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AIRES DE SOY0PA PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Bulmaro Pacheco / bmorenop@rtn.uson.mx   
Jueves 07 de Agosto de 2008 21:19

altSoyopa, la tierra del aguerrido político Herminio Ahumada, es un pequeño municipio de Sonora enclavado en el extremo oriente de la sierra fundado en 1540. Su nombre original significa tierra caliente en yaqui y está a casi dos horas de la capital del estado, tomando la carretera que topa primero con Mazatán y sigue hacia Sahuaripa. 

A la altura del kilómetro 123 hay una desviación que anuncia a los viajeros la presencia de la cabecera municipal a 28 kilómetros (de terracería) pasando primero por la comisaría de Rebeico,
 
 
una apacible y añeja comunidad ganadera, que conserva su esencia original y la naturalidad de sus habitantes en medio de letreros que anuncian conjuntos musicales con fechas establecidas para bailes, propaganda política muy rebasada por los años, o recados para los mismos habitantes a efecto del cumplimiento de obligaciones diversas en determinadas épocas del año.


La margen derecha del río Yaqui adorna a Soyopa y le da un clima especial que sus habitantes disfrutan en compañía de turistas y de parientes que sin residir en la cabecera acuden con mucha frecuencia de distintas poblaciones de Sonora a reafirmar sus lazos comunitarios, recordar a sus muertos, visitar familiares o recrear la nostalgia de tiempos idos.alt

 
El panteón de Soyopa revela en sus lápidas apellidos famosos como Platt, Taddei, Bringas, Ortega, Moreno, Sánchez, entre otros.

 

 

 

 

 Casi nadie se imagina que de ahí partieron familias completas hacia la capital del estado y algunas ciudades de los Estados Unidos ante la falta de oportunidades en la comunidad y en realidad contados fueron los que hicieron algo por el desarrollo de su pueblo -a diferencia de otras comunidades del país donde los migrantes envían recursos, hacen casas y construyen obras-, como que en el fondo, a los soyopenses de fuera les gustó que el pueblo siguiera enclavado en una imagen tradicional, bucólica de un retrato de las rutinas de mediados del siglo XX donde el tiempo, el caserío y los paisajes aparecen como petrificados.alt


La pavimentación de los 28 kilómetros de camino que separan a Soyopa del tramo carretero que lleva a Bacanora y Sahuaripa ha sido un largo sueño acariciado por varias generaciones y por sus residentes, que saben muy bien de las incomodidades y las limitaciones de tener un largo camino agreste, incómodo, inseguro e intransitable sobre todo en las épocas de lluvia, y les afecta grandemente a la hora de transportar cosechas, recibir víveres o trasladar enfermos a la capital.

 
Muchos Soyopenses perdieron la esperanza con los años de que el camino se pavimentara algún día. La argumentación que siempre se les dio en algunos niveles de gobierno era que Soyopa no aparecía como prioridad - no contaba pues- en las estrategias de obra pública porque el municipio era muy chico y no aportaba mayor cosa al desarrollo de la entidad, un criterio sin duda errado y estrecho desde el punto de vista de la justicia porque ha fomentado los cacicazgos, y cerrado por soslayar que el verdadero potencial de municipios como Soyopa reside en la posibilidad de contar con buena infraestructura de comunicación precisamente por su ubicación geográfica para sacar adelante sus proyectos de desarrollo.

 
Si el Congreso aprueba la iniciativa del gobernador Eduardo Bours, el “Sonora Proyecta”, seguro que Soyopa tendrá su camino pavimentado antes de que finalice el 2009. El proyecto aparece ahí como prioritario en el ramo de los accesos pavimentados a las cabeceras municipales que todavía le faltan a la entidad. Buena noticia para Soyopa y para quienes han aprendido a querer a ese pueblo por el trato cálido y amistoso de sus habitantes. También muy buena para los pobladores de Ónavas, al que separan 13 kilómetros del tramo carretero que va de Hermosillo a Yécora.alt

Una muy buena nueva que seguramente emocionará a los habitantes de ambos municipios que por lo menos en los últimos 100 años han demandado mejoras en el camino de acceso a las cabeceras municipales.

Ha habido en la historia de Sonora gobernantes que no han hecho obra pública, y el Estado lo ha pagado caro con los evidentes atrasos en infraestructura que han golpeado a su competitividad. Hubo uno que promovió la pura industrialización, pero sin contemplar la infraestructura requerida para impulsarla.

Han existido otros que les ha dado por beneficiar sólo a sus municipios de origen o a las poblaciones aledañas. En alguna época la obra pública estatal se concentró en aquellas comunidades de potencial turístico o urbanístico que anunciaba mejores perspectivas y que con el tiempo se convirtió en fuente de incontables negocios particulares y acaparamiento de terrenos que revirtieron la idea de progreso, porque no permearon al bienestar de la población sino al de unos cuantos particulares y vivales vinculados con los gobiernos.

Hubo otros casos donde de plano en el colmo de la indolencia se dejó caer al estado: carreteras destruidas, pavimentos desaparecidos, sistemas de agua y drenaje descompuestos, escuelas en mal estado y sin avances, una verdadera colección de ineficiencias con altísimo costo social.


El nivel de endeudamiento del Estado no se reflejó en una verdadera política de infraestructura. Mucho de ese recurso se fue al gasto corriente.
A nuestro juicio la propuesta de Eduardo Bours contempla el proyecto más audaz y ambicioso en materia de infraestructura estatal de los últimos años, desde que se impulsaran las obras de Faustino Félix Serna y la obra carretera impulsada por Rodolfo Félix Valdés. No se puede aspirar a tener competitividad en la economía y destacar a nivel nacional e internacional sin infraestructura. Tampoco se puede presumir de justicia si la infraestructura se concentra sólo en las grandes aglomeraciones urbanas condenando a las pequeñas comunidades a que las generaciones de habitantes que van y vienen sólo suspiren sin éxito por las obras que con el tiempo se han convertido en verdaderas limitantes para el desarrollo de los municipios chicos como Soyopa.alt

El programa ha despertado interés porque se trata de obras que están frescas en el sentimiento, en las necesidades y en las aspiraciones de la gente. No se trata de obras de relumbrón ni para lucimiento personal de nadie, seguramente la mayoría de ellas destrabarán grandes nudos gordianos que por mucho tiempo han provocado el atraso de los pueblos.

La bursatilización financiera es solo la manera de constituir activos financieros basados predominantemente en valores y no en préstamos. En otras palabras, se trata de una manera de convertir créditos o préstamos (como la deuda histórica) en valores cuyo respaldo recae en activos generadores de flujos. Por ello, a mi juicio, las críticas que aisladamente ha recibido el proyecto de infraestructura anunciado esta semana se han hecho sin conocer de fondo el proyecto financiero o por intereses meramente partidistas por salir del paso.

En todas las épocas los gobiernos tienen que hacer uso de la imaginación para captar más recursos y hacerlos rendir mejor. Una de las cosas que no han sido percibidas bien por los críticos del proyecto es que de esta manera también se pagará la deuda del Estado, esa deuda que por comerse año con año el 15% de los ingresos estatales ha significado un verdadero obstáculo que ha reducido el margen de maniobra del gobierno en la ejecución de políticas de infraestructura.

Soyopa está en la lista de obras prioritarias con su carretera y ello seguramente le dará un vuelco a la emoción de los habitantes de allá y a los que residen fuera de su circunscripción. También nos emociona a los que admiramos el coraje, la perseverancia y la capacidad de lucha de los pueblos que no se rinden y que -por supuesto- nunca pierden la esperanza. Enhorabuena por lo que viene.
 

 

 

 

 

 

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