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Escrito por Colaborador   
Miércoles 13 de Febrero de 2008 21:36

LAS HACHAS DE PIEDRA

Por Manuel Sandomingo

 

El hacha de piedra se encuentra en casi todos los terrenos agrícolas de nuestro Estado. 

 

Hasta hoy, no se ha podido decir si este producto industrial del hombre antiguo de Sonora, fue una invención extraña traída al viejo Pusolana (Sonora) por algunos pueblos emigrantes, o fue el producto natural de una evolución necesaria.  

Basándonos en prolongadas observaciones locales trataremos este asunto, desgraciadamente con brevedad y con estudios y conclusiones que no son, ni pueden ser definitivos.

 

 Poseemos un buen número de eolitos, hachas paleolíticas, meseolfíticas y neolíticas, esto es, hachas muy antiguas, al parecer sin mango, y hachas de fino pulimiento, con ranura también pulida y la parte cortante afilada.  Las hachas más antiguas, no creemos por ahora que hayan pertenecido a ninguna época del Plioceno, pero si al Pleistoceno, o sea a la primera época del período Glacial. 

 

 La evolución de la piedra sin pulir o toscamente labrada, no cabe duda alguna se efectuó en Sonora, sin que  esto signifique que olvidamos la sensibilidad de las influencias  extrañas, sobre todo las que debieron llegar con las tribus peregrinas, particularmente la Tolteca. 

 

En una época a antigua, el hombre de América pensó en los medios de aumentar la potencia de la mano y no tardó en descubrir que una piedra cortante le serviría admirablemente para trozar el cuerpo del venado que había obtenido por medio de la caza, para cavar un boyo para la lumbre, o el Sepulcro, muchas veces, mucho mejor que un palo de  madera poco duro, o demasiado duro; en la guerra, con la piedra en una mano y el palo en la otra, iba en condicionesSuperiores al que llevaba las manos libres.

 

Cuando descubrió que amarrando la piedra al palo, ella tenía poderse de contusión mucho mayor, debió de saltar de contento y sentirse feliz con aquella inventiva.Mucho después, armó su primitivo armamento, lo mejor y  descubrió que la parte cortante, si estaba mellada, la podíamejorar afilándola y puliéndola. 

 

 El hacha de piedra fue como el arco y la flecha de uso general y el resto, no es extraño que nuestros campesinos, a la caía de la tarde cuando buscan el cariño del hogar y con el descanso cotidiano, lleven en la mano alguna hacha de piedra encontrada en el terreno de labor, que en épocas lejanas fue algún campo de batalla. Tomado de Historia de Sonora.  .

 

COLECCIÓN DEL INI

  El Instituto nacional Indigenista tiene en exhibición una colección que consta de 102 piezas: 63 tarahumara, 12 kumiai, 11 paipai, nueve kiliwa, tres pápago, dos cucapá, una pima y una seri. Incluye una variedad importante de objetos, la gran mayoría elaborados con la finalidad de facilitar las actividades productivas o que constituyen enseres de la vida cotidiana.

 El mobiliario artesanal entre los indígenas del noroeste está integrado por objetos del menaje doméstico, como bateas, artesas, cucharas y platos, así como por las herramientas de caza, pesca, recolección y las usadas en la actividad agrícola.

Los instrumentos de caza como el arco y la flecha, o el mazo de guerra y el palo cazador, fueron equipos indispensables para conseguir el sustento diario. El arco y las flechas se utilizaban en la caza de presas mayores como venados y borregos cimarrón; también se empleaban para la pesca en los ríos, práctica difundida entre los tarahumara y algunas comunidades pima.

Complementaria a esta tecnología de caza fue la elaboración de redes y contenedores de los más diversos tipos para realizar la recolección de frutos silvestres o semillas. Como ejemplos de estas herramientas se pueden señalar las angarillas tarahumara y guarijío -contenedores de estructura de varas con paredes de red- que eran usadas en la recolección de la pitahaya, o las redes de lechuguilla o mezcal confeccionadas por las tribus yumana para la recolección de tunas. De la misma manera, se fabricaban con piel alforjas para recolectar la miel o los piñones.

En la agricultura predominaron herramientas como los cuchillos pizcadores y el bastón o estaca sembradora. Como producto del contacto cultural entre los españoles y los pueblos nativos del noroeste los tarahumara, los pima, los mayo y los yaqui adoptaron el arado de tracción animal, instrumento que les permitió desarrollar una agricultura intensiva en los valles intermontanos de la sierra o en las planicies costeras y los valles.

En su carácter de sociedades nómadas, los pueblos indígenas de esta región desarrollaron un importante equipo de transportación terrestre y acuática. Los californianos contaban con estructuras de varas de sauce forradas con palma y piel para transportar a los niños recién nacidos; los seri disponían de balancines con soportes de red a sus extremos para cargar ollas con agua o diversos objetos que era necesario trasladar de un campamento a otro. Contaban con embarcaciones hechas de carrizo y goma para transportarse por el mar o bien realizar la pesca de la tortuga o el pescado.

En cuanto al menaje doméstico, éste estaba constituido por escasos muebles; por ejemplo, entre los mayo existían tendidos de varas como camas, almohadas de madera talladas, bancos y sillas, además de diferentes cacharros y ollas para preparar los alimentos. Los muebles son quizá los objetos que más ha sufrido transformaciones a lo largo del tiempo, ya que actualmente los mayo han olvidado las tallas fitomorfas y zoomorfas de sus tradicionales almohadas, aunque aún siguen trabajando las sillas para fiestero con madera de guácima, además de mesas y bancos con cubiertas de cuero vacuno.

A pesar de los procesos de cambio que han sufrido todos los objetos antes mencionados, fundamentalmente como producto de la substitución de estas herramientas por otras de carácter industrial, los indígenas del noroeste siguen concertando el conocimiento sobre los materiales tradicionales con que se fabrica un arco o una flecha y la técnica adecuada para el tratamiento y la transformación de los materiales.

De esta enorme gama de objetos, el acervo cuenta con algunas piezas de uso actual entre las que se puede citar una amplia variedad de bateas, artesas y cucharas de confección kiliwa, tarahumara y pápago, en maderas como el álamo, pino, madroño y mezquite; o algunas herramientas agrícolas como arados y rastrillos tallados en madera, así como angarillas con estructura de vara y redes de tiras de cuero o palma torcida. También forman parte de esta colección algunas herramientas para la caza de origen paipai y kiliwa como los palos cazadores, los arcos y las flechas trabajadas a partir de calor en maderas como la cachanilla, el mezquite, el táscate o el guatamote; no obstante, hoy en día desprovistos de su función original, pero cuya producción actual significa la permanencia de un ancestral conocimiento tecnológico que desarrollaron estas sociedades de cazadores-recolectores desde la época prehispánica.

CUCAPÁ | COCHIMÍ | KILIWA | MAYO | PAIPAI | PÁPAGO | PIMA | SERI | TARAHUMARA

 

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