Nació en Cajeme, Sonora, el 16 de Diciembre de 1936, hijo de Jesús Encinas Encinas y Tiburcia Alcántar Ramos. En su niñez hubo unidad familiar y trabajo de sus padres, sin escolaridad pero con empeño para salir adelante y “sostener al único hijo que pudo realizar estudios superiores”.

Radicó en su infancia en Cd. Obregón, terminó Secundaria y se trasladó a Hermosillo en preparatoria, líder para fundar la Escuela de Derecho, cursó los primeros dos y meses del 3°, interrumpiéndolos por diferencias con las autoridades y debió emigrar a la capital a inicios de 1956, cursó de 3° a 5° y uno más y se tituló en 1959. Radicó en Ensenada, B.C. y en Hermosillo como postulante libre e independiente toda su vida.

En 1965, litigante y catedrático en Derecho, cursó Contabilidad y en 1969 se tituló. Al abrirse Economía, estudió con los fundadores, al tiempo que estudiaba Administración de Empresas. Terminó Economía, presentó su examen hasta 1979. Administración la truncó.

Como litigante atiende asuntos civiles relacionados con propiedad y posesión, amparos civiles y mercantiles y excepcionalmente penales. Cuida que se encuentren legal y moralmente justificados. Cuando hay pruebas insuficientes o que los criterios de los jueces no coinciden con él y sus clientes, “por supuesto que no es de nuestro agrado”, aunque queda la satisfacción de haber hecho el mejor esfuerzo; que en un porcentaje importante presta servicio social a quienes carecen de recursos, propósito que aún lo persigue, pues le estimula en buscar la justicia.

Al inicio de su carrera fue Juez de 1°Instancia en Ures. Por amistad con el Gobernador Lic. Alejandro Carrillo Marcor, le encomendó la Secretaría de Gobierno durante 1975 y 1976. Por su amistad con el Prof. Enrique Olivares Santana, Secretario de Gobernación, supervisó la Zona Noroeste, cuando la Comisión Federal Electoral implementó la credencial de elector con fotografía, en Sonora, Sinaloa, Baja California y Baja California Sur, hasta finalizar la entrega.

Ha sido litigante como cualquiera otro, conscientemente supeditado a las altas y bajas, encuentros y desencuentros con los jueces, “con el buen sabor que nos dejan los triunfos profesionales y la experiencia y enseñanza que nos dan los resultados adversos, sin que amarguen nuestro quehacer”.

Lic. Raúl Encinas Alcántar recibe reconocimiento de la Barra

de Abogados (foto Primera Plana)

Desde 1962 ingresó a la Barra Sonorense de Abogados, A.C., (Colegio) y “la satisfacción de haber sido electo Presidente hace diez años”.

 

Sus hijos: Judith, Lic. en Lingüística, Edith, Lic. en Educación Superior con estudios sobre Crédito Educativo en París;Raúl, Ing. Mecánico Electricista y Carlos, Doctor en Biología Molecular.

Su esposa, Ma. Eduwiges Domínguez Pérez, “compañera de toda la vida, guía y soporte invaluable de mi familia”.

Nietos: María Lydia y Mary Alicia Muñoz Encinas, hijas de Judith; Paola y Raúl Encinas Villalobos, hijos de Raúl; y Nicolás Encinas Remus, hijo de Carlos.

Sus metas son que sus hijos y nietos obtengan objetivos que se fijen de la mejor manera posible, “con el apoyo y la observancia de los más sólidos valores que nos han permitido saber vivir para salir adelante; nuestro desempeño no es propio, ni dedicado a nuestro ego. Debemos vivir para prolongarnos en nuestra descendencia, pues al fin y al cabo debemos proponernos ser un eslabón entre lo mejor que heredamos y aquello que puedan obtener quienes nos hereden. El futuro ya lo tenemos en nuestras vidas y no hay mejor plan que continuar haciendo lo que sabemos hacer, conscientes de que nuestra labor deja huella y puede servir de ejemplo. Es nuestro compromiso esmerarnos para que lo hecho no constituya sombra, mancha o vergüenza que lesione a los nuestros; si ha sido congruente con nuestra filosofía, acciones de servicio, solidaridad y optimismo, es un plan que debe ir adelante hasta donde deba llegarse”.

Disfruta la buena literatura, la buena música, los viajes, la convivencia en familia y con amigos, nos estimulan, nos sirven de descanso y brindan vida interior, riqueza espiritual y paz.

Mensaje a los jóvenes: “Distinguir entre lo trascendente y lo intrascendente. Lo primero debe ocupar los mayores espacios de nuestro pensamiento y acciones. Lo segundo puede ser útil como descanso, relajación o entretenimiento. La sociedad actual vive en un mar de confusiones, prisa por llegar a ninguna parte. Los avances de la tecnología que debieran servirnos de la mejor manera, aún cuando algunos trascienden positivamente a nuestras vidas, otros propician confusión, mareo y descontrol y hay peligro de perder metas u objetivos positivos, pudiendo ejemplificar que los medios nos colman de información que no sabemos para qué es. Es necesario tener la capacidad del silencio, la reflexión y su adecuada ponderación, para que nos sean de utilidad y evitar el extravío. Analizar los valores que nos han alimentado y fortalecido, considerar su utilidad y cuidar de lo que haya sido mejor y que nos brinde seguridad para contribuir a la renovación continua de nuestras vidas en lo individual y en lo comunitario”.

El 12 de julio pasado –Día del Abogado-, la Barra Sonorense le otorgó un merecido reconocimiento.

Nuestra Escuela le adeuda el suyo.

  1. FUNDACIÓN DE LA ESCUELA DE DERECHO

En su 57° aniversario debe honrar su filosofía y lema: “Estos son los preceptos del derecho: vivir honestamente, no dañar a nadie, dar a cada quien lo suyo”.

1953 – 1956

El Rector de la Universidad, Ing. Norberto Aguirre, se interesó en fundarla. Preparatorianos –liderados por Raúl Encinas Alcántar– y sus padres lo apoyaron para no emigrar a México. La idea fue acogida. Sin titubeos, auscultó e invitó a la Asociación Sonorense de abogados. Se planteó en su IX Convención anual en mayo. No se aprobó por la penuria económica de la Universidad, pero quedó latente; insistió en octubre y como informó que el problema económico no era obstáculo, pidió su cooperación y se decidió.

En sesión el 15 de octubre presentó el proyecto; el 22 el dictamen aprobatorio y anunció que a partir del día siguiente se abriría la inscripción, inauguración el 3 de noviembre y una Comisión ad hoc: Lic. José Ma. Oceguera, Prof. Ernesto López Riesgo y estudiante Luis Ruiz Vázquez. El 19 de noviembre informó que había iniciado, siendo Director y catedrático el Lic. Enrique E. Michel y maestros Lics. Abraham F. Aguayo, Fortino López Legazpi y Carlos V. López Ortiz, Miguel Ríos Gómez y Alfonso Castellanos Idiáquez. Se tomó a la Facultad de Derecho de la UNAM como modelo, para formar abogados útiles a la sociedad.

Inscritos: Raúl Encinas Alcántar, Beatriz Eugenia Montijo, Josefina Pérez Contreras, J. Gpe. Aguilar Cons, Héctor Acedo Valenzuela, Jesús Enríquez Burgos, Oscar Figueroa Félix (+), Pedro Flores Peralta, Carlos Gámez Fimbres, Fco. Arturo Lizárraga, Rodolfo Moreno Durazo, Héctor Migoni Ramírez, Fernando Moraga, Enrique Moraila Valdez, Ignacio Navarro Rodríguez, Rogelio Rendón Duarte, Manuel Rubio González, Rodolfo Rogers Mendoza y Fernando Romero Dessens.

Comenzó con entusiasmo en un ala del edificio nuevo de Agricultura y apoyo de las autoridades. Catedráticos y alumnos trabajaron con ahínco y responsabilidad, esforzándose en verano y exámenes hasta fines de agosto.

El 1° año terminó con 17 alumnos. El 2° se abrió con 27 en ambos cursos para concluir con 22. El 3° se inició con 29 y concluyó con 23. El 4° con 60 y concluyó con 44. El 5° con 64 y concluyó con 58 y el 6° con 87 regulares e irregulares, que demuestra el arraigo que tenía dentro y fuera del Estado.

Su Director fundador fungió hasta octubre de 1956: se presentó una crisis en la Universidad con motivo de conflicto entre el Gobierno y el Rector; éste, con delicadeza, presentó su renuncia para evitarle problemas a la Universidad. Entró el Lic. Luis Encinas a la Rectoría. El Lic. Michel presentó la suya y Encinas y el Consejo designaron al Lic. Alfonso Castellanos Idiáquez, que fungió hasta 1966 (representante de la Universidad de Oaxaca, entonces Instituto, en la colocación de la primera piedra, el 12 de octubre de 1941 e ingresó a la Universidad en la Secundaria con Civismo).

1956

Tenía menos de tres años, sin edificio, con dos o tres salones prestados. Los fundadores habían abierto el 2° año con los mismos maestros. Al iniciarse el 3°, la crisis. No era posible que todos los maestros impartieran las materias de 3°. Castellanos, además de Civil I y II aceptó Constitucional y para el 4°, Garantías y Amparo, pero no era viable abarcar tanto, era para mantenerla abierta, en tanto encontraban cooperación; hubo dificultades, se hablaba a funcionarios, a litigantes suplicándoles que enseñaran. Algunos por falta de vocación, otros de tiempo, se negaban, a pesar de que había manera de pagarles.

En octubre se pasó a la planta baja de Rectoría. El Rector se percató de los problemas y en México buscó maestros jóvenes, entusiastas, dedicados, recomendados, para impartir Internacional Privado, Internacional Público, Filosofía del Derecho. Obtuvo que vinieran los licenciados Carlos Arellano García, David Magaña Robledo y Cipriano Gómez Lara. Salvaron la crisis.

De los 19 fundadores quedaron 4 para 5° año: Josefina Pérez Contreras, Beatriz Eugenia Montijo, Oscar Figueroa Félix y Rogelio Rendón Duarte. La mayoría se fueron a México: Raúl Encinas Alcántar, Francisco A. Lizárraga, Carlos Gámez Fimbres, Jesús Enríquez Burgos, entre otros. De biblioteca, en 1954, no tenían más que un estante con 50 libros y Códigos y para 1958 un número considerable.

Tomó impulso, a pesar de las peripecias. Hubo oportunidad con otros Maestros, salieron de ellas y la asistencia de los maestros, en 1958-59, alcanzó el 94%, reveladoras del entusiasmo.

1957-1960

El 11 de noviembre se abrió el Bufete Jurídico gratuito supervisado por el licenciado Carlos Arellano García, para que alumnos del 4° y 5° llevaran su práctica, substituyéndose la Práctica Forense que producía resultados exiguos; y servicios gratuitos a personas sin recursos para hacer valer sus derechos ante Tribunales.

En 1958 colaboraban, además, Roberto Reynoso Dávila, Miguel Ríos Aguilera, Mario Gómez Mercado, José A. García Ocampo, Manuel V. Azuela, Miguel Ríos Gómez, César Tapia Quijada, José Ma. Oceguera Ochoa y doctor Jesús Salazar Acedo.

1961

Inició sus estudios el memorioso autor de este artículo y la 9° generación 1961-1966.

1972-1977

Tuve el honor de ser su primer Director egresado de ella. Pero ésta es… otra historia.