Por: Ana Sylvia Laborin A.

En la, hermosa y colonial ciudad de Alamos se está creando, a iniciativa del Gobierno del Estado de Sonora, un museo costumbrista.
EI Museo orientará sus actividades hacia un objetivo central: que el pueblo de Sonora tome conciencia de los sucesos acaecidos en su desarrollo histórico, las causas y consecuencias del mismo y su importancia en la formación de los grupos y clases que constituyeron la sociedad regional durante e1 Siglo XIX.

Sonora es una entidad pluricultural, circunstancia que lejos de constituir un obstáculo, debe entenderse como un recurso de inapreciable valor para su desarrollo, en tanto esa pluralidad constituye un riquísimo acervo de experiencia:
En él pasado, cada grupo social sonorense generó sus propias iniciativas a partir del patrimonio cultural que heredó y que constantemente ha venido enriqueciendo.
El Gobierno del Estado consciente de que en la Sociedad moderna actúan fuerzas que tienden a despojar a los sectores populares de su iniciativa cultural, y convertirlos en consumidores y no creadores de cultura, se ha propuesto la creación de este Museo Costumbrista de Sonora, como un centro cultural en el cual tengan una participación creativa todos los sectores de la población.
Deberá ser un Museo que precisamente por su enfoque creará conciencia de las raíces locales y el mejor conocimiento de la región, mostrando al visitante las características culturales de Alamos y áreas circundantes en lo que se refiere a valores históricos, arquitectónicos, ecológicos, folklóricos, humanísticos, económicos, etc., para que principalmente los habitantes adquieran una mejor visión de su realidad y un mejor conocimiento de su propio medio.
Como el Museo dispondrá de un pequeño auditorio y de espacios abiertos de múltiple use que permitirán la realización de actividades públicas constantes, será posible difundir no solo aspectos culturales, sino también estimular la participación efectiva de los habitantes de Alamos.
Este Museo será instalado en un inmueble construido durante la segunda mitad del siglo XIX, en la ciudad de Alamos, con todas las características arquitectónicas tradicionales de la región y de la época, recientemente restaurado y acondicionado por el Gobierno del Estado, respetando en todo su estilo original. Este inmueble fue propiedad de la familia de Don Adolfo Bley.