Portada Pueblos BREVE RESEÑA DE LOS PRESIDIOS EN SONORA
BREVE RESEÑA DE LOS PRESIDIOS EN SONORA PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Administrator   
Domingo 07 de Febrero de 2010 20:57


altPRIMERA PARTE
Dr. Arturo Arellano Romero

 

Hablar de presidios, es recordar un pasado ligado a todo el norte de México, que abarca desde mediados del siglo XVI hasta principios del XIX. La expansión de España hacia el septentrión, hasta llegar a los ríos Colorado, Gila y Grande, hicieron necesario la formación de las compañías veteranas, las volantes y las compañías presidiales.

Estas últimas de quien Sepúlveda dice "radicadas en territorio hostil, soportaban el peso de la guerra, casi continua, con los bárbaros y estaban integradas por nacidos en la Nueva España, a veces por razas mezcladas, tropas pintorescas avezadas en la lucha contra los elementos y los bárbaros, guarnecían un puesto fortificado, que era el presidio".

El presidio era una especie de fuerte, ubicado la más de las veces en los límites de la corona española de sus diferentes colonias: A decir de Moorhead, el presidio era una versión miniaturizada del castillo medieval, de altas y gruesas paredes de adobe, con unas torres circulares o rectangulares, en su interior tenía un cuadrado, que podía formar parte de la plaza mayor del pueblo.

El presidio, además de servir como defensa y protector del territorio ganado, fue también junto con la misión el centro para la formación de núcleos de población de españoles, mestizos e indios integrados a la nueva "civilización".

 


PRESIDIO DE FRONTERAS
El primer presidio que se estableció en territorio sonorense lo fue el de Corodéguachi o de Fronteras, siendo una transformación de La Compañía Volante de Sonora, que en 1691 capitaneaba el gral. Francisco Ramírez de Salazar, y de la que posteriormente se hiciera cargo Don Domingo Jironza Petriz de Cruzat, (Al año siguiente en 1692. quedaría establecido lo que fué propiamente el Presidio de Fronteras) que por despacho de 2 de marzo de 1693 fue nombrado Capitán vitalicio de la Cía. Volante de Sonora, con asiento en el mismo presidio.

Estaba situado a 60 "leguas" (aproximadamente 240 kms.) del Presidio de Janos, fundado unos años antes y su propósito fundamental era el de proteger las misiones sonorenses del ataque de los apaches, janos, sumas y jocomes provenientes del norte y que por largos años causaron cuantiosos daños a la población recién establecida.


Anterior al Presidio de Fronteras y como único en el noroeste, fué establecido por el año de 1596, el de Sinaloa, situado en la antigua villa de San Felipe y Santiago de Carapoa, que a decir del Capitán Mange, era "para amparar a los indios cristianos de los gentiles y obviar que estos no fueran perturbados en la fe que con fervor abrazaron e impedir que quemasen y profanasen templos .


En si, se puede decir que el siglo XVII fué testigo del nacimiento de los presidios en la Nueva Vizcaya, a excepción hecha del ya citado de Sinaloa: En la década de los 90's, el Virrey Conde de Galve, determinó dos visitas generales de inspección a los presidios para estar mejor informado de su organizacion y de su funcionamiento. El maestro de campo Don José Francisco Marín, al cual el Virrey le dió nombramiento también de "visitador de las armas y presidios de este reino de la Nueva Vizcaya".

Para septiembre de 1693, ya se encontraba Marín en San José del Parral, y aunque no consta que recorriera personalmente todos los presidios, recabó importante información que sirvió para normar las actividades militares en los años siguientes. ya que en general, sus sugerencias fueron aprobadas por el Consejo de Indias. Según encontró Marín, las tropas y oficiales de la Nueva Vizcaya se componían de 381 hombres entre los cuales estaban los 50 de la Cía Volante de Sonora.alt


Don Domingo Jironza estuvo como Capitán del presidio hasta marzo de 1701, en que fué removido del mando por "intrigas injustificadas" del Capitán Jacinto de Fuensaldaña, quien ocupó su lugar "por medio de informe siniestro al Rey" (Almada, 1984). En 1704 se le confirió el mando del presidio a Don Gregorio Alvarez Tuñon y Quirós, sobrino del anterior, estando por 2 años, de 1706 a 1708, se hace de nuevo cargo Jacinto de Fuensaldaña, para que a partir de 1708 lo remplazara en forma definitiva de nuevo Gregorio Alvarez, durando en este puesto hasta 1726 en que fué destituido por el Visitador Brigadier Don Pedro de Rivera por incumplimiento de sus obligaciones militares entre otras causas. El Brigadier había arribado al Presidio de Corodéhuachi el 29 de octubre de 1726, como un punto más en su recorrido por los presidios de la Nueva España.

Estuvo por espacio de 33 días en dicho presidio, demorando su salida -de lo que dice con sus propias palabras-: "un temporal de aguanieves, que duró 11 días y por haber crecido todos los ríos y salido su Madre, se experimentaron muchos daños en toda la provincia". Antes de partir hacia el Presidio de San Felipe y Santiago de Sinaloa, el Brigadier había destituido al citado capitán Gregorio Alvárez y nombrado a Don Juan Bautista de Anza, quien fué un magnífico jefe militar, y quien nunca dejó de luchar en contra de los indios rebeldes, hasta que fué muerto en campaña por los apaches en el año de 1739. Anteriormente en 1729. había formado parte de la expedición contra los seris, emprendida el 16 de agosto por el Gobernador de Sonora Don Manuel de Huidobro a la Isla del Tiburón.


Para 1764, el capitán del presidio lo era Don Gabriel de Vildósola. (hijo del que había sido Gobernador Don Agustín de Vildósola) que a decir de Victoria Hernández, se le había nombrado, a la muerte del capitán de Fronteras, "y tiene confirmada su plaza en virtud de Real Título de 20 de Noviembre de 1754". Almada dice que se le nombró capitán del presidio en recompensa a sus servicios el primero de mayo de 1751. puesto que conservó por más de 30 años.


Don Gabriel de Vildósola colaboró en varias campañas que se hicieron para someter a los Pimas altos, ayudando al cap. del presidio de Terrenate Joseph Díaz del Carpio, entre otros. Durante el gobierno de Diego Ortiz Parrilla (1749-1753), se le encomendó buscar un paraje que sirviera para establecer un nuevo presidio, pero esto no habría de realizarse, sino hasta 20 años después, por medio de los dictámenes del Marqués de Rubí, los cuales sirvieron al Marqués de Croix para formular el "Reglamento e Instrucción para los Presidios sobre las Fronteras de las Provincias Internas de este Reino de la Nueva España", y que fueron aprobados por el Rey Carlos III, en cédula del 10 de septiembre de 1772.


Al respecto del presidio de Fronteras decía: "que por hallarse tan mal situado, en que hay un mediano vecindario, que dista 60 leguas, del de Janos, dejando por consiguiente descubierta una gran parte de la frontera más expuesta a las incursiones de los apaches gileños, se ha de trasladar con la brevedad posible al Valle de San Bernardino, a otro paraje inmediato, si lo hubiese más ventajoso, con el preciso destino de que, cruzándose y uniéndose sus destacamentos con los de Janos y Terrenate, contengan las entradas de aquellos bárbaros, cayéndoles con frecuencia sobre sus cercanos aduares o rancherías.

Cuando en 1775 el inspector general de los presidios: hacía su segunda visita a los presidios de la provincia describió que: "la compañía establecida en Santacruz, cortaba por el vado de Palominas a la Soledad, de allí a tierras llanas y pasando por la sierra de Chiricahui establecería contacto con el presidio de San Bernardino, a donde se había movido la compañía de Fronteras". No sería sino hasta 1809 en que la compañía de Fronteras volvería a su original asiento.

 
LAST_UPDATED2
 

NET & COMPUTER SYSTEMS