| REGIONALISMO |
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| Sábado 29 de Noviembre de 2008 07:26 |
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EL REGIONALISMO SONORENSE
Por: Armando Hopkins Durazo. Los sonorenses tenemos fama de ser extremadamente regionalistas y se nos acusa con frecuencia y a veces con mucha razón de cometer actos no solo descorteses sino ofensivos con visitantes y gentes de otras latitudes. ¿Qué tan real es ese regionalismo y por qué existe? ¿Cuáles son sus orígenes y por qué se manifiesta tan crudamente?.
Por lo que respecta al regionalismo sonorense yo creo que empezó a manifestarse desde la época colonial, cuando debido a la tremenda distancia que nos separaba del centro del virreinato se descuidaban los asuntos políticos y militares de la administración española en la provincia forzando a que sus habitantes se acostumbraran a resolver los problemas por su propia cuenta. Ejemplos de esta situación los tenemos durante el período colonial con la explotación minera en Sonora, que a diferencia de lo que sucedía en el territorio del centro del virreinato donde ésta constituía una operación apoyada militar y moralmente por la Corona, aquí dependía primordialmente y casi en absoluto de la audacia y tenacidad del empresario minero y el trabajo libre y remunerado de los indígenas. Después del período colonial, las luchas por definir las diversas corrientes políticas, étnicas a ideológicas en el capital del México independiente hicieron aún mas agudo el olvido de la provincia. El historiador norteamericano, Stuart F. Voss dice que uno de los legados mas importantes que recibió la América Latina de la época colonial fue precisamente el regionalismo y apunta, entre las causas mas importantes que lo generaron las siguientes: Durante la colonia las sociedades regionalistas pudieron coexistir con el imperio porque los unía el respeto y lealtad a la corona, pero al venirse la independencia y al substituirse las fuerzas imperiales por estructuras de gobierno que pretendían dar forma a las naciones-estado, muchas fracasaron teniendo que dividirse en pequeños países, cada uno de ellos correspondiente a una sociedad regional que existió durante la colonia. Así nacieron las repúblicas centroamericanas y las de Ecuador, Paraguay y Uruguay. Otras, como Argentina, Perú, Colombia y Venezuela se dividieron en pequeños grupos que perdieron mucho tiempo tratando de identificar y conciliar los intereses de las sociedades regionales con los de interés nacional. Y esto sucedía cuando por razón de su inmenso territorio eran mucho mas fuertes los efectos divisionarios y separatistas de las sociedades regionales, especialmente los de las localizadas en la periferia. Por eso se perdió Texas y aunadas a otras circunstancias forzosas también California, Nuevo México y estuvo muy cerca de suceder con Yucatán. La sociedad colonial de la Nueva España no tenía puntos de identificación, no existían entre las diversas sociedades regionales los mismos planes y propósitos, no los ligaba nada en común, solo se identificaban en su lealtad a la Corona y era lo único que les mantenía artificialmente unidas; cuando el imperio cayó se creó un vacío de poder. En el caso de Sonora se repiten las mismas causas señaladas por Voss, pero inciden con mucha fuerza las últimas tres y se agregan aún otras muy importantes. En segundo lugar, es también de gran importancia en el caso de Sonora la diferente mezcla de elementos raciales que se dio en estas tierras. Por una parte los indígenas sonorenses eran muy diferentes en muchos aspectos los que encontraron los españoles en mesoamérica, por la otra, la integración étnica de los mismos para formar la nueva raza fue también mas intensa. Además, a fines del siglo XVIII llegaron a Sonora muchas familias españolas atraídas por las reformas instituidas por el gobierno de la casa borbónica que ofrecía también características raciales diferentes a la mayoría de los españoles que habitaba el centro pues provenían del norte y oriente de la península. Estas eran las familias que ya ricas y fuertes, se disputaron durante mucho tiempo el predominio de su autoridad en Sonora.
El comercio que abastecía la demanda de las operaciones mineras, agrícolas y ganaderas se vio grandemente afectado al suspenderse muchas de las compras y al cortar también su principal fuente de abastecimiento que era la metrópoli virreinal. Es bien conocida la fuerza que durante la época de la Colonia adquirió, política y económicamente el clero, pero esta fuerza en el norte del País nunca tuvo la magnitud alcanzada en los núcleos urbanos del centro, México, Puebla, Guadalajara, Valladolid, etc. y ello se debió principalmente a que el clero, en una gran parte del territorio mexicano, - la antigua provincia de la Nueva Vizcaya,- estaba representado y ejercía su influencia al través de las misiones jesuitas que no estaban tan íntimamente ligadas al clero político, ni a la autoridad virreinal. Después de la expulsión de los jesuitas y al arribo de franciscanos y el clero secular no se logró nunca substituir la influencia eclesiástica local perdida con los jesuitas y durante la guerra de independencia no se crearon los problemas en que se vieron inmersas las sociedades del centro del País. Sonora pues, en este aspecto, el religioso, quedó también muy desligada del centro y con una práctica religiosa mucho menos comprometida con el clero político. Factor que, aunado a los anteriores, ayuda a crear en los sonorenses una mentalidad regionalista que en ocasiones de expresa equivocadamente, pero que en momentos de prueba ha sabido responderle la nación. Los episodios guerreros de Guaymas, Caborca, Ures, etc. son ejemplos de mexicanidad y de regionalismo al servicio de la Patria |