros de la cruz” que una ecuestre y ningún nombre mejor para él que el de “EL MISIONERO A CABALLO”.