El Gambusino, buscador de ilusiones

Así es como se le conoce al gambusino, como un buscador de ilusiones, basando sus esperanzas en la búsqueda del metal más preciado para el mundo, el oro.

El buscador de oro tuvo su auge en la fiebre del oro del siglo XIX, en sus inicios buscaban en los
ríos, donde el oro podía recolectarse sin mayor problema y cuando el oro ahí se agotó, los gambusinos comenzaron a asociarse en la exploración de otras fuentes del mineral recurriendo a la minería tradicional y minas a cielo abierto, los gambusinos trabajan solos o en pequeños grupos…
Pero, ¿qué significa la palabra gambusino? Pues no se sabe a ciencia cierta porque dicha p

El gambusino es un hombre que se juega la vida día a día sin ninguna certeza de llevar sustento a casa, sólo tiene la esperanza de visualizar en el cuerno de vaca el brillo del oro, sin saber si encontrará un buen comprador, y lo que es peor si valdrá tanto ese oro como la sal que sudó, los accidentes que vió o sufrió, la sed y el hambre, la adrenalina de la penumbra y la intoxicación de los vapores o la pólvora de algunas minas.

Al final de la jornada toda la incertidumbre se puede conpensar con el fascinante brillo amarillo, pero no siempre sucede, muchas veces se recolectan minerales de muy bajo valor y al final de cuentas, aunque el papel moneda de estos días no es tan hermoso como el oro, si es el más indispensable para la supervivencia de cualquier ser humano.

Los gambusinos tienen un lenguaje para su trabajo, como la curra donde cargan las piedras con sus más grandes ilusiones, el manero con la cuña para tumbar el mineral que sujetan con el mecapal, sólo con la fuerza de su cabeza y una lámpara de carburo, con lo que van aluzando su camino en la estrecha tierra de tan profundas brechas, que van desde los 300 metros de profundidad hasta lo inimaginable; sujetan su peso y su oro sólo con una manila o cuerda y van colocando sus pies en patillas inseguras al pisar.

Los gambusinos no son químicos pero saben hacer la prueba de ensaye más rápido que un laboratorista; para saber si las piedras que cargan en la curra tienen oro y plata, o no, prueban con su cuerno de vaca y un poco de agua, elaborando así la tentadura donde el oro queda como un hilo dorado dentro del cuerno, para posteriormente pasarlo en molinos de mano y taunas, y finalmente venderlo al mejor comprador. 


LA CONQUISTA DEL CERRO DE LA VENTANA

En el libro de recienter aparicion los Terribs de la Fenochio su autor el profesor Ramón Martinez, alias el Sandy nos da un relato sobre una excursión de la palomilla o pandilla a la que pertenecía, al Cerro de la Venatana. Quien comandaba a dicha palomila era Macedonio Nevárez y este los citó temprano para emprender la anhelada conquista del Cerro de la Ventana.

Primer domingo de noviembre, el sábado fue día de los muertos. Por la mañana, el tildillo, perdón, el Jefe, no llegó puntual, que porque estaba esperando que abrieran en que “El Toto” para comprar fósforos, pero ¿saben quién llegó primero que nadie?

Pues sin que nadie lo invitara ahí estaba eI pelochino, luego llegamos el cochito, el kilodioro, el chona, el carrizo, el pachi, el brujas, el canelo, el melochicho, el chilinsky, el pancho, el tuti, el reviate, el zeppelín, el yimi y yo y nos pusimos en marcha.

Allá va la tropa feliz siguiendo a su caponero el macedonio que llevaba botas nuevas “de minero”, sombrero pintarrajeado, una navaja de cacha con abrelatas y destapador de sodas y una piola enrollada en la cintura. Era medio extremista, por eso era el jefe, adió.

Cruzamos sobre los tubos de conducción del agua sobre el lecho del arroyo, y seguimos la orilla de la acequia por la calle rumbo al panteón.

La excursión de aquellos mosalbetes fue fallida pero prepararon una segunda visita:

El segundo intento lo realizamos el siguiente domingo. El plan decía que debíamos de correr desde el principio, por toda la calle del cementerio y no parar sino hasta los arenales del Sásabe, llevar más botellas vacías que llenaríamos en las tinajas, lonche en latas los que tuvieran.

La lista de los que iríamos en dos equipos sería la siguiente: Equipo 1, el cochito, el chona, el carrizo, el pachi, el brujas, el Galindo, el pancho y el kilodioro como guía. Equipo 2 el canelo, el melochicho, el reviate, el tuti, el martín, el macedonio de guía y yo el sandy de ancla.

Era una mañana algo fría pero puntuales iniciamos el trote partiendo del puente pactado; al jefe le botaba mucho un macuto que llevaba amarrado en la espalda como los soldados, pero era de guangochi; como el equipo 1 no se detuvo en el arroyo, nos obligó a seguirlos, faltaba más, si ellos no descansaban, nosotros menos y echando el bofe llegamos a la Tinaja del Oso, con un forzoso descanso, el jefe le llamó la atención al kilodioro por no detenerse como se había indicado. A la orden del tildillo, seguimos el viaje, pasamos la cabaña de los gambusinos y en el punto de salida del arroyo nos trepamos a la ladera izquierda y por allí avanzamos con poco más de facilidad pues era menos pedregosa.

Pronto llegamos a la parte que puede ser lateral y se veía cercana la ascensión, pero hicimos alto para comer y descansar bajo un frondoso bagote, ahí balanceamos la situación del promontorio que desde el aterrizaje se ve a la izquierda del gran cerro que domina el paisaje, al buscar una cómoda subida vimos algo curioso: parecía que el peñasco se había desgajado y que una gran roca había rodado de más arriba cayendo en la desgajadura y que no dejó que de nuevo se cerrara esa rajadura; quedando un hueco triangular entre las tres secciones en el que todos nos metimos.

Por las huellas que vimos era un lugar muy visitado, estaba en la cresta de la serranía que formaba el cerro de la ventana por lo que teníamos una hermosa vista para ambos lados, primero todos miramos para el norte y admiramos el hermoso paisaje…

-Miren se ve el río lleno de árboles hasta muy lejotes -dijo el cochito-
y todo Magdalena con sus callecitas y imiren el techo colorado de la secundaria, cerquita de mi casa! -exclamó azorado el pachi -ahí está el palacio munícípal con la torre del reloj -exclamó el tuti -i y miren allá
está la estación del tren! -dijo el Galindo -ila Cucurpe! -corearon el carrizo y el kilodioro, el melochicho estaba observando la cúpula de la iglesia

….y no sabía que era hasta que le explicó el pachi- pero tío es la iglesia, ahí esta junto al reloj ¿no lo ves menso? -i ya la vi, ya la vi, ahí está!- gritó despavorido el canelo -¿qué es?- le preguntaron los que estaban con él -La escuela gulfo, está pegada a mi casa, ¡véanla ahí derechito! -Señalaba con su dedo -¿y tú que buscas Martín? -le preguntó el brujas -busco la zona roja -iíralo el loquito! -corearon algunos– busco mi casa y la talabartería donde trabaja mi apá que está un ladito -dijo apenado el Marín;
….
el lolo trabajosamente halló el arroyo de la zapatera al lado del cual vivía y el reviate no podía hablar porque su casa no se hallaba por ningún lado, mientras tanto el tildillo y yo observábamos la forma de llegar a la cumbre, también pudimos ver todo el recorrido del arroyo del Sásabe y los pequeños poblados que atraviesa y muchos campos agrícolas; para el lado sur se veían puros cerros. y para el oeste se miraba la subidota que nos faltaba para llegar a la cumbre.

El entusiasmo de los muchachos de la pandilla por observar lo que pocos tienen chanza de hacerlo era tanto que no nos dimos cuenta que se hacía tarde. En el lugar en que descansábamos había escombros de fogatas y latas vacías de alimentos, también algunos cartuchos de arma de fuego, todo eso nos informaba que ahí acampaban gentes por uno o varios días, – es mejor comenzar a bajar,- le dije al Macedonio…

-iAmonoooos patrás! -aulló el tildillo, rápidamente comenzamos a bajar la gran cuesta por donde habíamcs venido, todos los compañeros en fila india y no paramos hasta llegar a la casa de los buscadores de oro, ahí el jefe deslió su envoltorio que era nada más que un guangochi de esos de pita y dijo -aquí echen las latas de comida que no usaron, las voy a guardar para la siguiente vez que véngamos, cuando váyamos hasta la cumbre (le encantaban acentos en las esdrújulas) -mi lata de sardinas ahí quedó, otros dejaron carne endiablada y hasta un espam -los envolvió y los colocó en un hueco entre la pared y el techo y partimos ala carrera con pequeños descansos, llegamos al atardecer al arroyo del Sásabe, decidimos irnos por todo el cauce hasta la carretera porque había algunos que no les agradaba pasar por el cementerio.

Del puente cada quien a su casa a descansar.

Al día siguiente, estábamos apantallando a media escuela con el relato de nuestra aventura, cuando llegó corriendo desaforadamente el Kilodioro quegritaba -íHeyeyey, traigo una noticia grandototota!- paramos orejas y nos dijo.- le conté a mi apá y me dijo que ahi en el lugar al que llegamos es lo que se llama La Ventana, que ese es el cerro de la ¡ventana y toda la gente le dice asi al cerrote aquel que se ve desde aquí y señalaba con su mano al hermoso cerro azul que queremos conquistar como los alpinistas; quedamos estupefactos, no dábamos crédito a lo que decía nuestro condiscípulo:

Habíamos estado sin tan siquiera saberlo en LA VENTANA DEL CERRO DE LA VENTANA.


BUSCAN SALVAR LA TORTUGA DEL DESIERTO

Hermosillo, Sonora a 02 de octubre de 2010.- Con el objetivo de conocer el estado actual de las poblaciones de tortuga del desierto y su rango de distribución en México, se lleva a cabo el proyecto denominado “La conservación de las tortugas en Sonora”.

A través de siete expediciones se han obtenido datos morfométricos, genéticos, de enfermedades y de ecología en todas las tortugas silvestres encontradas en las expediciones realizadas en Sonora y norte de Sinaloa, además de un estudio con telemetría con tortugas en el área de Álamos, informó Rogelio Molina Freaner.

El titular de Conservación dijo que la tortuga del desierto es una especie considerada amenazada y es por ello que se han unido en trabajar el proyecto profesionales en conservación de CEDES, del Área de Flora y Fauna Sierra de Álamos-Río Cuchujaqui, biólogos de instituciones de Estados Unidos y Canadá, además de rancheros locales de las regiones de Álamos, Obregón y Hermosillo en Sonora, y en Sinaloa de las regiones de San Miguel, Topolobampo y El Fuerte.

La tortuga del desierto, Gopherus agassizii, se encuentra en regiones áridas del noroeste de Norte América desde el sur de Utah hacia el sur del norte de Sinaloa y es considerada una especie sombrilla y un indicador del estado global de salud del desierto.

Molina Freaner especificó que este proyecto integral de investigación ha sido asumido para obtener información base del estatus actual de la tortuga del desierto, en este rango geográfico en México.

Manifestó que dichos estudios se llevan ante las disminuciones serias de las poblaciones de tortuga del desierto que han sido documentadas en Estados Unidos y en las tierras Seri junto con la costa noroeste de México.

En este caso, el principal objetivo del proyecto es adquirir la información suficiente para establecer un plan exhaustivo de conservación de la tortuga en México.

Durante las expediciones que se realizan, se toman muestras de sangre y exudados nasales para su análisis genético y de salud, colaborando laboratorios de Estados Unidos para su análisis.

Existen diferencias entre las tortugas de la zona del desierto propiamente y las que se localizan en la región de Álamos, por lo que se continúa haciendo los estudios necesarios para determinar si son especies diferentes.

En 2010 se hicieron muestreos en terrenos de la Comunidad indígena Seri, a la que se le solicitó y se obtuvo permiso de dicha Etnia para realizar la exploración y se tuvo la participación de miembros de la Comunidad en las diversas salidas, tanto en la fracción continental como a la Isla Tiburón.

En esta expedición se registraron los datos del hábitat y ecológicos del área, se toman las muestras desangre y exudados a las tortugas e inmediatamente se liberan en el mismo sitio.
Es importante la continuidad de los estudios de la especie para poder establecer las medidas de conservación para la misma.

Como resultado de las expediciones, se ha observado que las principales amenazas son la fragmentación y alteración del hábitat, en algunas zonas su consumo como alimento y en menor proporción su comercialización como mascotas, aunque cabe señalar que en algunos poblados u ciudades del Estado la usan como mascotas en los patios de sus casas.

DATOS
– Esta especie es importante ya que es uno de los reptiles más grandes del desierto sonorense y en algunas áreas llega a ser el herbívoro de mayor tamaño.
– Al alimentarse de las plantas permiten llevar parte de ellas o sus semillas a otros lugares, de esta manera favorecen su reproducción.
– Forman parte de una red alimenticia, sus crías sirven de alimento a varios predadores entre reptiles, aves y mamíferos.
– Sus excavaciones sirven de refugio a roedores, serpientes y algunos pequeños carnívoros y permiten la entrada de aire y agua al suelo.
– La tortuga constituye un elemento del ecosistema, su extracción implica un desequilibrio, su lenta maduración y su limitado número de crías, hace difícil su recuperación.

QUE PODEMOS HACER PARA PROTEGERLAS:
– Tener una tortuga como mascota contribuye a que sus poblaciones disminuyan, las hace susceptibles a enfermedades que normalmente no padecen y pone en riesgo a una especie que ha sobrevivido por miles o millones de años en el desierto.
– Las tortugas para alcanzar un tamaño mediano, requieren de 50 ó 60 años, su consumo afecta las poblaciones silvestres.


LA FORMACIÓN LOS PICACHOS EN LA SIERRA DE LOS CHINOS

La Sierra Los Chinos se localiza en la porción este central de Sonora, en donde afloran tres secuencias estratigráficas cuyas edades varían del Cretácico Inferior al Terciario. La primera secuencia del Cretácico Inferior, la componen las Formaciones Agua Salada, Lampazos y Los Picachos; la segunda secuencia, del Cretácico Superior, está constituida por rocas volcanosedimentarias; mientras que la tercera secuencia del Terciario, se conforma por rocas volcánicas e intrusivas y sedimentarias de la Formación Baucarit.

Las rocas del Cretácico inferior están fuertemente plagadas y falladas; las estructuras más sobresalientes son anticlinales y sinclinales orientados NW-SE, con vergencias ya sea hacia el noreste o el suroeste y el fallamiento es principalmente normal y de cabalgadura.

La sección Álamo del Cretácico Inferior se separó en 4 unidades informales (A, B, C, y D), las cuales corresponden con la Formación Los Picachos con un espesor de 560 m, la presencia de rudistas dentro de los clastos que constituyen un paquete de conglomerados cerca de la base, así como del rudista Coalcomana sp. en la unidad A y de orbitolínidos y calciesferas (Pithonella ovalis) cerca de la cima, permite asignarla al Albiano medio a superior. Las características texturales que presentan las calizas, así como su contenido faunístico indican que sus sedimentos se depositaron en un ambiente marino somero nerítico exterior con desarrollo local de bancos ooidales y de biohermas de rudistas.
Palabras clave: Sierra Los Chinos, Cretácico Inferior, sección Álamo.
Abstract

The Sierra Los Chinos is located in east-central Sonora, where three stratigraphic sequences whose ages that vary from Lower Cretaceous to Tertiary are exposed. The Lower Cretaceous succession is composed of the Agua Salada, Lampazos and Los Picachos Formations. A second sequence of Upper Cretaceous strata is constituted by volcanosedimentary rocks; while a third sequence of the Tertiary rocks is comprised by volcanic and intrusive rocks and by the sedimentary Báucarit Formation.

The Lower Cretaceous rocks are strongly folded and faulted, the outstanding structures are the anticlines and synclines oriented NW-SE, with vergencies either to the northeast or to the southwest faulting in the area is mainly normal and trust faults. The Alamo section is separated into 5 informal units (A, B, C, and D), which correspond to the Los Picachos Formation.

The Los Picachos Formation exposed in The Alamo range has a thickness of 560 m. and is constituted by 4 lithics packages, the presence of rudist inside the clasts that constitute a package of conglomerates near the base, as well as the rudist Coalcomana sp. in the unit A and of orbitolinids and calcispheres (Pithonella ovalis) near the top, allow us to assigne it to the middle to upper Albian. The textural characteristics of the limestone beds, as well as its faunal content indicate that these sediments were deposited in a shallow water outer-neritic marine environment with local development of ooidal banks and rudist bioherms.
Key words: Sierra Los Chinos, Lower Cretaceous, Alamo secction.
Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana
Volumen 60, núm. 1, 2008, p. 111-120
La Formación Los Picachos en la Sierra de Los Chinos, Sonora, México
Alfredo Santa María Díaz1,*, Rogelio Monreal2,**
1 Posgrado en Ciencias de la Tierra, Universidad Nacional Autónoma de México, Campus Juriquilla, Querétaro, 76230, México.
2 Departamento de Geología, Universidad de Sonora, Hermosillo, Sonora, México.
* turonian@hotmail.com
** monreal@geologia.uson.mx

MEXICANA A.C.SOCIEDAD GEOLÓGICA19042004Cien Años
Santa María y Monreal
112
1. Introducción
El registro estratigráfico del Cretácico Inferior en el estado de Sonora se caracteriza por tener un gran espesor potente de rocas terrígenas y carbonatadas hacia el Este, mientras que al Oeste las rocas son predominantemente terrígenas. Los afloramientos más importantes del Cretácico Inferior en la región se encuentran en: a) la porción nororiental de Sonora en la región de Cabullona (1); b) en la región central de Sonora en la región de Santa Ana-Tuape (2), Cerro de Oro (3), Lampazos (4), Arivechi (5), Sierra El Chiltepín (6) y la Sierra Los Chinos (7), y c) en la parte noroccidental en la zona de El Chanate (8).

La sección estudiada en la Sierra Los Chinos se localiza a 25 km al noreste del poblado de Sahuaripa. Las rocas que afloran en la Sierra Los Chinos son también del Cretácico Inferior pero no pertenecen al Grupo Bisbee, pertenecen a la estratigrafía del área de Lampazos y relacionadas con la cuenca Chihuahua (Figura 1).

El Grupo Bisbee se caracteriza por una secuencia constituida por cuatro unidades, de la base a la cima: conglomerado, arenisca y lodolita, caliza y arenisca calcárea fosilífera y arenisca y lodosita, mientras que las unidades de afloran en el área de Lampazos están constituidas por 5 unidades caracterizadas por lutita calcárea fosilífera, caliza fosilífera, arenisca calcárea y conglomerado de caliza (Monreal y Longoria, 2000b, Monreal, et al., 2001) (Figura 1).

Las secuencias estratigráficas que afloran en el área de estudio están constituidas por secuencias del Cretácico Inferior, Cretácico Superior y del Terciario. La primera secuencia la constituyen las formaciones Agua Salada, Lampazos y Los Picachos (Monreal y Longoria, 2000b). La segunda secuencia del Cretácico Superior está constituida por rocas vulcanosedimentarias, intrusionadas por rocas plutónicas (granitos y diques), sobreyacida por una secuencia compuesta de rocas volcánicas y sedimentarias terciarias.

Los rasgos estructurales más sobresalientes en la zona de estudio son pliegues anticlinales y sinclinales volcados que conforman la Sierra Los Chinos, específicamente se localizan en los cerros Álamo y Caloso. El fallamiento es de tipo normal y presenta dos rumbos principales, el primero NE-SW y el segundo NW-SE; el segundo es el más joven dado que corta al primero.

Los primeros trabajos geológicos en la Sierra Los Chinos fueron realizados por Pubellier (1987), quien describe que la sierra Los Chinos esta constituida por dos secuencias (caliza arcillosa y argilita en la base y caliza, dolomía y calizas fosilífera) del Albiano medio.

Figura 1. Ubicación de la zona de estudio. CH= área de Los Chinos, LA= área de Lampazos, 1= área de Cabullona, 2= área de Santa Ana, 3=área de Cerro de Oro, 5= sierra Chiltepín, 6= área Cerro Las Conchas, 7= sierra Los Chinos, 8= sierra El Chanate. La línea punteada continua denota el límite de la cuenca de Chihuahua, la línea punteada discontinua denota el límite de la cuenca Bisbee.

La Formación Los Picachos en la Sierra de Los Chinos, Sonora, México 113

Posteriormente Grijalva y Cubillas (1990), Grijalva-Noriega (1991) y Grijalva et al. (1994), estos trabajos se enfocaron a la prospección de yacimientos minerales, mientras que el de Grijalva-Noriega se enfocó en la estratigrafía del Cretácico de Sonora y áreas adyacentes y posteriormente en el 2000, Monreal y Longoria (2000b), Monreal et al. (2001) y Santa María y Monreal (2001a y 2002b) realizaron trabajos enfocados a la estratigrafía de la Sierra Los Chinos donde concluyen que la secuencia esta relacionada con la estratigrafía del área de Lampazos y relacionada paleogeográficamente y tectónicamente con el Cinturón Tectónico de Chihuahua y asignan una edad de la Formación Los Picachos al Albiano medio- Albiano superior.

El objetivo de este trabajo es presentar a detalle la estratigrafía y los ambientes de depósito de la Formación Los Picachos, sobre el flanco sureste del anticlinal Álamo en la parte sur de la zona de estudio con base en el estudio de las microfacies. Con este propósito se midió con cinta y brújula una sección litoestratigráfica en el flanco sureste del anticlinal Álamo por ser donde la unidad esta mejor expuesta y más completa, debido al plegamiento y fallamiento que la afecta.

De esta sección medida se llevó cabo un muestreo sistemático para poder establecer la litoestratigrafía y el estudio de las microfacies de la sección. La última etapa consistió en el estudio petrográfico, mediante el análisis de microfacies de acuerdo a Flügel (1982) y la metodología usada por Longoria y Monreal (1991) y que consiste en definir las microfacies dentro de cada paquete litológico usando los siguientes criterios: tipo de textura, características petrográficas (tipo de micrita), presencia de determinados granos esqueléticos y granos no esqueléticos, con el objeto de determinar los ambientes de depósito.
2. Estratigrafía de la Sierra Los Chinos

2.1. Cretácico Inferior

La secuencia estratigráfica del Cretácico Inferior está constituida por las Formaciones Agua Salada, Lampazos y Los Picachos (Monreal y Longoria, 2000b). La Formación Agua Salada fue inicialmente propuesta y descrita por Herrera y Bartolini (1983) en el área de Lampazos, y posteriormente redefinida por González-León (1988) y por Monreal y Longoria (2000a). Esta formación está constituida por una alternancia de estratos delgados de arenisca de grano fino y lutita negra en la base, con estratos gruesos de caliza oscura fosilífera y con ostreas en la cima (Figura 2 y 3).

El contenido de microfauna de radiolarios y foraminíferos planctónicos indica que estos sedimentos se depositaron en ambientes desde mar abierto pelágico hasta cuenca (Monreal y Longoria, 2000b). Scott y González (1991) propusieron una edad de Aptiano superior para esta formación y posteriormente, Monreal y Longoria (2000b) encontraron el foraminífero Caucasella hauterivica, indicativo del Aptiano inferior.
La Formación Agua Salada aflora en la parte sur de la Sierra Los Chinos, al sur del cerro Caloso (Figura 2), tiene un espesor de 330 m (Monreal y Longoria, 2000b) y es sobreyacida de manera normal por la Formación Lampazos (Figura 3).

La Formación Lampazos fue originalmente definida en la literatura en el área de Lampazos por Solano- Rico (1970), posteriormente por Herrera y Bartolini (1983) y más tarde redefinida por González-León (1988) y Monreal y Longoria (2000a).

Está formación esta constituida por una alternancia de caliza de color gris claro a oscuro, en estratos delgados a gruesos, y marga de color café, así como pequeños paquetes delgados de lutita color café de estratos delgados. Monreal y Longoria (2000b), con base en la presencia de foraminíferos planctónicos, calpionélidos, foraminíferos bentónicos, ostrácodos, y radiolarios calcificados, identificaron que los sedimentos de esta formación se depositaron en ambiente marino de nerítico externo a pelágico. González-León y Buitrón (1984), basados en la presencia de Orbitolina texana (Roemer) asignaron a la Formación Lampazos al Albiano inferior a medio. Sin embargo, Monreal y Longoria (2000b), basados en foraminíferos planctónicos y calpionélidos, asignaron esta unidad al Aptiano superior- Albiano medio. Esta formación aflora al sur del Cerro Caloso, y conforma la Sierra Los Chinos.

Tiene un espesor de 520 m (Monreal y Longoria, 2000b), sobreyace de manera normal a la Formación Agua Salada y está sobreyacida discordantemente por la Formación Los Picachos (Figuras 2 y 3), ya que los estratos de la Formación Lampazos se encuentran cortados por los estratos de la unidad Los Picachos en el flanco sur del Cerro Caloso en la base de esta última se encuentra un conglomerado de clastos de caliza.

La Formación Los Picachos fue definida en el área de Lampazos por Herrera y Bartolini (1983), y más tarde redefinida por González-León (1988) y Monreal y Longoria (2000a). En la Sierra Los Chinos, esta formación está compuesta por tres unidades; de la base a la cima: a) la porción inferior es un paquete de caliza delgada sobreyacida por un paquete de conglomerado principalmente por fragmentos de caliza de varios tamaños (1 mm hasta > 25 cm.) y algunos clastos de arenisca; b) la parte media la constituye una alternancia de caliza fosilífera con rudistas y orbitolínidos, lutita, conglomerado y arenisca; y c) la parte superior está compuesta por caliza delgada, arenisca delgada y caliza masiva fosilífera con rudistas y gasterópodos. Con base en sus características texturales y fauna de rudistas, miliólidos, gasterópodos, equinodermos, algas verdes y orbitolínidos, las capas de caliza de esta unidad indican ambientes marinos neríticos de aguas someras, con desarrollo local de bancos oidales de alta energía, mientras que el conglomerado de caliza en la base, es evidencia de retrabajo de una plataforma marina (Monreal y Longoria, 2000b). Scott y González-León (1991) asignaron a la Formación Los Picachos una edad de Albiano superior, sin embargo Monreal y Longoria (2000b) basados en la
114 Santa María y Monreal

Figura 2.Mapa geológico del área de estudio (Modificado de Monreal y Longoria, 2000).
La Formación Los Picachos en la Sierra de Los Chinos, Sonora, México 115
de esta formación no se encuentra expuesta, ya que ésta o se encuentra erosionada o se encuentra sobreyacida discordantemente por la secuencia volcanosedimentaria.
2.2. Cretácico Superior

La secuencia del Cretácico Superior está compuesta por una alternancia de limonita y arenisca arcillosa de estratificación delgada con intercalaciones de tobas, aglomerados y andesitas y lentes de conglomerado en la cima constituido por fragmentos de roca volcánica, esta secuencia aflora en la parte noreste del cerro Álamo (Figura 2). La edad de esta secuencia es asignada al Cretácico Superior, debido a que sobreyace discordantemente a la Formación Los Picachos del Albiano medio-superior, en base a sus relaciones estratigráficas, así como su parecido litológico con la Formación Tarahumara (Amaya-Martínez y González, 1993; Mc Dowell et al., 1994).

2.3. Terciario
La tercera secuencia esta constituida por roca volcánica (ignimbrita) y conglomerado de la Formación Baucarit. Esta secuencia aflora en la porción noreste y suroeste de la región de estudio (Figura 2). La edad de esta secuencia es del Terciario (Oligoceno-Mioceno).

3. Geología estructural
Las estructuras más sobresalientes en el área de estudio son anticlinales y sinclinales verticales y recumbentes, con longitudes desde decenas de metros hasta 2 km. Estas estructuras tienen orientaciones NW- SE con vergencias tanto al SW como al NE (Cerro Álamo). Otros pliegues se encuentran con sus ejes girados o torcidos como puede observarse en la Figura 2, esto es fácil de reconocer ya que su vergencia cambia en direcciones opuestas, estos pliegues se pueden observar en el anticlinal de la Sierra Los Chinos, los cerros Álamo, Agua Caliente, y el anticlinal Agua Salada; mientras las estructuras sinclinales conforman los cerros Caloso y Agua Caliente (Figura 2).

Otras estructuras son las fallas de tipo normal e inverso, las fallas de tipo normal delimitan algunos contactos entre las formaciones Cretácicas y entre la Formación Lampazos y las rocas volcánicas; mientras que las fallas inversas se observan al noreste del cerro Álamo, donde la Formación Los Picachos cabalga a la secuencia vulcanosedimentaria, ya que los estratos de la Formación los Picachos se encuentran topográficamente sobre las rocas de la unidad volcanosedimentaria y en su contacto se encuentran las rocas cizalladas y deformadas. Este cabalgamiento pudo haber ocurrido al final del Cretácico representando el evento Laramide (Calmus y Radelli, 1987, González-León, et. al., 1992). Posterior a
Figura 3. Columna estratigráfica de la zona de estudio
presencia de Colomiella sp. y Favusella sp., presentes en la base de la unidad, consideraron que ésta tiene una edad del Albiano medio al Albiano superior. La Formación Los Picachos aflora en el Cerro el Caloso y en el Cerro Álamo donde tiene un espesor de 520 m (Figuras 2 y 4). La cima
116 Santa María y Monreal
Figura 4. Perfil esquemático de la sección Álamo, mostrando las secuencias litoestratigráficas que contiene la Formación Los Picachos.

este evento se originó el emplazamiento de los intrusivos terciarios de edad eocénica (Laguna-Montiel, 2003; Monreal y Longoria, 2000b), localizados en la Sierra Los Chinos y en la porción sureste del cerro Caloso (Figura 2).
4. Litoestratigrafía de la Formación Los Picachos

Para este trabajo se estudió una sección de la Formación Los Picachos ubicada en la porción sur del cerro Álamo, con una longitud de 1.5 kilómetros que corta al flanco sureste del anticlinal del Cerro Álamo (Figura 2). Para el estudio de esta sección estratigráfica la Formación Los Picachos se dividió en 4 unidades que de la base a la cima comprende (Figura 4):
Unidad A. Esta unidad está formada por un conglomerado de capas masivas con intercalaciones delgadas de arenisca y lutitas de color café.

El conglomerado está formado por clastos de caliza subredondeados a angulosos y con tamaños que van de 1.5 a 25 cm de diámetro en una matriz arenosa calcárea. Los fragmentos de fósiles contenidos en los clastos pueden identificarse como provenientes de la Formación Espinazo del Diablo de la región de Lampazos.

Unidad B. La unidad B está compuesta por 4 paquetes litológicos, que de la base a la cima son: a) caliza color gris oscuro de estratificación delgada, con fragmentos de rudistas (Coalcomana sp.), gasterópodos, orbitolínidos, así como nódulos de pedernal; b) conglomerado de clastos pequeños (guijarros) y arenisca de grano fino color café claro; c) caliza color gris oscuro de estratificación gruesa; con fósiles (rudistas y gasterópodos), pedernal en forma de nódulos y capas delgadas de calizas oolíticas de color gris oscuro; d) caliza areno-arcillosa en estratos delgados.

Este paquete tiene un espesor de 146.5 m.
Unidad C. Esta unidad la constituyen 5 paquetes litológicos, de la base a la cima a) caliza arcillosa de estratificación delgada (en ciertas partes se observa brechoide) con gasterópodos, b) arenisca de grano fino color café, c) caliza color gris oscuro con arcilla y arena de estratificación delgada, d) caliza oolítica de color gris oscuro de estratos delgados; e) caliza delgada arcillosa con algunas intercalaciones de capas de caliza oolítica. Esta unidad tiene un espesor de 175.5 m.

Unidad D. Esta unidad esta compuesta por seis paquetes litológicos; de la base a la cima: a) caliza gruesa color gris oscuro, presenta vetillas rellenas de calcita, nódulos de pedernal y algunos fósiles (rudistas y gasterópodos); b) caliza delgada color gris oscuro con arcilla y nódulos de óxidos de fierro rellenando cavidades en ciertos intervalos; c) caliza oolítica, d) caliza de estratificación delgada con rudistas, gasterópodos y corales ; e) arenisca de grano fino color café; y f) caliza de estratos delgados sin fósiles. Esta unidad tiene un espesor de 113.5 m.

5. Microfacies y ambientes sedimentarios de la Formación Los Picachos
La sección Álamo se dividió en 8 microfacies, repitiéndose algunas de ellas a lo largo de la formación (Figura 5).
Microfacies 1. La microfacies 1 (MFCA-1)
La Formación Los Picachos en la Sierra de Los Chinos, Sonora, México 117
123456789101112131415161718192021

Figura 5. Microfacies de la Formación Los Picachos en la sección Álamo 1.Vista general de la microfacies MFCA-1, conglomerado de caliza con miliólidos, intraclástos y pellets en matriz arenosa (clásto). Luz natural. Barra = 100 micras. 2.-Conglomerado de caliza con orbitolínidos (clásto) (orbitolínidos) (MFCA-1). Luz natural. Barra = 500 micras, 3.- Microfacies 2 (MFCA-2) (foraminíferos planctónicos, ostrácodos). Luz natural. Barra = 500 micras, 4.- Calciesfera (MFCA-2). Nicoles cruzados. Barra = 500 micras, 5.- Miliólido (MFCA-2). Luz natural. Barra = 500 micras, 6.- Foraminífero bentónico (MFCA-2). Luz natural. Barra = 100 micras, 7.- Microfacies 3 (MFCA-3) (oolitas y pellets). Luz natural. Barra = 500 micras, 8.- Oolitas (MFCA-3). Luz natural. Barra = 100 micras, 9.- Microfacies 4 (MFCA-4) (foraminífero bentónico). Nicoles cruzados. Barra =500 micras, 10.- Miliólido (MFCA-4). Luz natural. Barra =100 micras, 11.- Orbitolínidos y calciesfera (MFCA-4). Luz natural. Barra =100 micras, 12.- Oolitas (MFCA-4). Luz natural. Barra =100 micras, 13.- Microfacies 5 (MFCA-7) (foraminífero planctónico). Luz natural. Barra =500 micras, 14.- Calciesfera (MFCA-5). Nicoles cruzados. Barra =500 micras, 15.- Microfacies 6 (MCFA-6) (Miliólidos, ostrácodos). Luz natural. Barra = 500 micras, 16.- Miliólido (MFCA-6). Luz natural. Barra = 500 micras, 17.- Microfacies 7 (MFCA-7) (Oolitas, pellets y Miliólido). Luz natural. Barra = 500 micras, 18.- Orbitolínido, pelecípodo (MFCA-7). Luz natural. Barra = 500 micras, 19.- Microfacies 8 (MFCA-8) (Pellets, foraminíferos bentónicos). Luz natural. Barra = 500 micras, 20.- Ostrácodo y oolita (MFCA-8). Luz natural. Barra = 100 micras, 21.- Ostrácodo (MFCA-8). Luz natural. Barra = 500 micras).
118 Santa María y Monreal

Conglomerado de clastos de caliza en una matriz de arenisca calcárea arenosa, los clastos de caliza presentan una textura grainstone y un contenido principal de intraclástos, miliólidos, pelets y orbitolínidos, además de algunas venas de disolución y cuarzo, incluidos en una matriz arenosa. El ambiente probable de esta facies es marino nerítico medio en el margen de la plataforma. Se presenta solo en la unidad A (muestra Álamo).

Microfacies 2. La microfacies 2 (MFCA-2) presenta texturas mudstone, wackestone y packstone, contiene trazas de foraminíferos bentónicos y planctónicos, miliólidos, calciesferas y ostrácodos. Esta microfacies se formó en un ambiente marino nerítico medio a exterior y se presenta en la parte inferior de la unidad B (muestras Ch-94 a Ch-87), así como en la parte inferior de la unidad D (muestras Ch-1 a Ch-3).

Microfacies 3. La microfacies 3 (MFCA-3) presenta texturas wackestone packstone y grainstone y contenido principal de oolitas, pelets y ostrácodos. El ambiente de esta microfacies es marino nerítico medio con desarrollo de bancos o acumulaciones ooidales. Se presenta en la cima de la unidad B (muestras Ch-84 a Ch-79) y dos veces en la parte superior de la unidad C (muestras Ch-72 y Ch- 67).

Microfacies 4. La microfacies 4 (MFCA-4) presenta texturas mudstone y wackestone, y un contenido microfósil menor de foraminíferos bentónicos, miliólidos, orbitolínidos, calciesferas, oolitas y ostrácodos. Su ambiente es nerítico medio con desarrollo de lagunas. Constituye la mayor parte de la unidad C (muestras Ch-79, Ch-78, Ch-77, Ch-75, Ch-74, Ch-73, Ch-70, Ch-69, Ch-68, Ch-66, Ch-65).

Microfacies 5. La microfacies 5 (MFCA-5) presenta textura mudstone y un contenido microfósil menor de foraminíferos planctónicos, calciesferas y ostrácodos. Su ambiente es marino nerítico medio a exterior y se presenta en la parte inferior media de la unidad D (muestra Ch-4).

Microfacies 6. La microfacies 6 (MFCA-6) presenta texturas packstone y contenido microfósil principal de miliólidos, así como trazas de foraminíferos bentónicos y planctónicos, pelets y ostrácodos. Su ambiente es marino nerítico medio a exterior con desarrollo de lagunas y se presenta en la parte media de la unidad D (muestra Ch-5).

Microfacies 7. La microfacies 7 (MFCA-7) presenta texturas wackestone, packstone y grainstone y un contenido de oolitas, pellets, foraminíferos planctónicos y bentónicos, miliólidos, orbitolínidos, y ostrácodos. Su ambiente es marino nerítico medio a exterior con desarrollo de bancos o acumulaciones y se presenta en la parte media superior de la unidad D (muestra Ch-6, Ch-7, Ch-8).

Microfacies 8. La microfacies 8 (MFCA-8), presenta texturas packstone y un contenido principal de pelets, así como trazas de oolitas, ostrácodos y foraminíferos bentónicos. Su ambiente es marino nerítico medio y se presenta en la parte superior de la unidad D (muestras Ch-9, Ch-10).
6. Discusión
Anteriormente las unidades litoestratigráficas que conforman la Sierra Los Chinos habían sido asignadas a las unidades del Grupo Bisbee (Grijalva y Cubillas, 1990 y Grijalva et al., 1994), otros pensaban que estas unidades no pertenecían al Grupo Bisbee (Pubellier, 1987), pero recientemente estas unidades han sido relacionadas con la rocas del área de Lampazos del este de Sonora y consecuentemente con la estratigrafía de Chihuahua, ya que la estratigrafía del grupo Bisbee es en general caracterizada por una secuencia clástica con un intervalo de rocas carbonatadas en su parte media, mientras que la secuencia del área de Lampazos se caracteriza por ser un intervalo constituido por más rocas carbonatadas (lutita calcárea fosilífera, caliza; fosilífera, y arenisca calcárea); por lo que se evidencia la relación paleogeográfica y tectónica de la secuencia expuesta en la Sierra Los Chinos con el Cinturón Tectónico de Chihuahua y no con el Grupo Bisbee de Sonora (Monreal y Longoria, 2000, Monreal, et al., 2000, Santa Maria y Monreal, 2001, 2002).

Este trabajo se enfocó al estudio detallado de la estratigrafía y los ambientes de depósito de la Formación Los Picachos expuesta en la Sierra Los Chinos, con base en el estudio de sus microfacies, y con ello se pretende aportar más en el conocimiento de la paleogeografía durante el Cretácico Temprano en el estado de Sonora.
En la Formación Los Picachos expuesta en el área de Lampazos, también existe un conglomerado en la base, pero es de espesores más pequeños y este se encuentra descansando sobre la Formación Espinazo del Diablo y contiene clastos derivados de dicha formación (Monreal y Longoria, 2000a). Sin embargo en la Sierra Los Chinos la Formación Los Picachos, cuyos clastos parecen también haber sido derivados de la Formación Espinazo del Diablo, descansa discordantemente sobre la Formación Lampazos, habiendo sido erosionada completamente la Formación Espinazo del Diablo en la Sierra Los Chinos (Figura 6).

Esta discordancia en la base de la Formación Los Picachos es evidencia de un episodio tectónico que ocurrió al final de Albiano o principios del Cenomaniano, que no había sido reconocido en este intervalo de tiempo en Sonora, por lo que su análisis más detallado será de gran importancia para profundizar en el conocimiento de los eventos tectónicos que se llevaron a cabo en este tiempo geológico.

La deformación de las rocas cretácicas en esta área es similar al estilo de deformación de rocas Mesozoicas en Coahuila, Nuevo León, y especialmente a las del Cinturón Tectónico de Chihuahua, por lo que podemos entonces atribuir el estilo de deformación de las rocas de la Sierra Los Chinos a la tectónica transpresiva del norte-noreste de México (Longoria, 1985, 1994, 1998; Monreal, 1993; Monreal y Longoria, 1995).
La Formación Los Picachos en la Sierra de Los Chinos, Sonora, México 119

7. Conclusiones
La Formación Los Picachos expuesta en la parte sur de la Sierra Los Chinos en el cerro Álamo se separó en cuatro paquetes litoestratigráficos (unidades A-D) para su estudio detallado y se midió un espesor de 560 m.
Con base en el estudio petrográfico, la sección Álamo se dividió en 8 microfacies (MF1-MF10). Las características texturales que presentan las rocas de esta sección, así como su contenido faunístico indican que los sedimentos se depositaron en un ambiente marino somero nerítico exterior con desarrollo local de bancos ooidales y de biohermas de rudistas.

La presencia de rudistas dentro de los clastos que constituyen un paquete de conglomerados cerca de la base, así como del rudista Coalcomana sp., indicativo del Albiano-Cenomaniano en la unidad A y de orbitolínidos y calciesferas (Pithonella ovalis) del Albiano-Cenomaniano (Watkins, 1988) cerca de la cima (unidad D, Microfacies 5), nos permite asignar la secuencia que conforma la Formación Los Picachos al Albiano, sin embargo en el área de Lampazos Monreal y Longoria (1999) reportan la presencia de Colomiella sp y Favusella sp, en la base de la unidad, que son indicativos del Aptiano superior al Albiano inferior (Longoria, 1984), mientras que Scott y González-León (1991) asignan la Formación Los Picachos al Albiano superior.

Las principales estructuras que se encuentran en la Sierra Los Chinos son pliegues y fallas, los pliegues presentan sus ejes rotados, ya que sus vergencias cambian en direcciones opuestas (NE y SW), mientras que el fallamiento, lo representan fallas normales e inversas, las primeras limitan algunos contactos entre la Formación Lampazos con la rocas ígneas (tobas), mientras que las fallas inversas se manifiestan por el cabalgamiento de la Formación Los Picachos, del Cretácico Inferior, sobre la secuencia vulcanosedimentaria del Cretácico Superior. Se cree que este cabalgamiento haya ocurrido al final del Cretácico y corresponda con el evento Laramide.

Es importante mencionar que las microfacies de la Formación Los Picachos evidencian ambientes de depósito de aguas someras en una plataforma carbonatada, sin embargo la evidencia de una discordancia y un conglomerado depositado en ambientes marinos someros en la base de esta secuencia es una clara evidencia de movimientos tectónicos en el área durante el Albiano, aspecto que no había sido identificado anteriormente para este periodo de tiempo, en Sonora, siendo evidencia de que este intervalo de tiempo geológico no fue tan “tranquilo” como se ha planteado, al menos no en toda la extensión de la plataforma carbonatada del norte de México.

Figura 6. Correlación entre el área de la Sierra de Los Chinos, Lampazos, Grupo Bisbee y Cuenca de Chihuahua.
120 Santa María y Monreal

8. Agradecimientos
Este trabajo se llevo a cabo con el apoyo del proyecto CONACYT No. 28307-T No. 28307-T, “Estratigrafía y Paleogeografía del Albiano del Norte de México”, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), llevado a cabo por el Dr. Rogelio Monreal Saavedra de la Universidad de Sonora en colaboración con el Dr. José Longoria de la Florida Internacional University. Este trabajo fue una parte de la tesis de maestría en la Universidad de Sonora, quiero agradecer a todas las personas que de alguna manera contribuyeron para la realización de este trabajo, así como los revisores anónimos y al Dr. Carlos González León por sus comentarios hechos al manuscrito.

9. Referencias
Amaya-Martínez, R., González, M.M., 1993, Las rocas volcánicas de la Formación Tarahumara y su relación con las secuencias volcanosedimentarias en la porción centro-oriental del estado de Sonora (resumen), en III Simposio de la Geología de Sonora y áreas adyacentes: Instituto de Geología, Universidad Nacional Autónoma de México y Departamento de Geología Universidad de Sonora, Hermosillo, Sonora, 1.
Calmus, T., Radelli, L., 1987, Mid-Cretaceous orogeny and Laramide of Sonora and Baja California: Boletín del Departamento de Geología, Universidad de Sonora, 4(1-2), 51-56.
Flügel, E., 1982. Microfacies analysis of limestones: Springer-Verlag Berlin and Heidelberg GmbH & Co. KG., 633p.
González-León, C., Buitrón, B.E., 1984, Bioestratigrafía del Cretácico Inferior del área de Lampazos, Sonora, México (memoria), en III Congreso Latinoamericano de Paleontología: Instituto de Geología, Universidad Nacional Autónoma de México, 371-377.
González-León, C. M., 1988, Estratigrafía y geología estructural de las rocas sedimentarias cretácicas del área de Lampazos, Sonora: Revista del Instituto de Geología, Universidad Nacional Autónoma de México, 7(2), 149-162.
González-León, C., Roldan-Quintana, J., Rodríguez, P. E., 1992, Deformaciones Sevier y Laramide, su presencia en Sonora: Boletín del Departamento de Geología, Universidad de Sonora, 9(1), 1-18.
Grijalva, A.S., Cubillas, R., 1990, Geología del área de Sahuaripa: Gobierno del Estado de Sonora, Dirección de Fomento Minero, reporte inédito, 60 p.
Grijalva, A.S., Fernández, M.A., Cubillas, R., 1994, Estratigrafía y yacimientos minerales de la región de Badesi, Municipio de Sahuaripa, Sonora. Escala 1: 50, 000: Gobierno del Estado de Sonora, Dirección de Fomento Minero y Centro de Estudios Superiores del Estado de Sonora, Publicación No. 14, 42 p.
Grijalva-Noriega, J., 1991, Sobre el Cretácico Temprano en Sonora y áreas adyacentes: Boletín del Departamento de Geología, Universidad de Sonora, 8(2), 1-18.
Herrera, S. y Bartolini, C., 1983, Geología del área de Lampazos Sonora: Universidad de Sonora, Hermosillo, Sonora, México, tesis profesional, 120 p.
Laguna-Montiel, A., 2003, El skarn polifásico de W-Au La Gloria, Municipio de Sahuaripa, Sonora: Universidad de Sonora, Hermosillo, Sonora, México, tesis de maestría, 72p.
Longoria, J.F., 1984, Cretaceous biochronology from the Gulf of Mexico region based on planktonic microfossils: Micropaleontology, 30, 225-242.
Longoria, J.F., 1985, Tectonic transpression in the Sierra Madre Oriental, northeastern Mexico: an alternative model: Geology, 13, 453-456.
Longoria, J.F., 1994, Recognition and characteristics of a strike-slip fault system in Mexico and its Mesozoic transpressional regime: implications in plate tectonics and paleogeographic reconstruction: Boletín del Departamento de Geología, Universidad de Sonora, 11(1), 77-104.
Longoria, J.F., 1998, The Mesozoic of the Mexican Cordillera in Nuevo Leon, NE Mexico, en Longoria, J.F., Krutak, P.R., Gamper, M.A. (eds), Geologic Studies in Nuevo Leon, Mexico: Sociedad Mexicana de Paleontología, A.C., Special Publication, 1-44.
Longoria, J., Monreal, R., 1991, Lithostratigraphy, microfacies, and depositional environments of Sierra La Nieve, Coahuila, Northeast, México: Revista de la Sociedad Geológica de España, 4(1-2), 7-31.
Mc Dowell, F.W., Roldán, Q.J., Amaya, M.R., González, C.M., 1994, The Tarahumara Formation a neglected component of the Laramide magmatic arc in Sonora: GEOS, Boletín de la Unión Geofísica Mexicana, Epoca II, 12(5), 76.
Monreal, R., 1993, Paleogeografía y tectónica de la cuenca de Chihuahua durante el Cretácico Inferior: Boletín del Departamento de Geología, Universidad de Sonora, 10(1) 1-20.
Monreal, R., Longoria, J.F., 1995, Transpressional deformational pattern related to basement faults in the mesozoic of northeastern Chihuahua: Boletín del Departamento de Geología, Universidad de Sonora, 12(2), 17-34.
Monreal, R., Longoria, J.F., 2000a, Stratigraphy and structure of the Lower Cretaceous of Lampazos, Sonora, (nortwest Mexico) and its relationship to the Gulf Coast succesion: Bulletin of American Association of Petroleum Geologist, 84(11), 1811- 1831.
Monreal, R., Longoria, J.F., 2000b, Lower Cretaceuos rocks of Sierra Los Chinos, east-central, Sonora: Geofísica Internacional, 39(4), 309-322.

Monreal, R., Santa María, D.A., Monreal, C.A., 2001, La Formación Los Picachos (Cretácico Inferior) en la Sierra de Los Chinos, este-central de Sonora; un conglomerado intraformacional, en XXIV Convención Internacional: Acapulco, Guerrero, México, Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México, A.C., 99-101.
Pubellier, M., 1987, Relations entre domaines cordillerain et mésogéen au nord du Mexique, étude géologique de la vallée de Sahuaripa, Sonora: Université de Paris VI, tesis doctoral, 219p.

Santa María D.A., Monreal, R., 2002, La Formación Los Picachos, en la Sierra de Los Chinos (Cerro el Álamo), Este-Central de Sonora, en VIII Encuentro en Geociencias: Hermosillo, Sonora, México, CESUES, 16-21.
Santa María D.A., Monreal, R., 2002, La Formación Los Picachos (Cretácico Inferior) en la Sierra Los Chinos, Este-Central de Sonora, en XXVII Semana Cultural de Geología: Hermosillo, Sonora, México, Universidad de Sonora (DCEYN), Departamento de Geología, 2p.
Solano Rico, 1970, Geología y yacimientos minerales del Distrito de Lampazos, Sonora: Facultad de Ingeniería, UNAM. México, tesis
profesional, 85p.
Scott, W.R., Gonzalez-León, C., 1991, Paleontology and biostragraphy of Cretaceuos rocks, Lampazos area, Sonora, Mexico, en Pérez- Segura, E., Jacques- Ayala, C. (eds), Studies of Sonoran geology: Geological Society of American Special Paper 254, 51-67.
Watkins, D.K., 1988, Paleontological results from Ocean Drilling Program Leg 101, en Austin, J.A., Jr., Schlager, W., et al., 1988, Proceedings of the Ocean Drilling Program, Scientific Results, 10, (473-480).
Manuscrito recibido: Noviembre 22, 2007
Manuscrito corregido recibido: Agosto 21, 2008
Manuscrito aceptado: Agosto 30, 2008

 


LA LAGUNA DEL NÁINARI

Un peculiar atractivo turístico producto del capricho del hombre es la laguna artificial “Laguna del Nainari” contando con un diámetro aproximado de 2 kms. Localizada en el límite poniente de la ciudad entre las calles Av. Guerrero y Padre Eusebio Kino.

Es lugar ideal para realizar deportes al aire libre, y sus dos embarcaderos propician todo tipo de actividades acuáticas, como el sky, veleo y canotaje siendo escenario de triatlones, maratones, carreras en bicicleta y todo tipo de competencias deportivas.
Encontrando también para deleite de todos, expendios de cocos helados, y restaurantes.

Este pequeño oasis es artificial, construido en 1956, uno de los grandes aciertos del Presidente Municipal René Gándara, quien abrió las compuertas hidráulicas para llenar el vaso de agua.

Antes era una región lagunera en donde se cazaban patos y se sembraba arroz.
La laguna Nainari es la novia de Obregón, donde sus galanes son los árboles que la acompañan.
La laguna Nainari es el pulmón oxigenador de la Ciudad y atractivo turístico que proporciona a la Ciudad un bello panorama, cuenta con un pequeño muelle y un botadero para lanchas. A un lado está el albergue para jóvenes turistas.

El agua está circulando constantemente, ya que está conectado al Canal Bajo con una compuerta de entrada y otra de salida.
La laguna ha sido, en los últimos años, mejor atendida y remodelada por las autoridades. Tiene en la fachada un pequeño jardín con una estatua de bronce, que es un lanzador de disco, discóbolo, que le da mucho realce.


LA PLAYA ROCOSA DEL HIMALAYA

Ver, sentir y tocar la pureza que envuelve a las playas de El Himalaya, lugar rodeado de agua; montañas, vegetación y animales, produce una sensación de paz, que uno quisiera que nunca terminara. El Himalaya está considerado como uno de los parajes más bellos del estado de Sonora, e incluso se puede decir que es virgen para los visitantes.

El nombre de El Himalaya se debe a la formación de sus montañas y a su altura, la cual da la impresión, estando arriba, de que uno se encuentra a miles de metros sobre el nivel del mar. La configuración de sus rocas es resultado de una erupción volcánica ocurrida hace miles de años, y que dejó esas grandes formaciones de piedra de una tonalidad amarillo-rojizo.

A cada lado de esta playa se encuentran dos más, Ensenada Chica, que es exclusiva para los pescadores de la región, y Peña Blanca, desde donde se puede ver una formación rocosa a lo lejos, en medio del mar, que con el paso del tiempo y la acción de las gaviotas se convirtió en una gran roca de color blanco.Son playas poco visitadas por turistas; la mayoría de las personas son pescadores o buzos que vienen del vecino estado de Arizona, entre los meses de marzo a octubre.

El Himalaya se encuentra en el municipio de Guaymas; antes de llegar a las playas están los campos agrícolas de la región llamada La Hermosura, donde se siembra trigo, papa y cártamo, ya que el agua con que se riegan estos campos es algo salada.La vegetación es desértica y en ella encontramos sahuaros, árbol del jito (que es un árbol muy grande), mezquites, palo fierro (en peligro de extinción), flores de samota, rama blanca, pitahaya, órgano (que es igual que el sahuaro pero con más brazos), etcétera.

Los animales que aquí se encuentran son el venado cola blanca, el cimarrón y el jabalí, y el pescado que más se consume es el menguado.En estos últimos años se ven buzos que vienen del estado de Arizona con fines deportivos, para observar y tomar fotografías de las especies que todavía quedan, así como de las plantas acuáticas. El recorrido que hacen es de diez días, empezando por San Carlos, de sur a norte, y terminando en Bahía Kino.

VLos buzos prefieren estos parajes por lo transparente de sus aguas, por la visibilidad, por las rocas, por sus salientes que ayudan a que no lleguen las corrientes y sobre todo por su paisaje y sus atardeceres.Por si todo esto fuera poco, en la región hay también asentamientos arqueológicos y cuevas con pinturas rupestres, que constituyen un atractivo adicional.

SI VAS A EL HIMALAYALlegar hasta El Himalaya es relativamente fácil: siga la autopista núm. 15 saliendo de Guaymas rumbo a Hermosillo, y tras recorrer 34 km llegará al entronque de Los Arrecifes; aquí tome a la izquierda por la carretera pavimentada (núm. 61 estatal) hacia Galván, hasta llegar al poblado de El Bajío. Luego tome hacia la izquierda por un camino de brecha otros 23 km y llegará a este rincón de playas y rocas.


NUTRIAS DEL RÍO YAQUI

Poco se conoce en la actualidad acerca de las Nutrias o perros de agua (Latra longicaudis annectens) del  ío Y yaqui or tanto, es necesario conocer su distribución actual y el estado de conservación que tienen sus poblaciones en las vertientes de la Sierra Madre, las más caudalosas del Estado de Sonora, cuya información confirmaría la hipótesis de que el flujo de las aguas hacia el sur es la principal barrera geográfica en la distribución hacia el norte de esta especie neotropical, que no está presente en los Estados Unidos en donde se encuentra la nutria del norte (Lutra canadensis).

Para este propósito se planeó una expedición (Mayo de 1995) en la que también visitamos nidos de águila calva (Halineetus leuccehalus) al río Yaqui que ha sido recorrido por varios investigadores en busca de registros de peces, aves y mamíferos.

La literatura de los peces de este río, al igual que la de las aves, es extensa; en cambio la de los mamíferos es magra.

El río Bavispe, el cual se convierte en río Yaqui a partir de la confluencia con el río Aros, está bordeado en casi toda su extensión por grandes, poco accesibles e impresionantes acantilados -el perfecto hábitat para las nutrias – con rápidos, pozas grandes y profundas en donde abundan los peces y otras presas. La vegetación riparia es un corredor por donde las especies tropicales tanto de plantas como de anímales penetran hacia el norte del estado.

Esta vegetación estámuy contrastada ya que incluye especies tropicales cerca del cauce del río y especies típicas del desierto sonorense más alejadas de éste. Se comenzó el descenso en canoa con el fin de revisar minuciosa y silenciosamente las orillas de las porciones más anchas de los ríos; desde el río Bavispe en Granados hasta el lugar llamado Panga en el río Yaqui, cerca de Sahuaripa.

Observamos la rivera de los afluentes del río Bavispe, el río Bacadehuachi, el río Aros y el río Yaqui, en busca de rastros, madrigueras, comederos y otras evidencias indirectas de la presencia de perros de agua en áreas específicas como pozas de agua grandes, sombreadas y apartadas (en otros ríos la especie se distribuye preferentemente en estos).

Seguimos los rastros hasta las madrigueras, los comederos, las estaciones de marcaje con orines y las letrinas y obtuvimos registro directo al observar en dos ocasiones a individuos de esta especie, en la confluencia del río Aros, vimos a un individuo joven, solitario, descansando en una barra de arena que divide al río Yaqui del río Aros, al vernos corrió y se zambulló; la segunda vez, en una gran poza del río Yaqui, la nutria estaba echada en una cornisa de piedra tomando el sol del medio día, cuando nos vio, brincó y se zambulló de un clavado en las aguas de una profunda poza del río.

También, se aplicaron algunas encuestas a los habitantes de la región (rancheros, agricultores y pescadores) para saber si conocían o no a las nutria -con el fin de evaluar sus hábitos y nombres vulgares que reciben, esto con el fin de evaluar el uso actual de que puedan ser objeto, si están sujetas a una caza local o si son fuente de ingresos alternativos con la venta de sus pieles como en otras regiones del país.

Visitamos las tenerías regionales y obtuvimos la piel de un macho joven en Granados a orillas del río Bavispe, con la que comprobé que se trataba de la nutria de río neotropical (Lutra longicaudis annectens). La población de nutrias en el río Bavíspe-Yaqui es abundante en varios lugares aislados, no perturbados,en donde no hay pesca artesanal o extracción de agua para irrigación y en donde la actividad humana principal es la engorda de ganado. Escasea en áreas perturbadas por irrigación v usos industriales como la minería.P

Existe la cacería ilegal, pero gracias a los habitos crepusculares y nocturnos de la especie se dificulta su cacería.
En términos generales, la especie se encuentra poco perturbada y sus poblaciones son abundantes en las áreas de más difícil acceso. Un análisis somero de la dieta nos indicó que se alimentan principalmente de peces (95 %), siendo los comunes el bagre de canal (ctaiurus partetstus), el bagre amarillo (Ameiurus nielas), el bagre de cabeza plana (Pylodictis Olivaris) la lobina negra [Micropeterus salmoides), la tilapia (Tilapia Spp) todas ellas especies introducidas, y el bagre (Ictalurus pricei) y la sardina del Yaqui [Nitropis formusos) especies nativas que están siendo desplazadas de su hábitat por estas especies exóticas.

Encontramos también algunas plumas, restos de piel, huesos de anfibios y restos de insectos, constituyendo el 5% restante. Es importante hacer notar que la mayor parte de la dieta está constituida por fauna introducida, lo que probablemente ha influido positivamente en el crecimiento de la población de nutrias del río Yaqui (en otras regiones de México, las nutrias se alimentan en un 84.2%. de crustáceos).

Las áreas preferenciales para la ubicación de las madrigueras fueron las riberas rocosas, dentro de profundas grietas, o en áreas de muy densa vegetación a lo largo de pequeños arroyos que desembocan en el cauce principal.

Las nutrias del río Yaqui necesitan ser protegidas contra los desarrollos mineros, drenajes urbanos y el uso extensivo del agua a lo largo de la zona estudiada. Se recomienda la creación de una zona de protección de la nutria de río (y del águila calva) a lo largo de estos 135 km. de recorrido ya que en esta área encontramos una población de buen tamaño de nutrias de río y algunos de los pocos nidos de águila calva en territorio nacional.

 


CHUPARROSA

LA MIGRACIÓN DE CHUPARROSAS EN SONORA CHUPARROSAS DE LA MIGRACIÓN EN SONORA

Las chuparrosas capturan nuestra imaginación con sus deslumbrantes colores como piedras preciosas, sus valientes personalidades y su capacidad de vuelo única. Las chuparrosas capturan nuestra imaginación con sus deslumbrantes colores como piedras preciosas, sus valientes personalidades y su capacidad de vuelo única.

No puedes ignorar su gusto por la vida o su energía interminable cuando zumban de flor en flor como pequeños arco iris con alas. No puedes ignorar su gusto por la vida o su energía interminable cuando zumban de flor en flor como pequeños arco iris con alas.Las chuparrosas viven solamente en el Continente Americano y hay cerca de 340 especies desde la punta de América del Sur hasta el sur del Canadá.

Las chuparrosas viven solamente en el Continente Americano y hay cerca de 340 especies desde la punta de América del Sur hasta el sur del Canadá. Dieciséis de éstas se encuentran en Sonora al noroeste de México. Dieciséis de éstas se encuentran en Sonora al noroeste de México. En las latitudes tropicales donde las plantas florecen todo el año, no tienen necesidad de emigrar, pero en las áreas con estaciones más marcadas las regiones de las chuparrosas son más dinámicas debido a que ellas buscan flores con néctar abundante.

En las latitudes tropicales donde las plantas florecen todo el año, no tienen necesidad de emigrar, pero en las áreas con estaciones más marcadas las regiones de las chuparrosas son más dinámicas debido a que ellas buscan flores con néctar abundante.

En el Desierto Sonorense del centro de Sonora, grandes áreas del matorral del desierto han sido convertidas a pastizales de zacate buffel (Pennisetum ciliare). En el Desierto Sonorense del centro de Sonora, grandes áreas del matorral del desierto han sido convertidas a pastizales de Zacate buffel (Pennisetum ciliare). Esta claro que hay una necesidad de estudio y protección de estos polinizadores importantes. Esta claro que hay una necesidad de estudio y protección de estos importantes polinizadores.

Superior: Chuparrosa cabeza colorada o Anna (Calypte anna). Superior: Chuparrosa cabeza colorada o Anna (Calypte anna). Arriba: Chuparrosa cola ancha (Selasphorus platycercus). Arriba: Chuparrosa cola ancha (Selasphorus Platycercus). Derecha: Chuparrosa cabeza colorada (Calypte anna). Derecha: Chuparrosa cabeza colorada (Calypte anna).

Las flores de colores brillantes y las resplandecientes chuparrosas bailan un alocado tango evolucionario cuando los polinizadores hambrientos siguen estaciones de floración consecutivas, a lo largo de rutas en escalas locales a continentales. Las flores de colores brillantes y las resplandecientes chuparrosas bailan un tango alocado evolucionario cuando los polinizadores hambrientos siguen estaciones de floración consecutivas, a lo largo de rutas en escalas locales una continentales.

Para algunas especies, el cambio estacional en territorio puede ser un simple movimiento en elevación al subir y bajar una sierra. Para algunas especies, el cambio estacional en territorio puede ser un simple movimiento en elevación al subir y bajar una sierra. En Sonora, la chuparrosa tornasol (Cynanthus latirostris) se alimenta del ocotillo (Fouquieria splendens) en el desierto en abril y de salvias (Salvia spp.) en los bosques de encino de una sierra ‘isla del cielo’ en agosto. En Sonora, la chuparrosa Tornasol (Cynanthus latirostris) se alimenta del Ocotillo (Fouquieria splendens) en el desierto en abril y de salvias (Salvia spp.) En los bosques de encino de la sierra una ‘isla del cielo’ en agosto.

Algunas especies como la chuparrosa de copete lila o blanquita (Amazilia violiceps) extienden su territorio distancias modestas de Sonora a Arizona en los meses de verano. Algunas especies como la chuparrosa de copete lila o Blanquita (Amazilia violiceps) extienden su territorio distancias modestas de Sonora de Arizona una en los meses de verano. Otras chuparrosas que se encuentran en Estados Unidos emigran miles de kilómetros dos veces al año. Otras chuparrosas que se encuentran en Estados Unidos emigran miles de kilómetros dos veces al año.

La cobriza (Selasphorus rufus), la cola ancha (Selasphorus platycercus), la cabeza prieta o barbinegra (Archilochus Alexandra) y otras chuparrosas emigran desde su territorio invernal en Colima y Jalisco al occidente de México a su territorio de anidación veranero en el Pacífico Noroeste ya sea en el Canadá o Alaska. La Cobriza (Selasphorus rufus), la cola ancha (Selasphorus Platycercus), la cabeza prieta o barbinegra (Archilochus Alexandra) y otras chuparrosas emigran desde su territorio invernal en Colima y Jalisco al occidente de México a su territorio veranero de anidación en el Pacífico Noroeste ya sea en el Canadá o Alaska.Antes de emigrar, las chuparrosas se vuelven unas maquinitas comedoras voraces y pueden subir del 25 al 50% del total de su peso en grasa, esto en sólo unos cuantos días. Antes de emigrar, las chuparrosas se vuelven unas maquinitas comedoras voraces y pueden subir del 25 al 50% del total de su peso en grasa, esto en sólo unos cuantos días.

Las reservas de grasa abastecen de potencia el largo viaje, produciendo el doble de energía y agua como lo hacen los carbohidratos y proteínas. Las reservas de grasa de potencia abastecen el largo viaje, produciendo el doble de energía y agua como lo hacen los carbohidratos y proteínas. ¡Es casi inconcebible que una chuparrosa pueda volar de 800 hasta cerca de 1000 km por 20 o 24 horas sin parar para cargar combustible! ¡Es casi inconcebible que una chuparrosa pueda volar de 800 hasta cerca de 1000 kilometros por 20 o 24 horas sin parar para cargar combustible!

Conservación Conservaciónalt

Conservar una especie migratoria es como tratar de pintar un blanco en movimiento. Conservar una especie migratoria es como tratar de pintar un blanco en movimiento.Las chuparrosas viven en áreas geográficas diferentes en varias temporadas del año y los hábitats críticos para su supervivencia pueden estar amenazados en cualquier lugar a lo largo de sus rutas de migración. Las chuparrosas viven en áreas geográficas diferentes en varias temporadas del año y los hábitats críticos para su supervivencia pueden estar amenazados en cualquier lugar a lo largo de sus rutas de migración.Muchas de ellas emigran a lo largo de la costa donde los desarrollos turísticos y habitacionales, granjas camaroneras y carreteras costeras disminuyen los sitios de descanso disponibles en los hábitats naturales. Muchas de ellas emigran a lo largo de la costa donde los desarrollos turísticos y habitacionales, carreteras y granjas camaroneras costeras disminuyen los sitios de descanso disponibles en los hábitats naturales. En las llanuras costeras del sur de Sonora y gran parte de Sinaloa, inmensas áreas de matorral espinoso de piedemonte y selva baja caducifolia han sido desmontadas para la agricultura comercial en gran escala. En las llanuras costeras del sur de Sonora y gran parte de Sinaloa, inmensas áreas de matorral espinoso de piedemonte y selva baja caducifolia han sido desmontadas para la agricultura comercial en gran escala.

En un día esplendoroso de abril del 2000, Rubén Coronado, un ranchero de 65 años, alto, con buena condición física, de cara amable tostada por el sol y Clarisa, su nieta de cuatro años, observaron con gran admiración como las chuparrosas recién anilladas posadas en sus manos sacudieron sus alas y volaron. En un esplendoroso día de abril del 2000, Rubén Coronado, un ranchero de 65 años, alto, con buena condición física, de cara amable tostada por el sol y Clarisa, su nieta de cuatro años, observaron con gran admiración como las chuparrosas recién anilladas posadas en sus manos sacudieron sus alas y volaron. Ruth Russell había terminado de tomar medidas detalladas de una docena de aves capturadas en redes de niebla y trampas y estaba compartiendo las maravillas de las chuparrosas con nuestros amigos del Rancho La Palmita. Ruth Russell había terminado de tomar medidas detalladas de una docena de aves capturadas en redes de niebla y trampas y estaba compartiendo las maravillas de las chuparrosas con nuestros amigos del Rancho La Palmita.

Esta gozosa introducción de gente sencilla a las extraordinarias gemas del vuelo sucedió en una de las 15 excursiones para observar chuparrosas cobrizas en Sonora, de 1999 al 2003, durante el Programa de Polinizadores Migratorios (PPM) patrocinado por la Turner Foundation y el Nacional Fish and Wildlife Service y operado por el Museo del Desierto con la ayuda y cooperación de varias instituciones e individuos (ver www.desertmuseum.org/pollination/).

Esta gozosa de gente sencilla introducción a las gemas extraordinarias del vuelo sucedió en una de las 15 excursiones para observar chuparrosas cobrizas en Sonora, de 1999 al 2003, durante el Programa de Polinizadores Migratorios (PPM), patrocinado por la Fundación Turner y el Nacional de Pesca y Wildlife Service y operado por el Museo del Desierto, con la ayuda y cooperación de varias instituciones e individuos (ver www.desertmuseum.org/pollination/).

Arriba: Chuparrosa cola ancha (Selasphorus platycercus). Arriba: Chuparrosa cola ancha (Selasphorus Platycercus). Izquierda: Chuparrosa tornasol (Cynanthus latirostris). Izquierda: Chuparrosa Tornasol (Cynanthus latirostris). Foto por Donald Knight Foto por Donald Knight

Cada año, la chuparrosa cobriza viaja de ida y vuelta desde el sur de México a Alaska, la migración más larga de un ave comparada con el tamaño de su cuerpo. Cada año, la chuparrosa Cobriza viaja de ida y vuelta desde el sur de México a Alaska, la migración más larga de un ave comparada con el tamaño de su cuerpo.Observadores de chuparrosas con bastante experiencia como Bill y Lorene Calder, Steve y Ruth Russell, Susan Wethington, Lee Rodgers, personal del Museo del Desierto, colaboradores sonorenses y muchos otros observaron a estas carismáticas aves maratóneras en áreas de Hermosillo a Yécora, a lo largo de un transecto de elevación desde matorral del desierto Sonorense, pasando por matorral espinoso de piedemonte y selva baja caducifolia hasta los bosques de encino y de pino-encino en la Sierra Madre Occidental. Observadores de chuparrosas con bastante experiencia como proyecto de ley y Lorene Calder, Steve y Ruth Russell, Susan Wethington, Lee Rodgers, personal del Museo del Desierto, colaboradores y muchos otros sonorenses observaron a estas carismáticas aves maratóneras en áreas de Hermosillo un Yécora, a lo largo de un transecto de elevación desde el matorral del desierto Sonorense, pasando por matorral espinoso de piedemonte y selva baja caducifolia hasta los bosques de encino y de pino-encino en la Sierra Madre Occidental. Los equipos del PPM visitaron cada área durante las migraciones de primavera y de final del verano así como en el invierno y principios del verano y observaron gran variedad de chuparrosas para entender mejor la dinámica de sus comunidades locales.

Los equipos del PPM visitaron cada área durante las migraciones de primavera y de finales del verano así como en el invierno y principios del verano y observaron gran variedad de chuparrosas para entender mejor la dinámica de sus comunidades locales.

En una mañana de septiembre vimos 12 especies visitando un mirto (Stachys coccinea), lo que refleja la extraordinaria diversidad de chuparrosas en la Sierra Madre durante la migración de otoño. En una mañana de septiembre vimos 12 especies visitando un mirto (Stachys coccinea), lo que refleja la extraordinaria diversidad de chuparrosas en la Sierra Madre durante la migración de otoño. También registramos la rara presencia de la chuparrosa bigotuda o Costa (Calypte costae) en bosque de pino-encino y vimos anidando a la cola canela (Amazilia beryllina), la cejita blanca (Hylocharis leucotis), la tornasol ya la bigotuda. También registramos la presencia de la rara chuparrosa bigotuda o Costa (Calypte costae) es bosque de pino-encino y vimos un anidando la cola canela (Amazilia beryllina), la cejita blanca (Hylocharis leucotis), la Tornasol ya la bigotuda.

Como resultado del PPM se identificaron tres corredores de migración hacia el norte usados por la chuparrosa cobriza en la primavera: el Corredor de la Costa del Golfo a lo largo del Golfo de California, el Corredor de las Planicies de Sonora en el Desierto Sonorense del centro de Sonora y el Corredor de Piedemonte en el matorral espinoso de piedemonte en las colinas bajas en la base de la Sierra Madre más al este. Como resultado del PPM se identificaron tres corredores de migración hacia el norte usados por la chuparrosa Cobriza en la primavera: el Corredor de la Costa del Golfo a lo largo del Golfo de California, el Corredor de las Planícies de Sonora en el Desierto Sonorense del centro de Sonora y el Corredor de Piedemonte en el matorral espinoso de piedemonte en las colinas bajas en la base de la Sierra Madre, más al este.

Durante la migración hacia el sur en agosto y septiembre, la chuparrosa cobriza usa los corredores de la Costa del Pacífico y las Montañas Rocallosas, aunque un gran número de ellas también pasan por las elevaciones bajas de la región del Desierto Sonorense entre esos corredores de néctar. Durante la migración hacia el sur en agosto y septiembre, la chuparrosa Cobriza EE.UU. los corredores de la Costa del Pacífico y las Montañas Rocallosas, aunque un gran número de ellas también pasan por las elevaciones bajas de la región del Desierto Sonorense entre esos corredores de néctar .

En total, cerca de 1000 observaciones mejoraron en gran medida nuestro conocimiento de las migraciones de chuparrosas en Sonora, pero también nos mostraron que la ubicación de los corredores y el ritmo de movimientos son variables. En total, cerca de 1000 observaciones mejoraron en gran medida nuestro conocimiento de las migraciones de chuparrosas en Sonora, pero también nos mostraron que la ubicación de los corredores y el ritmo de movimientos son variables. Las chuparrosas fueron observadas visitando 98 especies de plantas en Sonora, 46 de estas a lo largo del transecto del este de Sonora. Las chuparrosas fueron observadas visitando 98 especies de plantas en Sonora, 46 de estas a lo largo del transecto del este de Sonora.

Aunque las plantas con flores rojas fueron las más visitadas, las chuparrosas también se observaron en muchas con flores amarillas, moradas y blancas como es típico de los trópicos. Aunque las plantas con flores rojas fueron las más visitadas, las chuparrosas también se observaron en muchas con flores amarillas, blancas y Moradas como es típico de los trópicos. Como es de esperarse, la cantidad de especies en comunidades de chuparrosas, así como la competencia por el néctar de las flores aumentó con el paso de las migrantes. Como es de esperarse, la cantidad de especies en comunidades de chuparrosas, así como la competencia por el néctar de las flores aumentó con el paso de las migrantes.

Arriba: Chuparrosa bigotuda o Costa (Calypte costae). Arriba: Chuparrosa bigotuda o Costa (Calypte costae).Foto por Donald Knight Foto por Donald Knight

Los mecanismos del PPM del Museo también incluyeron componentes educativos importantes. Los mecanismos del PPM del Museo también incluyeron importantes componentes educativos. Un total de 67 presentaciones en polinizadores migratorios y la historia natural del Desierto Sonorense se ofrecieron a más de 1500 alumnos en 22 escuelas a lo largo de corredores potenciales para la migración de chuparrosas en Sonora. Un total de 67 presentaciones en polinizadores migratorios y la historia natural del Desierto Sonorense se ofrecieron a más de 1500 alumnos en 22 escuelas a lo largo de corredores potenciales para la migración de chuparrosas en Sonora.Y las observaciones de los alumnos, maestros y personal del museo en los bebederos para chuparrosas agregaron datos importantes sobre su migración. Y las observaciones de los alumnos, maestros y personal del museo en los bebederos para chuparrosas agregaron datos importantes sobre su migración.

El éxito del Programa de Polinizadores Migratorios fue el resultado de la colaboración o apoyo de muchos individuos y organizaciones a ambos lados de la frontera: universidades, organizaciones de conservación, tribus indígenas, fundaciones y la iniciativa privada. El éxito del Programa de Polinizadores Migratorios fue el resultado de la colaboración o apoyo de muchos individuos y organizaciones a ambos lados de la frontera: universidades, organizaciones de conservación, tribus indígenas, fundaciones y la iniciativa privada. Varias personas dieron consejos valiosos o apoyo técnico entre los que se incluyen nuestros socios públicos y científicos. Varias personas dieron valiosos consejos o apoyo técnico entre los que se incluyen nuestros socios públicos y científicos.alt

Por medio de la investigación y la educación en la región del Desierto Sonorense, el Museo del Desierto y sus socios sonorenses continuarán aprendiendo sobre los polinizadores migratorios para enseñar al público sobre las chuparrosas y su papel en la polinización y fomentar la conservación a través de la identificación y protección de manchas importantes de plantas con néctar alimenticio y los hábitats donde hacen escala estas aves migratorias.

Por medio de la investigación y la educación en la región del Desierto Sonorense, el Museo del Desierto y sus socios sonorenses continuarán aprendiendo sobre los polinizadores migratorios para enseñar al público sobre las chuparrosas y su papel en la polinización y fomentar la conservación a través de la identificación y protección de manchas importantes de plantas con néctar alimenticio y los hábitats donde hacen escala estas aves migratorias


FAUNA SONORENSE

LA ONZA DE SONORA

Gregorio Quiroz Lara

Dicen que imita el llanto de los recién nacidos; que sus huellas son como las de los niños descalzos. Feroz por naturaleza y que  ataca a la gente. Que es hija de un cheetah y un puma hembra. Que Impone temor y respeto a los habitantes de la sierra.

Son pocas las personas que aseguran haber visto a la onza. Inclusive, presumen de enfrentamientos con ella. Recomiendan que si alguien tiene necesidad de internarse  en el monte, debe ir muy alerta.

“Yo Regresaba de averiguar el paradero de dos vacas, extraviadas tres días antes. Desde temprano hasta casi oscurecer, las busqué por varios sitios. No las encontré.Tanteando no me atrapara la noche en el monte, decidí volver a casa. Retornaba por una ladera tupida de pinos y encinos. En el filo del cerro, con la escasa y moribunda luz, distinguí a la onza.

La sangre se me heló de miedo. No pensé dos veces, apresuré el paso y, sorprendentemente,  la bestia aceleró también. Cautelosos ambos, paralelos avanzamos largo trecho hasta llegar a un parejo.  El pánico me atolondró, ni siquiera recordaba la pistola que traía fajada al cinto. Cuando recapacité, eché mano sobre ella y le boté el seguro. Sospeché que si me venía siguiendo la onza, en cualquier momento me atacaría, así que debía prepararme para la defensa. Me agazapé atrás del grueso tronco de un pino, aguzando los sentidos, con la fusca en la mano trataba de ubicar a la bestia. No apareció por ningún lado.

Esperé un rato, pero la onza, ni sus luces. Tal vez ya se fue, pensé. Enseguida, aun con la pistola en la mano, abandoné mi escondite para seguir mi camino. No había avanzado diez pasos, cuando desde las ramas de un encino, una gran sombra se abalanzó sobre mí. Instintivamente dispare un balazo contra el sorpresivo bulto. Para mi fortuna, la bala le penetró en el pecho. Yo salté violentamente hacia un lado,  esquivando a la fiera que cayó en seco.

 Me quedé paralizado. La bestia, con los ojos encendidos como  brazas y resoplando violentamente, se retorcía furiosa  y llena de dolor. No esperé, le solté dos balazos más que le arrancaron de las entrañas un larguísimo aullido. El animal fue dejando de moverse poco a poco, manteniendo sus ojos, llenos de ira mortal, clavados en los míos. Finalmente, después de un estirón, la onza quedó totalmente quieta.

Estuve observándola, sin dejar de apuntarle con la pistola, hasta que recuperé la calma. La noche reinaba ya. Por las crestas de los montes se asomó la luna y repartió algunos gajos de luz  entre los pinos. Casi a tientas,  busqué una rama con la que zarandeé al animal. No se movió. Puse seguro al arma y la guardé. Enseguida me dirigí a casa a toda prisa.

Mi mujer, rodeada de mis hijos, mi compadre y su familia, me esperaban afuera de la cerca del corral. Se alarmaron cuando escucharon los disparos. Mi hijo, el menor, corrió a mi encuentro. Lo levanté en brazos y, él, después de voltear para todos lados, me preguntó por  el Duke, nuestro perro. En ése instante me di cuenta que, desde un poco antes de encontrarme con la onza, lo había perdido. Al rato llega, le dije, no debe tardar.

Nos dirigimos a la cocina a cenar. En la mesa, conté detalladamente lo sucedido y todos, mientras masticaban despacio, me escucharon atentos y callados. Inmediatamente después del término de la cena, mi compadre y su familia se despidieron. Acordamos que iríamos a recoger a la onza al día siguiente. Le quitaríamos el cuero y lo guardaríamos  como recuerdo.

Mi compadre llegó muy temprano, casi de madrugada. Me levanté, prendí el calentón y nos preparamos un café con sus respectivas gorditas de harina. Decidimos llevar los caballos, así que los ensillamos y partimos. Cabalgamos alrededor de media hora para llegar a nuestro destino. Aquí es, dije señalando con la cuarta, sin embargo… ¡la onza no estaba! La buscamos varios metros a la redonda pero fue inútil.

¿La devoraron otros animales? ¿Acaso la dejé viva? Para sorpresa nuestra, descubrimos un rastro de sangre, apenas perceptible. Lo seguimos, apuntaba rumbo al arroyo. Al llegar a la orilla, nos quedamos boquiabiertos: en la húmeda arena había  huellas frescas. Eran parecidas a las que dejan los niños  descalzos y se intercalaban con algunas pequeñas  gotas de sangre.

 ¡Yo no había rematado a la onza! Las huellas indicaban que el malherido animal cruzó el arroyo. Buscamos rastros al otro lado, no encontramos nada. Anduvimos revisando en las cercanías por más de una hora, pero el saldo fue negativo.

¿Poseía la onza la inteligencia para seguir el curso del agua y despistarnos? ¿Era demasiada liviana para ser arrastrada por la corriente? Decidimos volver a casa, tratando de entender lo sucedido. Yo, tenia la esperanza de que al llegar a casa encontraría a Duke. No fue así, el perro nunca regresó.

Pasaron meses sin novedad, hasta que una tarde, los caballos se pusieron nerviosos y los perros de mi compadre ladraron temerosamente contra el espeso monte. Desde entonces, cada atardecer, me dirijo a mi cuarto, saco la escopeta y en una banca, en el porche de la casa, espero pacientemente la aparición de la onza. Sé que en el momento menos pensado, se deslizará agazapada y sigilosa por la ladera. Tengo la certeza que vendrá por la revancha.”

 


KINO DESCUBRE EL PINACATE

El P. Eusebio traía en mente la costa del noroeste; California seguía en su corazón y debió estar desesperado sabiendo que ya tenía lo suficiente para ayudarla, pero el transporte seguía siendo el gran problema.

El barco era la solución pero había pocas esperanzas de ayuda. Además, la cartografía de la zona era su responsabilidad y no estaba concluida a satisfacción.

Polici le escribió a Mora para informarle que Kino se encargaría del “descubrimiento del Río Grande hasta la mar para informar al P. Provincial y a su Excelencia, quienes mandan se fomentasen las necesarias conversiones y se le dé mano al padre Juan María (Salvatierra) por el nordeste (del golfo)”.

Jironza mandó al Capitán Diego Carrasco como Teniente de Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de la Pimería, puesto anteriormente otorgado a Manje; la instrucción era clara: “y al Reverendo Padre (Kino), no lo desampare ni deje hasta ponerlo en su Misión, que así conviene al servicio de ambas Majestades”.

Por esas fechas el P. Eusebio estuvo enfermo, una crisis que duró algunos meses, sin embargo se sobrepuso y el 22 de septiembre de 1698 se puso en marcha. Llevó al Gobernador de Dolores, siete sirvientes y 25 cabalgaduras. Tenía instrucciones de llevar al P. Campos o a Gilg pero ninguno de los dos se incorporó al grupo en el que Kino y Carrasco eran los únicos hombres blancos.

Cinco días antes envió cuarenta monturas rumbo a Bac donde debían esperarlo; otros veinte animales debían dejar Dolores en los próximos diez días y alcanzarlo en Caborca para el regreso. Kino sabía de planificación.
La expedición salió rumbo al norte pasando por Tumacácori y Bac hasta el Río Gila. Al llegar a Bac se encontró con las bestias de reemplazo, mataron dos reses, bautizó algunos niños y enviaron mensajeros por delante. El jefe Coro se incorporó a la comitiva en Bac, quien se había venido a vivir más adentro de la Pimería para evitar algún asalto inesperado de los Apaches pues temía por su vida y la de los suyos; vivían en Los Reyes en el Arroyo de Sonoita cerca de Patagonia.

Tras pasar por Tucson, Santa Catalina y la “Tinaja de Moctezuma” (la pila antes descrita), el día 29 los exploradores tocan el punto de La Encarnación. Kino se desplazó después a San Andrés y otros pueblos cercanos, siendo recibido con “arcos y cruces puestas, con muchas comidas y casas prevenidas y con grande aprecio de la palabra de Dios”.

Pero la enfermedad lo seguía molestando; de ella escribió: “Por medio un tan poderoso calenturón que a las cinco leguas de camino me obligó a parar debajo de unos álamos del Río Grande y a la tarde con mucha dificultad hube de volver a San Andrés”. El 02 de octubre la expedición siguió por la tierra de los Pápagos; comenzó una llanura desértica para lo cual llevaban una buena provisión de agua en unos calabazos.

Doce leguas más adelante los encontraron unos mensajeros que traían el preciado líquido en unas ollas, así que las bestias pudieron darse un buen refresco y continuaron hacia su ranchería llamada San Angel del Botam (Cocklebur, USA). Milpas con maíz, frijol y sandías y una población de 60 almas salió a su encuentro. 0

Al día siguiente pasaron hacia San Bonifacio donde había 300 indígenas más esperándolos con arcos y cruces, caminos limpios y casas con comida variada; algunos de ellos habían peleado en aquella batalla del Jefe Coro; entre ellos estaba un anciano: “el más principal anciano que tendría cien años de edad, con  una linda plática nos dio las gracias de nuestra llegada a sus rancherías”.

Ocho leguas de camino llevaron a Kino a la gran ranchería de Adid, que llamaron San Francisco (hoy Santa Rosa del Achi); salieron a su encuentro también con ollas de agua sobre sus cabezas. En este lugar los recibieron dos largas filas de hombres y mujeres que llegaban a setecientos.

La mañana siguiente bautizó a ciento dos niños de los cuales mayormente la hizo de padrino el Capitán Carrasco. Pasaron después a San Serafín donde contaron otras 400 almas (hoy Akchín). Al día siguiente el recorrido fue largo y la caravana hizo parada en otra población que se llamó Nuestra Señora de la Merced del Batki (Hoy Vachtk); doscientas personas salieron a su encuentro aprovechando la ocasión para bautizar a 30 adultos y tres niños; recibió también la visita de 300 residentes de rancherías cercanas.

Kino sentía que estaba cerca del mar aunque muchos le advirtieron dificultades: “La primera que ponían era que faltaría agua en aquellos arenales y dije que iría una mula cargada de calabazos y ollas, y mandé prevenir dos cacastes para eso; la segunda era que no habría zacate, y dije que iría otra mula cargada con zacate. La tercera que serían en los calores de la marisma, y dije que caminaríamos de noche; pero hoy hallamos unos que se ofrecían de guías y hasta una india hubo que andaba cargada de caracolitos y conchitas de la mar que ella misma había traído de allí”. Si esa mujer podía hacer el viaje, Kino no se iba a quedar paralizado.

El día 06 de octubre llegaron a San Rafael del Actum Grande, cerca de la división entre la Sierra Ajo y la Sierra de la Nariz. Los recibieron cuatrocientas personas más y comieron deliciosas pitahayas; bautizó a 85 niños; más de cien indios llegaron a visitarlo regalándole buena cantidad de blanca sal, un buen dato para el explorador. Al día siguiente Kino midió la latitud con el astrolabio y encontró que estaba a 32° 30’.

Pronto la expedición acampa en Sonoita donde encontró grandes cultivos de calabazas; después de bautizar a 24 niños siguió hacia el poniente sobre el Río (Sonoita) pasando por San Sergio hoy llamado Quitovaquita, pueblo localizado a 15 kilómetros al poniente de Sonoita.

Los lugareños le informaron quehabía suficiente pasto y agua más adelante así que la provisión de mulas con zacate y agua resultó innecesaria; dejó las mulas en San Sergio y continuó al oeste.

Al caer la tarde llegaron a la ranchería de Santa Brígida localizada al oeste del Cerro del Pinacate, cuya falda meridional habían bordeado. Los nativos le prepararon calabaza y otros alimentos y ahí pasaron la noche.

Al día siguiente Kino subió hasta la cima de una montaña cercana logrando observar las azules aguas del Golfo, con una buena ensenada a la que llamó Santa Clara (también llamada Bahía de Adair);  lo maravillaron las enormes dunas que señalaban la boca del Río Gila en el Golfo. El fiscal y gobernador de Sonoita que cooperó como guía, enseñó a Kino el detalle geográfico acerca del Río Gila: “el fiscal nos enseñó a dónde el Río Colorado se junta con el Río Grande que es como un día de camino antes que entrasen a la mar de la California”. La bruma le impidió observar la California en el horizonte.

Ese mismo día regresaron de nuevo a Sonoita y las dudas geográficas aumentaron en la cabeza del insigne explorador. ¿Este será el remate del Golfo de la California?. Pero Kino no pasaba más de un mes fuera de su Distrito, una costumbre que siempre cumplió por más interesante que estuviera la caminata.

Así que ya era suficiente con conocer El Pinacate y abrir dudas sobre un paso por tierra a California, y la expedición enfila rumbo a Caborca por Bacapa (Quitovac); al día siguiente pasaron la noche en Arivaipa donde lo recibieron más de 500 nativos, bautizó a 34 niños y continuó la marcha hasta llegar a Caborca en donde encontró a las bestias de repuesto que había ordenado para su regreso.

De ahí el camino a casa ya era bastante conocido; en el trayecto bautizó algunos niños, herró ganado y despachó una avanzada con pitahayas frescas hacia Dolores a donde llegó el día 18 de octubre, a tiempo para dar celebrar la misa de SanLucas en acción de gracias; se había cerrado el ciclo de camino.

Kino resume la travesía de la siguiente manera: “En esta entrada nos había sido de singular consuelo y alivio: 1) El haber podido decir misa todos los días; 2) Los muchos bautismos de tantos párvulos y la mucha afabilidad de los naturales con que nos acompañaban en los caminos de una ranchería a otra y  nos salían a recibir con refrescos de muchas tinajas de agua y pitahayas y con fiestas, bailes y cantares de día y de noche, 3)

 Las muy buenas cabalgaduras que nunca se cansó o despegó o maltrató o quedó alguna, siendo así que en el espacio de veinticinco días de ida y vuelta caminamos más de trescientas leguas y hubo jornadas de veinte y veintidós leguas, 4) Los muy buenos caminos, aguajes y leña; buenos pastos y sobrados bastimentos; 5) La buena salud, uniformidad y gusto de todos con las buenas esperanzas de otros aún mejores sucesos en adelante, así para las Californias como para nosotros y para estas costas. Concédalos el Señor para esta peregrinación de esta vida y en la gloriosa eternidad de la Patria Celestial, amén”.

Lo más notable de esta gran entrada de 1300 kilómetros  es que resulta ser el primer recorrido de la tierra de los Pápagos de Gila a Caborca y la primera exploración del Cerro del Pinacate. Carrasco contó más de cuatro mil almas y se bautizaron a unos cuatrocientos indígenas, excelentes números para un mes de viaje.

Tanto Kino como Carrasco escribieron sendos reportes de este viaje para testimonio histórico. Las noticias de la existencia de naturales amables no concordaba con los rumores que de las regiones recién visitadas se escuchaban antes de la expedición; Kino relata: “estos muy encontrados informes consistían en que los Cocomaricopas y otras nuevas naciones del Río Grande, al poniente de La Encarnación y de San Andrés y del Río Colorado, al noroeste, a donde no entramos, eran tan bárbaros y tan caribes que tatemaban y comían la gente y otras quimeras nunca oídas que añadían”.

El Padre Eusebio hizo una nueva cabalgata rápida a San Juan para solicitar a Jironza  la inclusión de Manje como testigo seglar en la nueva expedición que ya planeaba, en la cual iría también el misionero Adamo Gilg; nuevamente organizó algunos sirvientes, en esta ocasión llevaría 90 cabalgaduras, ocho cargas de provisiones, ochenta caballos y ornamentos para celebrar la Misa.

Mandó algunos vaqueros con 36 cabezas de ganado para la nueva misión de Sonoita, la cual fue seleccionada como base para las exploraciones futuras al noroeste.

En esta ocasión Manje sería el reportero, quizás por ese motivo lo pidió. Salieron de Dolores el 07 de Febrero de 1699; llegaron con el Padre Campos a San Ignacio por más provisiones y caballos; pasaron por Magdalena, Tubutama, Sáric, Búsanic y Tucubavia. Para el día 11 iniciaron la exploración de nuevas tierras llegando a Gubo Verde, que después sería San Estanislao de Ootcam, llamado así por un tanque de agua llovediza donde bebían los indios; cinco leguas al noroeste llegaron a un ojo de agua que llamaron Santa Eulalia donde encontraron una ranchería con 60 personas en extrema pobreza (actualmente se llama Pozo Verde). Manje relató una leyenda que le contaron los naturales:

“Hallamos un corral o patio en forma cuadrada conparedes altas de un estado, de piedra seca. Y preguntando a los naturales de ahí qué significaba aquel corral tan grande, nos respondieron que, en tiempos muy atrasados de su gentilidad, según se había ido derivando la noticia de padres a hijos, había venido de hacia el norte una mujer o monstruo agigantado, de como tres varas de estatura, con el hocico a modo de puerco y las uñas tan largas que parecían de águila, y que comía carne humana;  y que por las atrocidades y muertes de indios que hacía de un golpe; aunque dándole de comer se mostraba familiar con todos; y que procuraban cazarle venados y otras cosas, por el miedo que le tenían no destruyese a la gente.

Entonces, de común acuerdo hicieron aquel corral los gentiles de aquella comarca; y convidaron con muchísima caza y vino con que embriagaron a aquella gigante; y que luego, formaron un baile dentro del corral que duró algún tiempo, hasta que el dicho monstruo pidió lo llevasen a una cueva grande, de peña, que inmediatamente ahí nos enseñaron, toda ahumada, que era su continua habitación; que entonces, venciéndolo la embriaguez y sueño y acostado, dentro de la cueva pusieron los muchos gentiles que habían concurrido para esto un gran cúmulo y cerro de leña, con que tapiaron la puerta y pegaron fuego; cuya materia combustible abrasó aquel monstruo, por donde se libraron de molestia. Esto es, en sustancia lo que nos dijeron. La verdad Dios la sabe; lo cierto es que está el corral y la cueva patente y que, también ha habido gigantes en esta tierra”. 

Este relato es contado todavía por los pápagos, con algunos detalles que Manje no recogió. La ogresa se llamaba Haw-Auk-Aux, “la Vieja Cruel”. Según la versión actual de la historia, vivía en las montañas de Baboquívari, a cuyo pie se alza Pozo Verde. Su vestido de ante estaba adornado con colmillos de puma y garras de animales salvajes. Las montañas se estremecían con el sonido de su voz, y cuando peinaba sus cabellos oscurecía el sol, como una nube de tormenta.

Como mató y devoró todos los animales, empezó a comerse a los seres humanos. Aconsejados por Eé-a-Toy, el Espíritu del Bien, se la echó al hombro y la llevó a la caverna donde ella vivía; los pápagos le llevaron leña, la apilaron a la entrada de la cueva y le prendieron fuego.

Cuando la Vieja Cruel se levantó de un salto provocó un terremoto que desgajó la montaña. Podría haberse salido arrastrándose, pero el Espíritu del Bien tapó el hoyo con un pie. La expedición siguió su curso; el día 13 acamparon cerca de Topawa y la noche siguiente lo hicieron en las Ciénegas de Camotes cerca de la frontera.

Después caminaron hacia el noroeste y acamparon en los Llanos de la Nariz y para el día 16 ya estaban en Sonoita. Los indígenas recibieron bien a los visitantes pero solo había frijoles para comer, “por ser gente pobre y poco aplicada al trabajo, pues, corriendo por aquí su lindo arroyo de agua permanente, de muchos tulares y carrizales, de cuya caja tienen sacadas algunas acequias para su riego, y haber buenas tierras, se contentan con sembrar poco maíz y lo pasan con alguna necesidad”. Manje estudió la ruta para Río Grande con los aborígenes y uno de ellos se ofreció como guía: “por esta fineza, se lo remuneramos con dos varas de paño mexicano y otras dádivas, que así yo como el Padre Kino le dimos, que agradeció mucho”.

Buscaban en primer lugar a los naturales de la región donde se une el Río Gila con el Colorado. Esta sería una de las rutas más peligrosas, tan difícil que fue llamada “El Camino del Diablo”. El día 18 Kino se apartó del Río y avanzó hacia el noroeste poco más de 20 kilómetros por tierras planas y secas; el agua empezó a escasear; otros 50 kilómetros había que vencer por estas inóspitas regiones que obligaron a caminar durante la noche: “a la luz de la luna, con algunos trabajos que traen consigo los descubrimientos nuevos, así de falta de agua como de pasto”. Al fin encontraron un aguaje: “en la cumbre de una peña donde cogimos suficiente agua para la gente, que íbamos con bastante necesidad; por ser tan empinadas y agrestes no pudo subir a beber la caballada”.

Al sitio le llamaron “Aguaje de la Luna”. A primera hora de la mañana siguiente la expedición siguió su marcha al trote, saliendo las liebres al camino y los borregos cimarrones observando desde los peñascos.

Treinta kilómetros más adelante, Kino y sus compañeros acamparon en una ranchería india llamada Agua Escondida (Hoy Tinajas Altas), lugar donde se encuentran una serie de tinajas que son maravillas del Camino del Diablo. En este lugar Manje contó “treinta indios de origen Pápago desnudos y pobres que sólo comen raíces, langostas y frutas silvestres”. Este diario de Kino fue la primera guía para los viajeros que cruzaban este camino, y sirvió por décadas. Juan Bautista de Anza cruzó por este lugar en 1774 cuando dio de beber agua a los caballos y ganado en dichas Tinajas de Cabeza Prieta, a lo cual comentó: “el agua es sabrosa, pero suele tener abejas muertas; en ocasiones algún borrego cimarrón se resbala, se cae en los tanques y contamina el agua”.

Caminando otros 55 kilómetros más llegaron a otro paraje con tinajas de agua a las cuales Kino llamó Pilas o Fuentes Bautismales. Unos 20 kilómetros más adelante los viajeros llegan por fin a un sitio llamado San Pedro, cerca de donde cambia el Río Gila cambia de curso. Era el mes de febrero, y la ya próxima primavera empezaba poco a poco a decorar el escenario con las flores de los ocotillos y sahuaros; era el pleno desierto. en la Nueva España”.

describe sus vestimentas y su costumbre de andar desnudos los hombres; su modo de peinarse y adornarse, sus armas, las nasas con que pescaban y su vida común. Al día siguiente un centenar de Yumas llegaron con grandes jícaras con alimentos para los forasteros; recibieron a cambio dos cuchillos y otros regalos. Kino los interrogó respecto a la cercanía del mar; algunos dijeron que tres otros que seis días pero no se ofrecieron a llevarlos pues en la costa tenían enemigos. Manje hizo un reconocimiento a caballo con varios nativos, y escribió al respecto:

En el sitio se encontraron algunos Pimas y mayormente Yumas, de quienes Manje comenta: “son gente bien agestada y corpulenta; las mujeres hermosas y mucho más blancas que todas las naciones de indios que hay y se conocen barquillo pequeño entretejido de unos palitos muy curiosos, corvados como una costilla que todos vienen a rematar con en dos proas atravesando amarrados otros como lo manifiesta la teorema y mide dos varas de largo y como una de ancho en que sacan el pescado”. Algunas jícaras o canastas eran tan grandes que podía contener varios kilos de maíz, y otras “tan tupidas en el tejido que no pasa el agua adentro y se utilizan como botes.

Dentro se embarcan dos hombres o mujeres poniéndose uno por cada costado y sirviéndoles las manos de remo pasan violentamente y con facilidad atravesando el río hasta la obra banda”.

Aunque tímidos, los Cocomaricopas fueron amistosos.

“En la cima de un cerro alto, hacia el poniente, me enseñaron la junta de un valle y ancha arboleda que venía como de norte a sur que vi palpablemente; me dijeron que era la Junta del Río Colorado con este Grande (el Gila). Más al poniente me enseñaron  las vertientes del brazo de mar que, por su mayor distancia y humos de la atmósfera no pude apercibir”. Para su sorpresa, comprendió que el Río Colorado era mucho más grande que el Gila; añadió: “señalándome el ancho, parece de una legua”.

A partir de la expedición de Oñate 95 años antes, no se sabía de otra excursión a esa zona. En 1604, Don Juan de Oñate partió de Nuevo México con treinta hombres para explorar los territorios del poniente; conoció a los Zuñi y Moqui, cruzó Arizona, exploró el Río Colorado y llegó al Golfo. Iba el Padre Escobar como cronista en esa ocasión. Manje llevaba una copia de esa crónica elaborada por Agustín de Vetancurt. Kino y Manje investigaron con los más ancianos el asunto de la llegada de Oñate:

“Y les preguntamos a los indios más ancianos si habían oído decir a sus viejos antepasados que hubiesen visto pasar a un capitán español con caballos y soldados. Y respondieron que sí lo contaban, y que habló con los viejos ya difuntos, y pasó hasta el mar con hombres blancos y armados, y se volvió para oriente de hacia donde habían venido”. Los viejos contaron una historia, descrita según Manje: “Siendo ellos muchachos, vino a sus tierras una mujer blanca y hermosa, vestida de blanco, pardo y azul hasta los pies, y un paño o velo con que cubría la cabeza la cual les hablaba, gritaba y reñía con una cruz en lengua que no entendían; y que las naciones del Río Colorado la flecharon y dejaron por muerta dos veces, y que, resucitando, se iba por el aire sin saber dónde era su casa y vivienda; y a pocos días, volvía muchas veces a reñirlos”.

Manje concluye:

“Confirmando éstos datos lo mismo y en lugares tan apartados, discurrimos si, acaso, será la venerable madre María de Jesús de Agreda, por decir en la relación de su vida que, por los años de 1630, predicó a los indios gentiles de esta Septentrional América y contornos del Nuevo México; y habiendo pasado sesenta y nueve años hasta el corriente en que nos dan la noticia los viejos que parecen según el aspecto de ochenta años, pueden acordarse”.

Kino y Manje lograron más información:

 “Hacia el norte y costa del mar pueblan hombres blancos y vestidos que, a tiempos, salen armados al Río Colorado y ferian algúnos géneros por gamuzas de los indios. No sabemos si serán españoles de las embarcaciones que, en tiempo de los primeros virreyes de México, enviaron a descubrir tierras y naciones que no parecieron más y naufragaron cerca de tierra y con tablas a nado, salieron y poblaron; o si es gente de Ieso (Japón, China), o extranjeros herejes que estén poblados y casados con indias, casos son dignos de averiguarse”. Kino advirtió otro hecho interesante:

“Estos naturales de San Pedro, los dos días que estuvimos con ellos, nos dieron varias dádivas de los extraordinarios géneros de lo que por allá tienen, y entre ellas unas curiosas y vistosas conchas azules que, por cuanto me consta, que sólo se dan en la contracosta del poniente de la California. Después descubrí que, no muy lejos de allí, habría paso por tierra a la cercana California y en breve, con la divina gracia, procuraremos saberlo y verlo con toda individualidad”. El 23 de febrero de 1698 Kino se despidió de los Yumas en San Pedro y emprendió la marcha río arriba. Les llevó seis días la travesía de más de 200 kilómetros por el Gila casi siempre cerca del cauce; a los nativos de esa región les llamó Opas y Cocomaricopas, hoy llamados Maricopas, quienes los miraron con recelo, sobre todo a esos animales extraños… los caballos.

No tenían acequias para el riego, sino que sembraban en los recodos que hace el río en la baja de sus crecientes. Maíz, frijol y calabazas son los sembradíos más comunes, y con el fruto del mezquite tomillo hacían pan y atole. Había frijol blanco que traían del Río Colorado; se llevó algunos para plantarlos en Sonora. Abundaba en el Gila el pescado; Manje describe: “Usan pescar con redes grandes y curiosas, al remedo de la Europa, y con otro instrumento en forma de

Largas pláticas de la vida cristiana fueron expuestas por Kino y Gilg en su trabajo de misionero ante los naturales, mientras que Manje hablaba de los asuntos civiles, del Rey, del Virrey y de su presencia en esas tierras. Se les recomendó hacer las paces con los Yumas, pues Kino venía a traer la buena voluntad entre los hombres.

Pasaron por Tutum (Tutumóydag) que se llamó San Matías; aquí se comunicaron con gestos y señales, San Mateo Coat (donde encontraron a un ciego que sabía la lengua Pima y Yuma), San Tadeo del Batqui. Llegaron al Río San Simón de Tucsani y tiempo después cruzaron por San Felipe y Santiago de Oydabuise, donde “se contaron ciento treinta y dos personas, todos de nación Pima, los cuales fueron los primeros en dicho río que los recibieorn con cruces y casa”; el día 01 de marzo se apartaron del Río Gila para dirigirse hacia las rancherías pimas de la Sierra de la Estrella.

El padre Gilg llamó al Río Gila “el Río de los Apóstoles”, cuyos nombres habían ido repartiendo a lo largo de sus orillas; para completar los doce, los ríos Salado, Verde, Santa Cruz y San Pedro fueron nominados como Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

Más adelante cruzaron por San Bartolomé del Comac y San Andrés de Coata; en este último sitio Kino ya había estado tres veces, en donde encontró una cruz y muchos amigos. Manje contó 1990 naturales nunca vi stos jamás en la ruta de la expedición; el P. Kino tenía muchos cambios en los mapas antes elaborados de su pluma. Salieron de San Andrés el día 9 de marzo con día lluvioso, y a 8 km de la ranchería “se levantó tan furioso huracán de aire y agua que, atollándose los caballos sin poder caminar adelante, nos obligó a parar. Cayó aquella noche enfermo el padre Eusebio Kino, que de la mucha humedad se le hincharon los pies y piernas; y no obstante lo agravado de su enfermedad, instó que al siguiente día nos fuésemos. A tres leguas andadas hacia el sur y lloviendo siempre, le dio tales vómitos de cólera que, viéndolo debilitado y con desmayos que le daban, paramos con muchos trabajos”.

Después de recuperarse un poco, a los dos días siguieron la marcha; el río estaba demasiado crecido y no pudieron pasarlo, así que caminaron otras cuatro leguas hasta llegar frente a Tumacácori. Manje sigue contando: “de donde nos pasaron los indios un carnero para que se le hiciese algún guisado al padre enfermo, a quien vinieron a ver y se contristaron de su enfermedad y debilitación”. La expedición tuvo bastante éxito; al llegar a Dolores el P. Kino recibió noticias de sitios más apartados del norte que querían las Misiones; el Jefe Humari junto con otros Jefes de las rancherías sobre el Río Gila llegaron a Dolores el día 01 de octubre de ese año de 1699 para informarle que los apaches de más al norte le declararon su amistad. El nuevo visitador que sustituyó al P. Horacio Police, el Padre Antonio Leal, se sintió entusiasmado con las noticias y animó al P. Kino para que escribiera un libro, lo cual dio origen a “Favores Celestiales” referencia principal de esta historia.


MITOS Y REALIDADES DE LA CASCABEL

Los mitos y realidades que permiten atender de manera adecuada a quienes son mordidos por víboras de cascabel, fueron expuestos ayer por el epidemiólogo Gastón Cano Ávila, quien dictó la conferencia “Picaduras de cascabel”, la cual fue organizada por el Departamento de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Dictus).

Entre los mitos que señaló el especialista destaca el cortar con un cuchillo en el área de la mordedura, absorber el veneno con la boca y escupir, pero también descartó la recomendación generalizada de que se debe dar bebidas estimulantes como el café, bacanora y otras, a quienes son mordidos por víboras venenosas.”Este tipo de bebidas no deben proporcionarse, ya que su consumo acelera la circulación y propicia un efecto contrario porque hace que más rápidamente se propague el veneno por el torrente sanguíneo”, abundó.

Advirtió que ante una mordedura de víbora se debe trasladar al paciente a una clínica hospitalaria, ya que tras el ataque del animal se dispone de varias horas para que el médico pueda atender la herida, pues desde hace tres años se tiene un suero que no da problemas de reacción alérgica y que salva la vida de la persona.

“A diferencia del ataque de un alacrán o viuda negra, que inmediatamente ponen grave al paciente, la víbora da tiempo para atender al afectado, sólo sería imposible si la mordedura fue directa en una vena, porque entonces sí la persona se muere de inmediato, pero normalmente esto no sucede.

La exposición, a la que asistieron estudiantes y académicos del Dictus, fue documentada con fotos de distintas especies de víboras tomadas en el campo sonorense y en las salas de infectología.

Cano Avila habló sobre el peligro que representa la presencia de las víboras de cascabel para los pizcadores de semilla de aceite bufel toda vez que con frecuencia se encuentran en esos terrenos de cultivo.

Su conferencia la apoyó con la proyección de 80 transparencias sobre las 14 distintas víboras de cascabel, citando las cuatro especies más venenosas y las cuales ha retratado en los alrededores del aeropuerto, Hermosillo y el Río Sonora.

Advirtió que las cascabeles más venenosas en Sonora son la crutalus scutulatus, conocida en Estados Unidos como serpiente del “mojado”, crutalus tigris que se caracteriza por sus rayas transversales como un tigre de bengala, crutalus cerastes conocida como víbora de “cuernitos” y crutalus atrux, que es la más agresiva.

“Afortunadamente las más venenosas casi nunca muerden. La única persona que vi morir por mordedura de víbora, había sido mordida en un dedo y fue trasladada en estado muy grave de salud desde la Costa de Hermosillo, luego que fue atacatada por una crutalus atrux”, expresó.

Durante 18 años, Cano Ávila fue director del Centro de Salud “Dr. Domingo Olivares” y por 38 años fue como responsable del Área de Infectología del Hospital General del Estado

 


EL DESIERTO

EL DESIERTO

Texto: Alfredo Martínez Fernández

 Los árboles como el palo blanco, el palo fierro, el torote, el palo verde y el mezquite tienen otros sistemas de adaptación como crecer a la orilla de riachuelos y en las faldas de los cerros, ser chaparros para contrarrestar la fuerza del viento, y tener la madera muy dura y raíces largas que penetran en la tierra hasta encontrar un depósito de agua. El mezquite, por ejemplo, es casi todo raíz en su juventud, pero cuando encuentra agua crece.

La imagen más común que se tiene del desierto es la de abandono, de fuertes vientos y sol cegador, de dunas, de arenas interminables, remotos peñascos y tierra cuarteada. Sin embargo, aunque es un ecosistema de clima y condiciones extremos no está del todo abandonado, ya que muchas plantas, animales y hasta el mismo hombre se han adaptado a vivir en él.

En el mundo existen 12 desiertos que ocupan un área de 20 720 000 km2, comprenden la séptima parte del territorio emergido del globo y todos ellos son tierras inhóspitas azotadas por un sol despiadado.

Nuestro país posee parte de uno de estos grandes desiertos, el cual tiene una extensión de 1 295 000 km2, ocupa también gran parte del suroeste de Estados Unidos y se encuentra dividido en cuatro grandes regiones: La Gran Cuenca, El Mojave y los desiertos de Sonora y Chihuahua.

El desierto de Sonora empieza en el suroeste de California, atraviesa el sur de Arizona, parte de Nuevo México, y cuenta con algunas regiones en las que no cae una gota de agua durante cuatro o cinco años y con otras en las que la precipitación pluvial no es mayor de 250 mm anuales.

En esta gran región la flora vive dos fases, la del periodo fértil y la de la sequía, que es la más difícil para los animales que viven de ellas.

El desierto de Sonora, al igual que todos los grandes desiertos de Norteamérica, se caracteriza por los grandes saguaros, que son los cactus siempre presentes en las películas de vaqueros. Estas interesantes cactáceas varían su tamaño desde el de un pulgar hasta los 15 m, carecen de hojas, tienen espinas para repeler a los animales sedientos, son de tallo carnoso con pliegues, sus raíces están diseñadas para captar la mayor cantidad de agua posible y llegan a pesar 10 toneladas, de las cuales cuatro quintas partes o más son agua. Asimismo pueden vivir hasta 200 años y crecen lentamente, un metro por cada 20 ó 50 años.

Aunque el desierto es un mundo oculto y aparentemente estéril durante la sequía, cuando cae la primera lluvia la vida reaparece y se convierte en un paraíso. Todo se llena de colores, los cactus florean en azul, rojo, amarillo y blanco, las ranas salen de los lechos de lagos secos para reproducirse, y las semillas de diente de león que se encontraban en latente espera florecen y producen más semillas para asegurar su perpetuidad. Todo se convierte en un mundo verde y multicolor.
A su vez, la fauna emplea sus propios sistemas de supervivencia e insectos como las arañas y los escorpiones han aprendido a vivir a sus anchas en este mundo de contrastes. Los huevos de algunas especies de camarón se mantienen en estado latente en charcas secas, las cuales al llenarse dan vida a estos animales. Aunque parezca increíble hay aproximadamente 20 especies de peces en los desiertos de Estados Unidos y Sonora, y cada una de ellas ha encontrado también la manera de sobrevivir en este clima contrario a su naturaleza. Por otra parte, hay una gran cantidad de reptiles como lagartijas, iguanas, lagartos, culebras, tortugas y serpientes que han hecho del desierto su hogar.

Las aves están también presentes y durante las tardes en los aguajes se pueden ver gorriones, carpinteros, palomas, codornices y correcaminos que llegan a beber, y a éstos dos últimos se les puede observar también corriendo entre los arbustos. El correcaminos no es un ave que vuele sólo cuando está espantada, y cuentan los vaqueros que es un animal muy listo, pues cuando ve a una culebra dormida va y la rodea de choyas, después le da un picotazo y cuando ésta empieza a moverse se espina toda, entonces el correcaminos aprovecha y acaba con ella. Hay también aves rapaces como el gavilán, el cual caza pequeños pájaros y roedores como la rata canguro o guancito.

El resto de la fauna del desierto de Sonora está compuesta por los mamíferos, muchos de ellos como el coyote, el zorro, los roedores, las liebres y los conejos viven en madrigueras subterráneas que son un perfecto aislante del exterior, tanto del calor como del frío y durante las épocas de sequía acumulan alimentos dentro de estos refugios para así poder sobrevivir. Los pumas, sin embargo, viven en cuevas y abrigos rocosos.

Otros animales del desierto como el borrego cimarrón, que habita en las peñas y sierras más inaccesibles, y el venado bura se han convertido en preciados trofeos cinegéticos por la belleza de sus cornamentas; por tal motivo los cazadores furtivos los buscan mucho y los han puesto al borde de la extinción.

Y finalmente llegamos con los últimos habitantes del desierto de Sonora, la comunidad seri, grupo indígena que antiguamente habitaba la Isla Tiburón, la más grande de México con 1 208 km2, y que se localiza en la parte central del mar de Cortés frente a Sonora, separada de este estado por el canal del Infiernillo. Esta isla fue decretada reserva natural en 1965, y tal hecho provocó el desplazamiento de la comunidad seri de su hogar ancestral.

Los seris tuvieron que mudarse al desierto de Sonora y se establecieron en Punta Chueca y Desemboque. Ellos son los únicos que tienen permiso para pescar y cazar en la isla porque estas actividades junto con la venta de artesanías son sus medios de subsistencia en esta tierra hostil.

La artesanía de los seris está compuesta por las conocidas figuras de palofierro y unas canastas conocidas como “coritas”; las primeras son hechas con la dura madera de dicho árbol, y en ellas plasman la naturaleza que los rodea creando bellas figuras de gaviotas, delfines, pelícanos, correcaminos y muchos animales más. Las “coritas” a su vez, son elaboradas con fibras del árbol llamado torote.

Como podemos ver, el desierto no es de ninguna manera un páramo estéril y exento de vida, es un ecosistema extremoso sí, pero en su seno viven una gran cantidad de plantas y animales que son un magnífico ejemplo de cómo la vida y la naturaleza cuentan con una infinidad de interesantísimos recursos para perpetuarse bajo condiciones aparentemente adversas. Tal vez sea el momento de que le prestemos más atención y cambiemos nuestro concepto sobre él para aprender más sobre nosotros y nuestro entorno.


INVESTIGAN VENENO DEL MONSTRUO DE GILA

Aunque ya se había logrado un antiveneno en México, solo se produjeron 20 dosis. Además, nuevos análisis a la ponzoña podrían dar pie al desarrollo de drogas para combatir enfermedades del ser humano .

Guadalajara, Jalisco
Septiembre 12 de 2010. Domingo

Su veneno es neurotóxico: afecta al sistema nervioso central, produce parálisis cardiopulmonar y es citolítico (destruye a las células en donde tuvo contacto su saliva), además provoca manchas en el tejido que muerde y rompe las membranas celulares, estos son algunas de las consecuencias que provoca la mordedura del monstruo de Gila, lagarto que vive en regiones áridas y cálidas del norte mexicano.
Cuando el Heloderma muerde (en defensa más no por ataque) se queda trabado en la piel de su víctima y mastica para que su saliva sea recogida por el torrente sanguíneo de la persona, y aunque su secreción resulta venenosa no se han registrado casos de muerte como resultado de su mordida, pues se ha mostrado que el animal en cautiverio sólo muerde a la gente que los molesta.

En la actualidad no existe algún fármaco destinado a contrarrestar el veneno de este carnívoro, por lo que un grupo académico del herpertario de la Universidad de Guadalajara (UdeG) busca desarrollar el antiveneno para neutralizar las consecuencias de la mordida del monstruo de Gila, y a futuro desarrollar un fármaco.

De acuerdo con Eduardo Fanti Echegoyen, encargado del herpetario del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la institución es necesario tener el antiveneno disponible en el país.

“El veneno de este lagarto contiene diversas enzimas y 30 componentes diferentes, sin embargo, la mayoría de ellos no han sido analizados, y quizá pudieran ayudar a tratar diversas afecciones del humano”, dijo el especialista de la UdeG.

Aunque la especie sólo se encuentra de manera natural en el suroeste de Estados Unidos, y en la vertiente del Pacífico hasta Chiapas, se han localizado lagartos en zonas montañosas de Guatemala. Sin embargo, existen ejemplares en zoológicos y universidades para estudio.

Del monstruo de Gila existen dos especies: Heloderma suspectum en el sur de Estados Unidos y noroeste de México y el Heloderma horridum dividido a su vez en cinco subespecies, que habitan desde el sur de Sinaloa hasta Chiapas.

El biólogo consideró que la obtención del antiveneno no será complicada, pues hace tres décadas esta sustancia ya había sido producida por investigadores del estonces Instituto Nacional de Higiene, una instancia federal que produjo 20 dosis.

“Esta propuesta es una oportunidad para la UdeG con el fin de dar a conocer su investigación de forma global”, concluyó el investigador.