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Ignacio Pesqueira Gobernador
Parecía que con el año de 1857 iba a entrar Sonora en una era de
tranquilidad y el pueblo al saludar la aurora de su libertad, concebía las mas lisonjeras esperanzas para el porvenir.
En efecto,
vencida la reacción, exterminados los filibusteros y arrojados los bárbaros
hasta afuera del territorio sonorense,
en cuyas fronteras se colocó un cordón de fuerzas, natural era esperar que la tranquilidad del Estado se
cimentara definitivamente. Así es que los sonorenses en el período mas tranquilo
de su vida política, entraron jubilosos al goce de la libertad emanada de
nuestra Carta Magna, promulgada en la Capital de la República el 5 de Febrero de
ese mismo año.
Empero, iban a desvanecerse las ilusiones del pueblo, que creía de
buena fe asegurada para siempre la pública tranquilidad. De acuerdo con el nuevo
Código Fundamental, la renovación de los
poderes públicos del Estado iban a efectuarse por elección popular y el
Gobierno dio libertades amplísimas al pueblo para que ejerciera el derecho de
nombrar a sus mandatarios.
El partido reaccionario se aprestó a la lucha
pacífica de los comicios proclamando a su caudillo, con la misma fe que
antes lo sostuvo en el terreno de los
combates, pero Gándara no se hallaba en el Estado y su desprestigio era grande,
debido a sus defecciones y a sus frecuentes derrotas. En consecuencia, nada podían pesar en la
balanza popular las promesas de su hermano Don Jesús, pues la mayoría del pueblo
apoyaba abiertamente al joven Jefe del partido liberal, que se confundía entre
las masas haciendo la propaganda de las nuevas ideas y encareciendo los
beneficios de la libertad. Las elecciones se
verificaron en medio del mayor orden y con inusitado entusiasmo. Don
Ignacio Pesqueira, sostenido decididamente por el partido liberal, fue electo
Gobernador Constitucional del Estado por una inmensa mayoría.
La Batalla de “El Bajadero” y “El Saucito”
Los reaccionarios, disgustados por su derrota, se lanzaron de nuevo a
la revuelta y fraccionados en diversas gavillas de facciosos, fueron a buscar
seguro abrigo entre las sinuosidades de las montañas. Allí fue donde las
gavillas se convirtieron en tropas organizadas para desprenderse sobre las demás
poblaciones del Estado, proclamando a su viejo caudillo en el primer cuarto del
año de 1858.
Con mas de dos mil hombres, entre
ópatas y pimas, pero yaquis y mayos en su mayor número, intentaron sin éxito
varios ataques sobre la ciudad de Ures, entonces capital del Estado. Pesqueira,
con un puñado de nacionales salió al encuentro del español Don Celestino
Álvarez, Jefe de las fuerzas reaccionarias, presentándole acción en El Bajadero,
punto inmediato a Ures. El choque fue formidable y asumió los tamaños de una
verdadera batalla, quedando los reaccionarios totalmente destrozados.
Poco
tiempo después en El Saucito, unidas todas las fuerzas reaccionarias,
fueron derrotadas definitivamente quedando muerto en esa acción Don Jesús
Gándara, infatigable defensor de su hermano Don Manuel María. Sin desatender a
los asuntos locales, el nuevo Gobernante de Sonora no perdía vista
los acontecimientos que se desarrollaban en el
centro de la República quien espontánea y decididamente se adhiere a Juárez después de la defección
de Comonfort.
“La Batalla de Mazatlán” y el Generalísimo Pesqueira
Presa de los reaccionarios era entonces el Estado de Sinaloa, y
Pesqueira, luchando con infinitos obstáculos organizó fuerzas competentes y poniéndose al frente de ellas marchó sobre
aquel Estado. Las tropas de Sonora se pasearon victoriosas en el territorio
sinaloense conquistando un laurel en cada acción y distinguiéndose por su
bravura y disciplina.
Por fin, el 3 de abril de 1859 se dio el asalto
sobre la plaza de Mazatlán donde había una competente guarnición al mando del
General Pérez Gómez y de otros Jefes de alta graduación, entre los que se
encontraba Don Manuel María Gándara.
Allí quedó vencida la reacción. Pesqueira concurrió a esa gloriosa
jornada con el triple carácter de Gobernador Constitucional de Sonora,
Gobernador Provisional de Sinaloa y General en Jefe de las fuerzas de los dos
Estados y del Territorio de la Baja California.
Levantamiento del Indio Juan Tánori y los Apaches en
1859
Entretanto los reaccionarios, alentados con la ausencia del Jefe del
Estado volvieron de nuevo a la carga; Juan Tánori, valiente indio prestigiado
entre los de su raza ópata y acreditado también entre los Mayos, organizó en los
pueblos de Tónichi y Tepupa una fuerza
de mas de trescientas cincuenta plazas y tomó el pueblo de Batuc llevándose las
armas y municiones que allí había y marchó sobre Onavas. Poco tiempo después
regresó Tánori a Tónichi en cuyas inmediaciones derrotó al Coronel Don Cayetano
Silva.
Pesqueira recibió en Sinaloa la noticia de que había estallado
una nueva revolución en Sonora y regresó violentamente dejando el mando de la
columna expedicionaria sobre el interior
de la República al esforzado General Don Esteban Coronado, ilustre sonorense cuya cuna se meció en el
Valle de Tacupeto.
Algunos historiadores, entre ellos el sabio Don
Agustín de Rivera, designan a Chihuahua
como lugar del nacimiento del patricio General Coronado. Nosotros, que hemos tenido a la vista
documentos irrefutables, podemos asegurar que ese distinguido mexicano nació en
el Distrito de Sahuaripa en el Valle de Tacupeto. De la casa donde vio la luz publicamos en
este capítulo una fotografía. Este punto lo han sostenido victoriosamente el
reputado historiador e inteligente periodista sonorense Don Francisco T. Dávila,
y el no menos inteligente escritor Don Aureliano Pérez Peña.
Por eso es sensible que no obstante
haber demostrado dichos escritores que el ilustre Coronado era hijo de Sonora,
aparezca en el Paseo de la Reforma de México su estatua como hijo de Chihuahua.
Sigamos nuestra relación.
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