El padre Kino y el obispado de Guadalajara

Germán Orozco Mora

Todo el bien se debe a los medios espirituales y a los referidos favores celestiales de Jesús y de María y de San Francisco Javier, todo el Santo Convento de Nuestra Señora de los Reyes, de Sevilla, en España y todo el Santo Convento de San José de Gracia, en la imperial ciudad de México.

Entre los biógrafos del jesuita italiano Eusebio Francisco Kino, se piensa que: “Rim of Christendom” (Los Confines de la Cristiandad), publicado originalmente en inglés, por Herbert Eugene Bolton, es la mejor entre ellas.

En principio, Bolton, uno de los mejores historiadores norteamericanos, es metodista, buscador de tesoros documentales. A principios del siglo XX en el Archivo General de la Nación, se encontró, empolvada, la Crónica de la Pimería Alta, manuscrito original del padre Kino, fechado en los 1700.

La gracia de Bolton, fue recorrer personalmente todos los caminos andados por el jesuita italiano y describir como historiador lo que leyó y vio desde Segn, Trento, hasta el Camino del Diablo, entre Sonoyta, Sonora, y Yuma, Arizona. Bolton hizo ese recorrido en los años 1930`s.

Algunos admiradores del padre Kino, siguen conmoviéndose de asombro, ante el descubrimiento no ya de documentos antiguos, sino de libros desconocidos sobre Kino. Uno de ellos publicado en 1945, por ediciones Xóchitl, México. De la autoría de F. Ibarra de Anda, no.22 de la colección de Vidas Mexicanas: El Padre Kino, Misionero y Gobernante.

 

 

Emotiva de cabo a rabo, el texto de Ibarra de Anda, fechado en 1945, sostiene y demuestra que el admirable padre Kino, es casi hechura del obispado de Guadalajara en el siglo XVII.

En una carta dirigida a la Duquesa de Aveiro, Portugal, del 3 de junio de 1682, Kino dirá: “Mi superior, el Virrey y el Obispo de Guadalajara, me están enviando a la Nueva Conquista y Nuevas Misiones del gran Reino de California que para mí es la más bella isla sobre la superficie del Globo”.

El padre Kino, había solicitado en la capital del virreinato, autorización para ir a evangelizar a los Guaymas (Guaymas, Sonora), pero en Guadalajara en noviembre de 1686, el misionero habló extensamente con el Obispo, y la Audiencia de Guadalajara, la que le dispensó una muy favorable acogida.

 

Mas la Audiencia de Guadalajara conocía la cortedad con los seris de la Isla del Tiburón, y con los Guaymas, razón por la que convenía más la presencia de Kino en el Noroeste para evangelizar a los pimas, en lo que se conoce como Pimería Alta, un grupo de pueblos que se extienden en lo que hoy es Tucson, Nogales, Arizona; y en la zona de Dolores, Imuris, Magdalena, Caborca, Tubutama, y otros pueblos de Sonora, incluso hasta el Río Colorado, en Yuma y hasta la parte baja, cerca del valle del actual valle de Mexicali.

“Es bueno hacer notar –enfatiza Ibarra de Anda– cómo el padre Kino encontró obstáculos en la capital de la Nueva España, pero amplísimas facilidades en Guadalajara, lo mismo de la autoridad eclesiástica que de la Audiencia; queremos decir que a Guadalajara corresponde buena parte del éxito obtenido por el Padre Kino en el Noroeste; es verdad que Nueva Galicia dependía del virreinato, pero también es cierto que el Obispo y la Audiencia , no obstante depender del virreinato, bien podían haber negado el auxilio pedido por Kino bajo cualquier pretexto, y había muchos”.

Ibarra de Anda, en su texto sobre el Padre Kino, Misionero y Gobernante, asume ya en 1945, que esta es otra circunstancia que se ha escapado a los biógrafos del Padre Kino; nadie ha puesto de relieve la parte que le corresponde a Guadalajara en la civilización del Noroeste y en la gloria del Padre Kino.

Eusebio Francisco Kino, murió en 1711, y aún es mucho lo que hay que aprender de  él, a propósito de la vida misional de la iglesia.

Germán Orozco Mora reside en Mexicali
Correo: saeta87@yahoo.com