POR CARLOS LUCERO AJA

Sonorense por adopción, nació en la hacienda azucarera de Tianguistengo, en el municipio de Acatlán, Puebla, el 12 de marzo de 1875, hijo de José María Aja y Eugenia Olguín. Fue bautizado con el nombre de Heriberto Gregorio de Jesús en la iglesia de San Juan Bautista, de Acatlán, cuatro días después, el día 16, fecha que siempre utilizó como de su nacimiento.

         A corta edad quedó huérfano de padre y su madre tiene que trabajar con sacrificios para mantenerlo a él y su hermana Refugio Aja (1879-1962), pues perdieron dicha hacienda, teniendo que trasladarse a Acatlán donde le costeó su educación primaria siendo ya mayor que los otros niños. Mostrando siempre gran talento, dedicado al estudio e inspirado en el esfuerzo de su madre, tiempo después se graduó de la Escuela Normal de la Ciudad de Puebla como maestro e inició su carrera magisterial en 1897, a los 22 años de edad, como ayudante en la Escuela Gabino Barreda de la ciudad de Puebla de Zaragoza, renunciando el 25 de septiembre de 1902.

Posteriormente aceptó una plaza en el Colegio “Torreón”, en la ciudad de Torreón, Coahuila, de donde fue invitado a venir a Sonora, a finales de 1903, por el entonces director de educación, Ing. Felipe Salido, para que se desempeñara como ayudante en el Colegio de Sonora, desde el 1 de enero de 1904, sobresaliendo con rapidez debido a su elocuencia, sabiduría, conocimientos pedagógicos y carácter amable, lo que le hace ganar el 21 de septiembre del mismo año ser nombrado director de la Escuela de Varones N°1 del puerto de Guaymas, donde también fungió como director de la escuela nocturna para adultos de la Sociedad de Artesanos y Obreros del Porvenir, renunciando en enero de 1905 para dedicarse a impartir conferencias a profesores de las escuelas de aquel lugar; año en que nace su hijo, Roberto Aja Escobar (que también fue profesor), siendo su madre Luz Escobar. El 24 de noviembre de 1906 fue nombrado subinspector de la Escuela Mixta de Yaquis en el mismo puerto.    

 

     Al profesor Aja se le facilitaba la organización y educación de los adultos, preparándolos con conocimientos prácticos y útiles para su actividad laboral o sólo como cultura general, lo que hizo desde abril de 1909 en una escuela nocturna en Hermosillo. Debido a su preparación y conocimientos, se le comisionó para que integrara un jurado calificador  de los posibles textos de primaria para ser editados por Herrero Hermanos

El 29 de mayo de 1911 lo nombra el prefecto del Distrito de Hermosillo, José María Paredes, junto con otras 23 personas reconocidas por la sociedad, como “Comisionados Especiales del Orden Público, en virtud de la situación por demás crítica que atraviesa esta población”, actuando como policías.

 

En ese mismo año, el 1 de noviembre, se le asigna la dirección de la Escuela de niños de Magdalena, Sonora, y un año después, el 8 de noviembre de 1912, la dirección de la Escuela Oficial Fenochio para varones, en la misma población, a la que renuncia en octubre de 1913 para abrir el siguiente mes en Hermosillo una escuela primaria y comercial particular, base de lo que fue después, en 1917, su famosa Escuela Comercial H. Aja, de donde salieron infinidad de alumnos que se destacaron dentro de la banca y el comercio, así como también en otras ramas del quehacer humano, hasta su clausura el 31 de agosto de 1945.