Siempre hemos oído que los jesuitas, son incluso más inteligentes que los franciscanos, sobre esta versión, un personaje se propuso averiguar porqué se decía que eran más duchos los jesuitas que los franciscanos; elaboró una pregunta capciosa y se presentó primero un fraile franciscano: “Dígame hermano, se puede rezar y trabajar al mismo tiempo?

” El religioso respondió apresurado que no era posible, pues primero al levantarnos debemos rezar y después ir a trabajar ya que Dios Nuestro Señor merce toda la atención y adoración.

Pues bien, el hombre ya más motivado fue con un jesuita y le planteó la misma pregunta: “Dígame Padre, ¿puede acaso una persona rezar y trabajar al mismo tiempo?

Al jesuita le brillaban los ojos como queriendo adivinar la intención de la pregunta; entonces dijo: “No, no se puede rezar y trabajar, pero si es posible que al estar trabajando, al mismo tiempo se piense en Dios y se eleve una meditación. Es decir, no se puede rezar y trabajar, pero si puedes trabajar y rezar”.
Con esta respuesta, el personaje aquel quedó convencido de que era verdad lo que se decía, de que son más inteligentes los jesuitas que los franciscanos.

¿Será posible creer que los franciscanos no querían al Padre Kino por el sólo hecho de ser jesuita? El Padre Kino falleció el 15 de marzo de 1711, esto un día después de haber consagrado la capilla de San Francisco Javier, contigua al templo de Santa María Magdalena construido años atrás por el padre Agustín de Campos.

El célebre tridentino fue sepultado como era de esperarse en dicha capilla de San Francisco Javier. Allí era venerado por los indígenas. Es aquí donde salta la primera interrogación, si el franciscano Fray José María Pérez Llera posteriormente le dio seguimiento a la misión fundada por Kino, por qué dejó caer el viejo templo de María Magdalena, así como la capilla San Francisco Javier donde era de todos conocido como estaba sepultado Kino.

Es cierto que ambos templo del Padre Campos estaban muy deteriorados, pie dirían los, por sus más de 100 años de servicio. Pero en pie firme y al cabo.