Estimado Francisco

Conozco a José Balderama y eso y más se merece y sobre todo en la forma que poeticamente lo describes.

Es el creador de las mejores esculturas con parecidos físicos extraordinarios con los personajes. Alguna vez le dije que era el
Escultor retratista más importante con el que contaba el estado de Sonora, y creo que me quedé corto.
Pero que bien mi amigo Francisco que reconoces, al igual que asi lo consideramos, quienes admiramos el arte en algunas de sus manifestaciones.

Yo te deseo la mejor de las suertes en este duro bregar del trabajo con las letras, ojala que este nuevo año te vaya lo mas provechoso posible.

un Abrazo a ti  y tu familia.

Tu amigo de siempre
Reynaldo Trujillo Mora.


EL BORNCE
a José Balderrama Orduño

Por Francisco Eloy Bustamante

Abre sus alas
el ave de
infantes plegarias.
Busca la cordial compostura
del arte sublime
y va más allá aun,
el Ícaro incansable
hasta hurgar
bajo llamas
el más antiguo
de todos los oficios,
topándose
con la escultura,
el arte por Jehová
prohibido.

Sube en su vuelo
y escudriña
en los mundos remotos
los rasgos del ser
crepuscular
al hombre de bien.

Mira absorto
tras cortinas del tiempo
las grandiosas formas
a las que aspira tocar
con su manos
como puñales de lirio.

Ellas van a su encuentro
violentando el decálogo perenne
buscando perpetuarse
en la historia
e insistentes llaman
ante el ventanal
donde el escultor aguarda
trabaja con ellas,
y con quienes
de lejos han de venir
a rasgar las hojas del tiempo
a romper las leyes
a formarse en las filas
de los próceres.

Se divierten
hacedor y hechuras
sintiéndose feliz
pagado el precio más alto.

Entran al corazón
y exploran sólo
para saber qué es mejor
que la música,
acaso la literatura de los seres
la historia de los pueblos
el movimiento incesante
del cielo
bajo la espesa comba
del bosque.

Y la imagen
se hizo imagen
en el bronce
imitando cielos y semblanzas.

Mas el hacedor de criaturas
no sabe como dar
con el soplo de vida
el divino soplo que da vida.

Se sabe osado
y limitado
con manos
de artesano
quien en toda una vida andada
por los caminos de Sonot
trepando campanarios de templos
sigue escuchando
como retiñen acompasados
ante sus inumerables
esculturas fundias
que se yerguen en plazas
y parques.

Lentamente
recorre el camino
de la silueta humana
y el ave revolotea
en la imaginación
sin saber si el alma
voló envuelta en sábanas albas
o si se oculta
dentro de la pupila estrellada.