| LA HISTORIA DE UN HUMILDE: EL MAÍZ |
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| Escrito por POR ANGEL LÓPEZ REAL |
| Sábado 06 de Marzo de 2010 19:22 |
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El nombre que se da al maíz, fuera de América, ha sido fuente de confusiones. En lenguas de todo el mundo el maíz no tiene nombre propio y exclusivo, se le denomina: corn, milho, sorgo de Egipto, grano de Siria o de Turquía, trigo de la Meca, trigo de Indias o de Turquía, trigo de España, grano de Portugal, grano de los hombres blancos, kukuruz, sorgo, mijo, panizo, etcétera. Incluso, en México lo nombramos en español: "maíz", termino prestado de la lengua Caribe.
Con el paso del tiempo el maíz desterró o desplazó al cereal
antiguo, el calificativo original del maíz se perdió y éste conservó simplemente
el nombre del grano desplazado o desterrado, o el del lugar de su última
migración. Estos nombres tienen apoyo en muchas posiciones que rechazan su
origen americano o que ubican la migración de la planta mucho antes del contacto
colombino del siglo XV (Jeffreys, 1971). Investigaciones científicas modernas han permitido precisar el tiempo y el espacio en que la planta fue domesticada, arrancada del estado silvestre para volverse dependiente del cuidado humano. Las evidencias botánicas basadas en la distribución
geográfica de las variedades cultivadas de la planta, se vieron confundidas por
la existencia del maíz silvestre. Nueva luz proyecta la presencia
-exclusivamente en territorio americano- de las parientes silvestres más
cercanos a nuestro maíz actual: el Teosinte (Euchlaena mexicana) y el
Tripsacum Excavaciones en Nuevo México (Dick, 1948) y en Tamaulipas (McNeish, 1964), desenterraron restos de maíz. Los restos más antiguos -olotes del tamaño de un dedo meñique-, arrojaron la fecha de cinco mil años de antigüedad en la prueba del carbono 14. Pese a su diminuto tamaño se trataba de maíz domesticado, obtenido por la práctica humana de la agricultura. Posteriores excavaciones en Centroamérica y en los estados mexicanos de Chiapas y Oaxaca encontraron nuevos restos, pero de menor antigüedad; hasta que un día, en las excavaciones para los cimientos de la Torre Latinoamérica en el centro de la ciudad de México, se encontró polen de maíz (o de su ancestro silvestre). Este hallazgo arrojo fechado de 80 mil años atrás...definitivamente mucho antes de la ocupación humana del Nuevo Mundo. El trabajo de los arqueólogos presenta la domesticación del maíz como una creación colectiva e histórica de los antiguos pueblos americanos. Fue un proceso disperso y geográficamente fragmentado. Postulan que el maíz silvestre -hoy desaparecido-, es el antepasado del maíz. Otra corriente difiere sosteniendo que el maíz y sus parientes mas cercanos -en especial el teosintle- descienden de un antepasado común: un pasto hoy desaparecido. Otros objetan lo anterior y argumentan la inexistencia de ese ancestro como una planta viva o como un fósil. Sin embargo los hallazgos arqueológicos permiten reconstruir verosímilmente el antepasado silvestre del maíz y la existencia del teosintle como ese. La transformación de la mazorca tiene opinantes en el sentido que no fue gradual, sino una mutación repentina. Lo que si esta fuera de duda, es que la persistencia y el desarrollo del maíz solo puede explicarse por la selección artificial, por la intervención humana en el rescate, protección y reproducción artificial de una especie vegetal condenada a muerte en su estado natural por su incapacidad de dispersión del fruto. Las culturas americanas precolombinas tenían la memoria del maíz -y puede que hasta la historia de su domesticación- a través de su mitología precolombina. Las civilizaciones del viejo mundo no ofrecen memoria alguna del conocimiento y use del maíz antes del gran contacto del siglo XV. El maíz es eje de la historia de los pueblos americanos antes y después del contacto del descubrimiento y es pieza central en la civilización moderna. |
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