LA CÁRCEL DE CANANEA MONUMENTO HISTÓRICO NACIONAL

La famosísima y antes temible Cárcel de Cananea, íntimamente ligada con el movimiento obrero cananense de 1906 y la Revolución Mexicana, hoy convertida en Monumento Histórico Nacional y en Museo de la Lucha obrera de Cananea 1905-1906, significa un verdadero centro cultural y de atracción turística que debe ser visitado por todos los mexicanos.

 

El Museo de la Lucha Obrera de Cananea y Monumento Histórico Nacional, diariamente es visitado por decenas de turistas tanto nacionales y extranjeros deseosos de conocer la historia de la lucha obrera de los trabajadores mineros, iniciada en los albores del pasado siglo, así como de la evolución socioeconómica del mineral plasmada en fotografías- y material valiosísimo.

Es en los meses vacacionales escolares cuando se ve esta numerosa afluencia de visitantes, señala el profesor en Ciencias Sociales, Mario Bustamante Tapia, designado como encargado del museo desde su fundación.  Afirmó que este centro cultural depende directamente del Instituto Nacional de Antropología e Historia siendo declarado Monumento Histórico Nacional por el Presidente de la República Lic. José López Portillo cuya publicación apareció en el Diario Oficial de la federación el 27 de Julio de 1981.

Entre los valiosos documentos históricos relacionados con la Cárcel de Cananea con que se cuentan son los 55 libros de control de entradas y salidas de reos a partir de 1902 a 1960, destacando los tomos de 1906. 1910 y 1915, tanto por la histórica huelga de Cananea como de la Revolución. 

Es verdaderamente interesante y de gran valor histórico todo lo que ya se ha reunido para exhibirse en las vitrinas de las cinco salas del museo en un área destinada al Porfirito, otra a Cananea, a la Huelga, al Movimiento Obrero y por último la Revolución Mexicana.

      El Museo de la Lucha Obrera en Cananea fue inaugurado el 19 de noviembre de 1980 por el secretario de Trabajo Lic. Pedro Ojeda Paullada en representación personal del Presidente de la República José López Portillo.

  SITUADA EN UNA MESA

Sin embargo muy pocos son los que conocen el origen de esta enorme construcción efectuada a principios de siglo.

De ello se tiene la información suficiente recopilada por los historiadores en las fuentes originales.   Del origen del corrido y de su autor. Nadie tiene la verdad; lo cierto es que le ha dado la vuelta al mundo en las mejores voces de nuestros artistas vernáculos y, es esta la mejor prueba de la eficiente difusión del ahora museo, pues personas de todos los continentes han traspasado el umbral de la subyugante prisión y  el único Monumento Histórico Nacional de Sonora.

Como es bien conocido, aquellos tiempos de bonanza iniciados por el incansable William C. Green habían provocado un clima de crecimiento urbano en aletargado mineral que habitara el General Ignacio Pesqueira dueño de casi todas las minas del lugar.

Gentes venidas de indistintos lugares del país en busca de empleo acarreó una serie de dificultades: La carencia de vivienda, la delincuencia en aumento, la agresión entre los ciudadanos y la constante violación a la Ley.

Por lo que “a escasos seis meses de Haberse erigido en municipalidad a La Cananea (así se le conocía) bajo Ley No. 7 de 31 de octubre de 1901, el primer presidente municipal el C. Francisco Larrañaga dirige un ocurso al C. Secretario de Estado, Sr. Francisco Muñoz pidiendo se autorice al H. Ayuntamiento a su cargo para que gestione el préstamo que les allegaría fondos de los cuales carecía el Erario Municipal, para la realización de obras cuya necesidad era perentoria:

Un Palacio Municipal y una Cárcel Pública (Abril 15 de 1902). Esta última revestía aún mayor urgencia ya que la cárcel del Barrio El Ronquillo, por sus malas condiciones físicas no ofrecía ninguna seguridad pues había fugas constantes motines de presos y otras calamidades; consignando por escrito el Dr. Filiberto Barroso. Primer regidor, que “hay una población de 68 personas en una área de cinco metros cuadrados…”

El proyecto fue enviado al gobernador del Estado a través de la Prefectura del Distrito de Arizpe  y en el que se establecía que el SI. William C. Green prestaría al H. Ayuntamiento de Cananea con la aprobación previa del gobierno, pero bajo la exclusiva responsabilidad de la corporación municipal y, para ser devengados con sus propias rentas, la cantidad de cincuenta mil pesos, suma que sería pagada en un plazo de 20 años con intereses del 8 por ciento anual.

Sucede que a partir del mes de agosto del mismo año sometió al criterio del Supremo Gobierno una serie de consideraciones de peso, tales como “la propiedad raíz” pues la población civil y el municipio en si, estaban progresando notablemente y por tanto convenía al decoro del H. Ayuntamiento procurar que su casa Consistorial y Cárcel Publica estuvieran en armonía con las exigencias de “la moderna civilización y cultura…”

Entre las características que debían considerarse para el edificio del H. Ayuntamiento, se enumeraban las de amplitud, higiene y estética.

De igual modo y para no desentonar la cárcel debería tener espacio y solidez suficiente tomando en cuenta que al haber creado el H. Congreso del

Estado, el Juzgado de Primera Instancia en esta localidad. Se precisaban celdas para incomunicados, calabozos para procesados, cuerpo de guardia, alcaldía, etcétera.

SIENDO UN GALLO TAN JUGADO

Pero el Prefecto de Distrito don Ignacio Elías no apoyó la solicitud aun cuando subrayaba el hecho de que “La Cananea Consolidated Cooper Co. (supuesto prestamista) galantemente había efectuado la donación de inmuebles idóneos para la escuela, Rastro, Panteón y Plaza).

El Prefecto manifestó que en su concepto no debía aprobarse el proyecto ya que “por grandes que fueran las probabilidades de que el mineral de Cananea dure por muchos años”,

no era segura su estabilidad tanto económica como de producción por lo cual era muy aventurado la construcción de edificios de “tanto costo” cuando no se contaba con fondos propios y, que el préstamo resultaba oneroso e incosteable para el nuevo municipio por el tipo de interés que se pretendía (8%). Pero el gobierno del Estado resultó ser el más entusiasmado pues la solicitud se atendió de inmediato,

“con el fin de dotar al H. Ayuntamiento de Cananea de oficinas decorosas”. Y así el 27 de octubre de 1902 se aprueba la Ley No. 45 que autoriza el contrato celebrado el 18 del mismo mes y año entre el H. Ayuntamiento de Cananea y la Inmobiliaria “The Cananea Realty Company, S.A.” subsidiaria de la C.C.C.C., S.A.

DESPEDIDA NO LES DOY

Para el 8 de noviembre del mismo año el Ejecutivo autoriza al H. Ayuntamiento para que utilice parte de préstamo (28 mil 500 pesos) para la construcción de la Cárcel Pública, con apego a los planes y especificaciones que se habían considerado.

El edificio se construiría por peritos en la materia de piedra y ladrillo con material de la mejor calidad; dirección y acabado de la obra quedaría a cargo del Sr. J.S. Fifield, Superintendente de la Constructora de la Cananea Consolidated Cooper Co., bajo la supervisión general del Alcalde municipal.

Las obras quedaron concluidas en un lapso de 3 meses.

El Dr. Filiberto Barroso, alcalde de Cananea, hombre que siempre se caracterizó por sus buenas relaciones con el gobierno porfirista, comunica al Gobernador Rafael Izabal a través de un efusivo telegrama participándole la inauguración a la vez que externaba su felicitación al propio gobierno “por estas mejoras”. Esto ocurría el día 7 de febrero de 1903.

Cananea contaba así con su flamante Palacio Municipal y su soberbia Cárcel Pública.

Artículo publicado en el número 70 con fecha de 1988 de la revista “Sonora Mágica”.