La última Diva del cine Mexicano, María de los Angeles Felix Güereña nació en el Rancho el Quiriego en Alamos, Sonora el 8 de Abril de 1914 en plena Revolución Mexicana, un periodo pleno de orgullo nacional y dominio del hombre.

Sus padres fueron el Militar Bernardo Felix y Josefina Güereña, el con sangre de indio yaqui, ella hija de españoles y educada en un convento en Pico Heights California.

Tuvo 16 hermanos, de los cuales sólo 11 sobrevivieron la infancia: Josefina, María de la Paz, Pablo, Bernardo, Miguel, Ma. Mercedes, Fernando, Victoria Eugenia, Ricardo, Benjamín y María del Sacramento.

María Felix pasaba gran parte del día jugando con sus hermanos subiendo a los árboles , montando a caballo y jugando apuestas.

Estudió en Guadalajara, donde Maria Felix fue coronada como reina de belleza.

En un afán por desprenderse del dominio de su padre, María se casó a los 16 años con Enrique Alvarez, vendedor de cosméticos. Con él,  María tuvo su único hijo, Enrique Alvarez Félix, pero debido a sus celos,  al poco tiempo se separó de Enrique Alvarez y tiempo después se divorció de él.

Fue entonces cuando María se fue a la Ciudad de México donde comenzó a trabajar en un consultorio de cirugía plástica como recepcionista.

El hijo de ambos, Quique, quedó en un principio al cuidado de María pero su padre lo raptó y se lo llevó a Guadalajara sin que María pudiese hacer nada, inclusive ignoraba en dónde se encontraba su hijo.

En 1940,  mientras Maria Felix caminaba por las calles de Palma en el centro de la Ciudad de México,  se le acercó Ingeniero Fernando Palacios para proponerle realizar algunas pruebas cinematográficas. Ella duda un poco, pero finalmente decide aceptar. Inició su carrera cinematográfica con el papel protagónico en El Peñón de las Animas en 1942 al lado de Jorge Negrete con quien se casó años más tarde.

A pesar de que existen rumores de que María se casó en segundas nupcias con Raúl Prado, integrante del trío Los Calaveras, ella siempre lo negó.

El segundo matrimonio oficial de María Felix fue con el músico Agustín Lara  a quien María admiró desde niña.  María, solía decirle a sus hermanas: ” Un día me voy a casar con ese señor que canta tan bonito”.

Ellos se conocieron cuando María ya trabajaba en el cine. A pesar de que Lara no era un hombre guapo,  María Félix estaba completamente enamorada y afirma “Yo lo veía guapo. La guapeza no es sólo un físico atractivo, un hombre guapo es un macho con palabras de amor”.

Fue Agustín Lara quien la ayudó a recuperar a su hijo. En cuanto Quique estuvo con ella,  María lo envió a diferentes colegios en el extranjero y después se convirtió en actor e hizo na carrera con éxito en el cine, el teatro y la televisión.

Durante su matrimonio con María,  Agustín Lara compuso muchas de sus más bellas canciones, varias de ellas dedicadas a María : ” El Chotiz Madrid”, “Humo en los Ojos” y ” María Bonita”. Esta canción es considerada el Himno de María, y es tocado cada vez que ella hace una aparición pública. Por ejemplo, en Paris, en el restaurante Maxim’s, el violinista del lugar interpreta esta canción cada vez que se aparece María en ese lugar.

El matrimonio de María Felix acabó a causa de los celos excesivos de Agustín. Se dice que un día el le disparó un tiro, y aunque erró, fue el detonador que ocasionó que María Lo dejara. Sin embargo, nunca dejó de amarlo.

Una oferta para filmar en Europa ayudó en la decisión que María tomó para divorciarse de él.

María Felix llega exitosa a México. En uno de los festejos que le organizaron acudió Jorge Negrete. A partir de ese momento, él comenzó a enamorarla hasta que finalmente se casaron el 18 de Octubre de 1952.  La mujer más bella y el charro más guapo de todo México se unieron en matrimonio ante el beneplácito de los mexicanos.

Meses después de su boda, María Felix va a Europa a filmar “La Bella Otero” cuando recibe la noticia de que Jorge Negrete se encuentra grave en un hospital de Los Angeles, California. Cuando María llegó él se encontraba en estado de coma. Muere el 6 de Diciembre de 1953. María regresa a México con el cadáver.  Fue criticada por aparecerse vestida con pantalones, lo cual en esa época no era bien visto.

Tiempo después, en una reunión en casa de unos amigos, María Felix conoce al empresario francés Alex Berger. Meses después Alex le propone matrimonio y se casan un 20 de Diciembre de 1956.

Es con Berger con quien María Félix fue verdaderamente plena y felíz en la relación más madura de su vida. El le construye una casa en la calle de Hegel 610 (en el barrio de Polanco) y le compra una cuadra de 87 caballos con la que ganaron innumerables premios internacionales como el Gran Derby francés del Jockey Club con su caballo Caracolero, el Gran Derby de Irlanda en Dublín con su caballo Malacate, el Prix Round Point con Nonoalco, uno de sus caballos favoritos, y el Steeplechase de París con el caballo Verga.

Con Alex comienza a vivir 6 meses del año en México y 6 en París en un pequeño pero confortable apartamento a 5 minutos del Arco del Triunfo.

Después de 18 años de vivir juntos Alex muere en París un 31 de diciembre. María Felix pasó meses realmente triste. Y fue cuando él murió que ella se deprimió. Bajó de peso. Lloró a solas. Se encerró con su dolor. Así hasta esa mañana en la que se dijo para acabar pronto o para volver a empezar, que o se iba de una vez al otro mundo, o se quedaba en este para aguantar.

María Felix sigue ocupándose de la cuadra de caballos por un tiempo y finalmente decide venderla

En Diciembre de 1981 unos amigos le dan una cena en París, allí conoce a Antoine Tzapoff , descendiente de inmigrantes rusos y 20 años menor que ella con el que compartió los últimos años de su vida.

Maria Felix y Antoine recorren juntos la República Mexicana. El exhibe pinturas sobre los indios de México, viajan también a Valencia, España y el 13 de Marzo de 1997 se exhiben en La Casa de La América Latina en París con el nombre “Cuando la danza se vuelve Rito”.

A finales de 1998, la Doña Maria Felix sorprendió una vez más a propios y extraños grabando un disco al cual tituló “Enamorada”. El día de su presentación habló una vez más de su eventual retorno al cine. A pesar de ello, la Félix permaneció alejada de la actuación. A esas alturas, su leyenda era más importante que cualquier retorno.

A Maria Felix, La Doña, le ha pintado varios retratos, unos se encuentran en la Casa de la Ciudad de México y otros en Cuernavaca.

María Felix decía que todos sus hombres habían sido sexys. Y definía a quien era tal: aquel con el que tenía ganas de hacer el amor cuando lo veía vestido. Por ese motivo, en su primer encuentro con Antoine bastó cruzar una mirada para saber que eran el uno para el otro. Ella estaba de nuevo enamorada.

Para Biosstars, Iliana Troncoso.