Para iniciar, debo mencionar  que cuando Pamela Corella Romero me hizo entrega de un ejemplar de su obra “IMURIS,  VOCES DE MI PUEBLO”  para que se lo comentara en esta presentación, lo primero que se me vino a la mente, como historiador y como maestro, fue hacer comentarios acerca de la metodología empleada por la  autora para su realización,   pero me acordé que el mejor método para construir  cualquier proyecto,  es el amor y el entusiasmo personal que se le pueda  destinar  a los temas que escogemos. Estos, a mi juicio, son dos componentes indispensables para que un trabajo se pueda concluir felizmente.

Inmediatamente me di cuenta que la investigación de Pamela Corella  está cargada de ambos elementos por lo que desistí de mi primera idea y mejor me puse a leer el libro sin más pretensión que disfrutarlo,  llegando a las siguientes conclusiones:

En primer lugar,  hay que destacar que es un texto escrito para leerse de una manera amena, pues la prosa utilizada es clara y no presenta la petulancia de un lenguaje inasequible y embrollado como el que suelen utilizar muchos historiadores y escritores, lo que de inicio es una invitación para transitar por todo su texto sin el  más mínimo riesgo de incurrir en el tedio.

 

 

Tiene, por otro lado,   varias virtudes entre las que se encuentran, además de una perfecta sintaxis y ortografía,  exaltar por principio de cuentas a Imuris, como tierra generosa e incomparable que por alguna circunstancia incomprensible aún, no ha recibido el justo reconocimiento histórico que debe atribuírsele,  situación  esta  que deja muy en claro la autora,  pero más que un reclamo lo presenta como una oportunidad para penetrar en la grandeza de este lugar,  del que ilustra todos sus aspectos monográficos  dejando una idea clara de  su contexto político, económico y social, describiéndose el desarrollo experimentado que permite ver la evolución de Imuris, todo ello  producto de una revisión documental abundante, aunque en un acto de  humildad la autora reste importancia a este fundamental aspecto de su investigación y privilegia  la narrativa testimonial,  que también recoge con especial estilo.

 

Un acierto de la obra en comento,  consiste en evocar  personas  ilustres  de esta singular población,  de las cuales y trascendiendo sus propios límites territoriales, conocidos  resultan los nombres de José  Miguel  Pierson, Rafael Jiménez Castro, Doña María Mejía, Enrique Gómez Alatorre y Adalberto Demara Soto;  como también enterarnos de la existencia de  personajes  que la cultura popular se encarga de preservar por sus singulares características, tales como “El Tío Jusi”, “El Cajete”“El Niños Soto”,  “El Pancho Carcajadas” y otros más.

 

Seguidamente el hablar de las leyendas arraigadas en la memoria de los Imurenses, tales como la del Jinete sin Cabeza y la del Raite, es un mérito más,  que le aporta un ingrediente especial a este trabajo.

 

Al  ilustrar el desarrollo y transformación de esta preciosa tierra, Pamela aborda puntos torales en el desarrollo de cualquier ciudad, como  las escuelas existentes, la historia de su creación, sus profesores y desde luego,  no podría un trabajo valioso de esta naturaleza  soslayar el aspecto religioso, que tan profundas raíces tiene en nuestra patria desde la época de la conquista y que se preserva hoy en día, para lo cual refiere desde la fundación de la Misión y su paso por el tiempo,  incluso estableciendo las fechas sombrías de la persecución religiosa y el cierre de templos, producto de la visión muy particular    de los generalísimos sonorenses,  el nombre de los curas que hicieron y siguen haciendo  época en este lugar conocido internacionalmente por sus quesadillas, aunque como enfatiza la autora,  es un mínima parte de toda la  riqueza cultural, grandeza  y trascendencia  que debe destacarse.

 

Debe atisbarse en este documento,  la naturaleza política que por estirpe le atañe a su  creadora y que se deriva de su obra misma,   pues aún negando  un gusto definido por esta actividad, por la política,  de sus páginas fluye el legado construido por sus antepasados, pletórico de talento y dedicación,  pues la obra al referir a las personas que han ocupado el honor de la Presidencia Municipal y por ende de guías del destino del municipio,  destacan nombres como los de Rafael Corella y Bustillos, Rafael Corella Quiroga, Rafael N. Corella, Carlos Corella Sainz y Reynaldo Corella Vásquez,  todos éstos sus ascendientes  de línea paterna y alcaldes de los cincuenta y seis (56) que han gobernado  Imuris,  entrañándose especial mención de las dos únicas mujeres que han ocupado este puesto, entre las cuales, claro está,  aparece Doña Josefina Romero Salazar,  legataria per sí  de una tradición familiar  magnificada  por   la figura del diplomático y político Sonorense Don Pedro Romero. 

 

La cultura popular,  sobre todo la gastronomía,  dan cuenta  de la forma de vida de la población y su alegría se refleja en la música,  manifestada mediante los tradicionales corridos y canciones que no son ajenos a la identidad de la gente del sitio, de lo que se ocupa muy en particular este trabajo.

 

No obstante lo ya expuesto, la parte que cautivó mi atención y se convirtió en  mi favorita, debo confesarlo, fue el anecdotario,  donde provocan hilaridad relatos tales como “O me pagan o me pagan”, “¿Quién capo al Apache?”, “Pior dijo la Librada”  “Las ocurrencias de Valderrama”, reflejo, al final, de la muy particular forma de ser de los Sonorenses.

 

Finalmente y en un acierto,  este libro no sólo aborda el pasado  para detenerse en el presente,  pues al acoger en un capitulo la narrativa infantil, de alguna manera vislumbra el futuro de Imuris, un gran lugar, un magnifico pueblo,  un sitio inmejorable al que quedamos invitados a apreciar en toda su magnitud, a través de las páginas de ésta rica obra.

 

Los invito pues,  con toda sinceridad, a leer y disfrutar el trabajo de Pamela Corella Romero,   un libro  de esos que quedarán si  duda para la posteridad y que serán referentes en el devenir histórico de Imuris, ese Imuris de gente noble, buena y trabajadora, pilar sin duda de la grandeza de nuestro estado.

 

Gracias nuevamente a la autora por invitarme y concederme este inmerecido honor de presentar  su obra  “IMURIS, VOCES DE MI PUEBLO”,  y   a ustedes por tener la amabilidad de escucharme.

 

 

 

Lic. Martín Terán Gastélum

Magdalena de Kino,  Sonora,  a 24 de Mayo del 2007 

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