Carl Lumholtz en la Sierra Madre

Lumholtz, en su gran condición de explorador incansable visitó diversas regiones del mundo (México, Australia y la India), el Museo de Culturas Populares de Nuevo León expone las impresiones que realizó durante su estancia en México, en el que recorrido el centro y noroeste de país en contacto con nueve grupos indígenas. Colección que se integra por 40 piezas fotográficas.

A la colección de Lumholtz se ha integrado una serie de textos, música, artículos y utensilios de los nueve pueblos que visitó, pretendiendo brindar una visión integral de aquellos mundos desconocidos que hoy deben reconocerse en la riqueza de la diversidad cultural de nuestro país.

De la colección “Mundos Desconocidos” es posible apreciar su manera de combinar la estética con impresiones auténticas de la vida cotidiana de los pueblos y las culturas que estudiaba. Hoy en día, la colección fotográfica de Lumholtz se comparte entre el Desfile Cultural de la Juventud (UKM por sus siglas en noruego) y el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.

Aunque la exposición en México fue resultado de la colaboración del Comité Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), de la Real Embajada de Noruega y del UKM (Festival de la Juventud, por su traducción al español) entre otros, se realizó bajo la organización de la historiadora y curadora noruega Anna Lovise Lundeby. Lamentablemente , la curadora Lundeby murió en marzo de 2004.

2 Museo de Culturas Populares de Nuevo León, Dirección de Culturas Populares, CONARTE, Boletín de Prensa, Exposición Mundos Desconocidos, México

Carl Lumholtz

Carl Lumholtz fue un explorador noruego que realizó expediciones a diversos países, en los que tuvo la oportunidad de sumergirse en culturas poco conocidas por su difícil acceso, la mayoría de ellas a México. Entre 1890 y 1910 emprendió cinco expediciones a México, en las que convivió con tarahumaras, huicholes, coras, tepehuanos, nahuas, purépechas, yaquis, seris y pápagos. Viajaba en compañía de mulas que cargaban el pesado equipo fotográfico que se utilizaba en aquel tiempo.

Además de la fotografía, escribió numerosos artículos y libros de carácter científico sobre la flora y la fauna, arqueología, mitología y artesanía de la cultura indígena, entre ellos el libro “El México Desconocido”. Posterior a ello, durante los últimos años de su carrera, regresó a Oriente, para realizar expediciones científicas a la India y Borneo.

Lumholtz tenía una fuerte visión estética y ética, algo que se refleja en sus textos, fotografías y dibujos. Fue indiscutible pionero en su campo, con una inagotable pasión por conocer, aprender, para después compartir con el resto del mundo sus impresiones de lugares y pueblos desconocidos en ese momento. Actualmente sus textos y fotografías son todavía una invaluable fuente de inspiración, tanto en México como en el ámbito internacional.

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Su Historia

Carl Lumholtz. Nació en 1851, hijo de un oficial del ejército noruego, Destinado por su padre a la carrera de pastor, es internado en un seminario de teología, donde una dura experiencia cerrada por un colapso nervioso, que le abre a otros destinos. “Daba largos paseos por los bosques y las cosas simples, como la belleza de los sauces reflejados en los estanques de la montaña, me conmovían hasta las lágrimas.

Carl Lumholtz es reconocido como uno de los más tenaces y arrojados exploradores del siglo XIX , dedico su vida a entender y a describir mundos desconocidos,

Lumholtz no solo fue un prestigiado científico, antropólogo y etnólogo sino también un filosofo además de un excelente fotógrafo y artista

Entre 1890 y 1910 emprendió cinco expediciones a México en las que convivió con tarahumaras, huicholes, coras, tepehuanos, nahuas, purépechas, yaquis, seris y pápagos.

En 1880, auspiciado por la Universidad de Cristianía, pasará formando colecciones zoológicas para museos europeos, que incluyen un canguro arbóreo, hasta entonces desconocido. De vuelta en Europa, quizás las noticias sobre las últimas luchas de los apaches lo estimulan a explorar ahora los territorios del Norte de México.alt

En México consigue una entrevista con Porfirio Díaz, quién le otorga autorización y respaldo para su expedición. Comienza allí una de las grandes aventuras de la antropología y de la fotografía, que tendrá como resultado el relato de los viajes y de las observaciones de Lumholtz. Durante ocho meses, hasta abril de 1891, la expedición Lumholtz atraviesa la Sierra Madre en varias direcciones, en los Estados de Sonora y Chihuahua. A partir de diciembre de 1891 y hasta 1898, el noruego sólo, con su cuaderno de notas y su engorroso equipo de fotografía en el lomo de mulas, permanecerá viajando por la Sierra Madre, conviviendo con los 4 Museo de Culturas Populares de Nuevo León, Dirección de Culturas Populares, CONARTE, Boletín de Prensa, Exposición Mundos Desconocidos, México

pueblos indígenas, registrando imágenes de paisajes, de flora y de fauna, de fiestas, hechiceros, cazadores y guerreros, hombres y mujeres, indígenas o mestizos.alt

Prácticamente, Lumholtz inventó la técnica de la observación participante”, dice el antropólogo mexicano Jesús Jáuregui.

“En esa época, los etnólogos victorianos solían establecer jerarquías simples de la cultura humana a partir de unas cuantas anécdotas dispersas. Entonces llegó ese extraño noruego y pasó largos períodos de tiempo con los indígenas, aprendiendo su verdadera complejidad. Logró algo muy raro: levantar esa máscara que ellos llevan en presencia de los extraños”.

“Nunca sentí aislamiento entre ellos. Tantas cosas suceden en el reducido mundo en que habitan, que es imposible que no excite el interés de observarlos y el estímulo de estudiarlos. Compartiendo sus gozos y sus penas, penetrando en sus pensamientos y aprendiendo a comprender su ciencia tradicional y simbolismos, me sentí transportado a millares de años atrás, a las primeras etapas de la historia humana. Tribus primitivas como son, me han enseñado una nueva filosofía de la vida, pues su ignorancia está más cerca de la verdad que nuestras preocupaciones”.

El trabajo de Lumholtz vino a constituir un importantísimo llamado de atención sobre los pueblos de la Sierra Madre, y fue el punto de partida de una importante tradición de investigación etnológica mexicana, norteamericana y europea. Él continuó recorriendo el Norte de México y escribiendo artículos sobre la región y sus pobladores hasta 1910, cuando comienza la revolución

Falleció en Estados Unidos, en 1922, en una clínica para tuberculosos, solitario como siempre y más desconocido aún que en su México.